Agenda 2030: ODS13

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 13 (ODS, por sus siglas) tiene como meta adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos. Este ODS se enfoca principalmente en la toma de medidas por los individuos, el sector privado y los gobiernos que contribuyan a la reducción de los efectos antropogénicos del cambio climático y la generación de gases de efecto invernadero (GEI).

El Cambio Climático lo debemos entender como la variación del estado del clima identificable según las variaciones durante largos períodos del tiempo. Este cambio es resultado de procesos internos naturales del planeta y también por forzamientos externos como las modulaciones de los ciclos solares, erupciones volcánicas o cambios antropogénicos en la atmósfera y el uso del suelo.

Según la IPCC, al 2023 las emisiones globales netas de gases de efecto invernadero eran de 59,000 millones de toneladas de CO2eq. De este valor, China genera el 30.2%, seguido de USA (13.5%), India (7.3%), Unión Europea (7.2%), Rusia (5.1%), resto de países del G20 (17.5%) y solo un 19.2% es generado por el resto de países del sur global en donde viven las poblaciones más pobres y vulnerables. Guatemala generó 31.6 millones de toneladas de CO2eq y representa tan solo el 0.05% del total mundial.

Ante estos porcentajes, la presión para que los países realicen cambios a sus dinámicas de producción se ha enfocado durante las últimas décadas a solicitar ante las convenciones mundiales de ambiente que los países que más CO2eq generan sean los que más acciones para reducir la contaminación implementen. Lo anterior implicaría que los países como China y Estados Unidos reduzcan el consumo y fabricación de energía mediante carbón, petróleo y gas y utilicen sistemas de energía renovables más eficientes. Esto a su vez, implicaría que según lo acordado en la Convención Marco de Naciones Unidas Sobre Cambio Climático de 1992, los países desarrollados “estabilicen las concentraciones de GEI para impedir interferencias peligrosas en el sistema climático (…) en un plazo que permita que los ecosistemas se adapten naturalmente, asegurar la producción de alimentos y permitir que el desarrollo económico prosiga de manera sostenible.

Fuente de los Gases de Efecto Invernadero en Guatemala según datos de MARN a 2022. Elaboración propia.

Desde la Convención de 1992 a la COP 21 del Acuerdo de París, se ha trabajado por conseguir que la Mitigación para reducir los GEI se acelere y que la adaptación de los sistemas productivos sea más rápida en los países desarrollados y en los que están en vías de desarrollo. Para los países más pobres como Guatemala, la transición hacia medidas para combatir el cambio climático incluye la adaptación a uso de energías más eficientes. Como se observa en la gráfica anterior, del total de las emisiones generadas por Guatemala, la principal fuente de GEI es la tala de madera y la deforestación ilegal o no sostenible. Evitar la tala en los hogares requiere de inversión pública y privada para el mejoramiento de los hogares más pobres, reducir la práctica de la tala ilegal y también mediante la mejora de las técnicas agrícolas para reducir la deforestación con fines industriales. Consolidar estos cambios permitirá reducir más de la mitad de la fuente de los GEI que genera el país y contribuir con un pequeño grano de arena al inmenso reto de generación de contaminación que hacen las naciones más industrializadas.

Los ODS son parte de una agenda compartida entre todos los países y funcionan como una herramienta común para alcanzar indicadores globales de mejora de las condiciones de vida para todas las personas. Guatemala se ha comprometido con sus ciudadanos y con los países del mundo para alcanzar en alianza los 17 ODS y los futuros gobiernos deberán velar por el alcance de estos compromisos. Reducir la pobreza mediante acciones legislativas, inversión estatal y privada y mediante programas de gobierno con impactos multidimensionales serán necesarios para mejorar las condiciones de vida económica y de salud, alimentación, educación, vivienda y acceso a los servicios básicos.

Agenda 2030: ODS12

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 12 (ODS, por sus siglas) tiene como meta garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles.

Garantizar una producción y consumo sostenible de los productos y servicios que consumimos requiere de una compleja interacción de personas e instituciones que hasta el día de hoy muy pocas personas habían estudiado a profundidad. Como punto de partida, la producción sostenible requiere del uso de la menor cantidad de energía y de estudios del Análisis del Ciclo de Vida de los productos que se consumen. Por ejemplo, con una botella de agua envasada en plástico. Este análisis implica analizar cómo fabricar los envases con la menor cantidad de materias primas posibles, cómo rediseñar el envase para hacerlo más liviano y cómo asegurar que su transporte en camiones permita ahorrar la mayor cantidad de recursos en cajas o tarimas. Como resultado, las industrias han hecho grandes avances en este proceso de reducción de pesos y rediseños pero queda aún mucho trabajo que hacer para enseñar a los consumidores del sur global cómo deben clasificarlos y separarlos en sus bolsas de residuos después de consumirlos. Estas acciones permiten implementar esas nuevas prácticas de consumo sostenible que se conocen como “economía circular”.

La economía circular tiene como objetivo rediseñar los procesos de fabricación y consumo de productos con el fin de eliminar los desechos y permitir que los residuos sean todos reutilizables, reciclables o compostables. En el caso del ejemplo anterior, la meta del ODS12 busca que los gobiernos incentiven este tipo de innovaciones en el diseño de nuevos productos pero también que se eduque a la población sobre las formas sostenibles de consumir.

