22 February, 1784: The first American trade ship to China weighs anchor in New York City. The history of trade between China and the West is fraught with conflict and cultural complications, as demonstrated by the audacious 19th-century attempt by the British to steal China’s tea crop and transplant it to its own plantations in India. The caper is recounted in Sarah Rose‘s FOR ALL THE TEA IN CHINA.

In the dramatic story of one of the greatest acts of corporate espionage ever committed, Sarah Rose recounts the fascinating, unlikely circumstances surrounding a turning point in economic history. By the middle of the nineteenth century, the British East India Company faced the loss of its monopoly on the fantastically lucrative tea trade with China, forcing it to make the drastic decision of sending Scottish botanist Robert Fortune to steal the crop from deep within China and bring it back to British plantations in India. Fortune’s danger-filled odyssey, magnificently recounted here, reads like adventure fiction, revealing a long-forgotten chapter of the past and the wondrous origins of a seemingly ordinary beverage.

22 February, 1784: The first American trade ship to China weighs anchor in New York City. The history of trade between China and the West is fraught with conflict and cultural complications, as demonstrated by the audacious 19th-century attempt by the British to steal China's tea crop and transplant it to its own plantations in India. The caper is recounted in Sarah Rose's FOR ALL THE TEA IN CHINA: http://bit.ly/Zn5SltIn the dramatic story of one of the greatest acts of corporate espionage ever committed, Sarah Rose recounts the fascinating, unlikely circumstances surrounding a turning point in economic history. By the middle of the nineteenth century, the British East India Company faced the loss of its monopoly on the fantastically lucrative tea trade with China, forcing it to make the drastic decision of sending Scottish botanist Robert Fortune to steal the crop from deep within China and bring it back to British plantations in India. Fortune's danger-filled odyssey, magnificently recounted here, reads like adventure fiction, revealing a long-forgotten chapter of the past and the wondrous origins of a seemingly ordinary beverage.

About Guillermo Pineda

Soy un defensor de la libertad individual, el libre mercado racional y la búsqueda de crear un estado de derecho en el que todos podamos desarrollarnos en igualdad, paz, fraternidad y comunidad. Creo que el trabajo duro en equipo, la autoestima y el amor por nuestra familia son la energía primaria para la generación de riqueza en nuestras comunidades. Busco la la objetividad y la razón en la epistemología y considero que el valor supremo por el que se deben medir los juicios de valor éticos es el valor de la vida humana. Considero la vida el más alto valor; pero no cualquier tipo de vida, sino la vida que se vive buscando la felicidad en ausencia de coerción o privilegios. Creo que no hay humanos, razas, culturas o pensamientos mejores o superiores. Sin embargo, sí creo que hay argumentos erróneos e irracionales que deben ser combatidos en el campo de las ideas. Así, también creo que enseñar y practicar una vida sin argumentos místicos y contradicciones filosóficas es una herramienta imprescindible para demostrar que la búsqueda de la felicidad sí es posible y no es una utopía. Creo que los fundamentos del capitalismo laissez-faire proveen de las herramientas necesarias para crear un mejor futuro. Pero también acepto que los privilegios heredados y existentes, las injusticias cometidas en el pasado, las guerras y la actual moral contradictoria e irracional de las elites son el principal enemigo para que este sistema funcione. Por eso, considero que es necesario y FUNDAMENTAL estudiar la historia de manera objetiva, global, consistente y que luego, se realicen las reparaciones necesarias y posibles con aquellas naciones, pueblos, grupos y personas que han sido afectados. Creo que solo empezando con una consciencia limpia se puede empezar a construir un futuro limpio. Finalmente, creo que solo cuando logremos hacer una revolución moral que nos enseñe las herramientas para buscar la felicidad podremos vivir en paz respetando los principios éticos y jurídicos, la libre autodeterminación de los pueblos, la verdad y la justicia, y la tolerancia cultural de un planeta con infinitas y variadas costumbres y tradiciones. Por lo tanto defiendo que: El hombre es un fin en sí mismo y que la realidad es una verdad absoluta compuesta por hechos independientes de los sentimientos humanos. Creo en la razón como el medio más importante para percibir la realidad y además creo en la razón como la fuente más valiosa del conocimiento y guía de acción para la búsqueda de la felicidad individual, de nuestras familias, de nuestras comunidades y de toda la especie humana. Creo fehacientemente en que el hombre es un fin en sí mismo y no el medio para los fines de otros. Rechazo el sacrificio de uno o de un grupo para el beneficio de otro u otros grupos. Pero afirmo la responsabilidad y necesidad de reparar y reivindicar los crímenes cometidos por la humanidad a lo largo de la historia. Me propongo buscar mi satisfaccion racional y busco alcanzar la felicidad como el valor moral más alto de mi vida. No simpatizo con los defensores del colectivismo, del altruismo irracional y de los polilogismos de raza, clase, status o cultura. Tampoco simpatizo con los defensores del gobierno benefactor que buscando políticas altruistas o colectivistas esté dispuesto a sacrificar la vida de los humanos y sus derechos individuales sin su previo consentimiento en las urnas. Reconozco la moralidad del altruismo irracional como uno de los mayores enemigos del ser humano pues el mismo establece que el hombre no tiene ningún derecho a vivir par sí mismo, sino, para la colectividad. El altruismo no es más que la proclamación del sacrificio por otros como el mayor deber moral del hombre y es una amenaza a la razón y libertad individual. Declaro ser un defensor de las ideas que defienden el derecho de los individuos a buscar su felicidad racional y pacífica. Bragging rights Soy un individualista que ama a su comunidad de la misma manera en que quiere ser amado por ella.

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