El consumo sostenible no implica dejar de consumir o eliminar por completo el consumo de un producto o servicio que es necesario para mantener un estilo de vida. Sino que implica repensar la manera más sostenible de que un consumidor disfrute de esos productos o servicios con los menores costos posibles y con la menor huella de carbono posible. Como se podrá observar en la siguiente gráfica, países como Guatemala tienen una emisión de dióxido de carbono como resultado de sus actividades anuales entre los niveles más bajos del mundo. Lo anterior se debe a que Guatemala es un país aún muy pobre y con un muy bajo poder adquisitivo para contar con las comodidades y necesidades que sí se tienen en los países del norte global. Según la ONU, para los siguientes 50 años, el reto será evitar que estas poblaciones pobres como la de Guatemala y el resto de América Latina, África, India y China continúen creciendo al mismo ritmo que hicieron los consumidores del norte global ya que esto implicaría que la contaminación del planeta por persona sría 4x más alta de lo que es actualmente.

Como acciones viables, el mundo está buscando implementar acciones de consumo más sostenibles y romper con los malos hábitos adquiridos por la población del norte global en donde el desperdicio de recursos y de alimentos ha sido la norma. Entre las acciones de consumo que se busca fomentar se encuentran:

  • Implementas las Rs (Reducir, Reutilizar, Reciclar): reducir el consumo de productos que nos permitan satisfacer nuestras necesidades y no desperdiciar. Reutilizar los productos la mayor cantidad de veces sin que ponga en riesgo la salud. Reciclar los productos separándolos desde la casa en bolsas distintas y entregarlos en un centro de acopio o al recolector de residuos.
  • Ahorrar energía y agua: usar electrodomésticos de bajo consumo de luz, cambiar las bombillas tradicionales por bombilas LED y bombillas ahorradoras. Usar la menor cantidad de agua posible y utilizar accesorios que permiten el cierre automático de los grifos.
  • Transporte sostenible: utilizar medios de transporte colectivos permite ahorrar recursos en lugar de usar autos. Utilizar bicicletas y caminar en lugar de utilizar autos es también muy útil para reducir el uso de gasolina.
  • Alimentación sostenible: el consumo de carne es uno de los principales generadores de dióxido de carbono, seleccionar una dieta reduciendo el consumo de carne y comiendo más alimentos de origen vegetal permite tener una alimentación más sostenible.
  • Compras conscientes: priorizar el uso y consumo de productos con empaques más sostenibles y reciclables y comprar productos reutilizables en lugar de productos desechables son algunas formas de consumir de forma más consciente.
  • Reducción de desperdicios: los desechos orgánicos son los únicos que en teoría deberíamos enviar a los rellnos sanitarios, donde sea posible es importante comprar productos que sean reciclables o compostables al 100%. Muy importante es que estos productos sean enviados a los centros de reciclaje adecuados o entregados en bolsas separadas a lso recolectores de basura.
  • Educación: las prácticas de vida sostenible deben enseñarse en todas las aulas de las escuelas públicas y colegios privados. Para esto, el Estado tiene un importante rol que jugar en modificar la educación para fomentar un estilo de vida más sostenible desde la juventud. Asimismo, los padres deben educar e informarse sobre qué productos consumen y cómo podrían mejorar el consumo que hacen hacia productos más sostenibles.
  • Consumo solidario: consumir sosteniblemente implica proveerse de alimentos y productos locales. Este consumo debe ser solidario con las personas que ofrezcan productos de industrias de autosubsistencia y se debe ofrecer precios competitivos por los alimentos cultivados de forma local, orgánicamente y sin preservantes químicos.
  • Inclusión social: exigir a los gobiernos que velen por el acceso de toda la poblción a las condiciones adecuadas de alimentaación y productos para todas las personas de la sociedad es muy importante. Debemos aspirar a garantizar que los beneficios del consumo sostenible se distribuyan equitativamente entre todos mediante políticas nacionales de largo plazo que combatan la desnutrición, el acceso a agua y energía eléctrica.

Los ODS son parte de una agenda compartida entre todos los países y funcionan como una herramienta común para alcanzar indicadores globales de mejora de las condiciones de vida para todas las personas. Guatemala se ha comprometido con sus ciudadanos y con los países del mundo para alcanzar en alianza los 17 ODS y los futuros gobiernos deberán velar por el alcance de estos compromisos. Reducir la pobreza mediante acciones legislativas, inversión estatal y privada y mediante programas de gobierno con impactos multidimensionales serán necesarios para mejorar las condiciones de vida económica y de salud, alimentación, educación, vivienda y acceso a los servicios básicos.

Agenda 2030: ODS11

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 11 (ODS, por sus siglas) tiene como meta que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.

Este ODS involucra se alcancen las metas de toda la Agenda 2030 en conjunto para asegurar que las poblaciones urbanas y en desarrollo de urbanizarse cumplan desde su diseño con ofrecer servicios públicos y privados accesibles para todas las personas, que sean diseñados para ser resilientes ante el cambio climático y que fomenten el uso sostenible de los recursos energéticos.

En países del sur global donde contamos con estados débiles y falta de acceso a recursos públicos para invertir. Se debe abordar la sostenibilidad como desafíos que requieren acciones desde distintas áreas y actores ya que se requiere de la cooperación del gobierno municipal y del gobierno nacional, de empresarios y ciudadanos y de los países donantes del norte global. Es muy importante que en Guatemala se adapten estrategias globales a nuestras necesidades específicas con poblaciones vulnerables, especialmente mujeres y niños de grupos indígenas, para conseguir una verdadera inclusión, participación comunitaria y desarrollo de capacidades en el lago plazo.

Retos para crear ciudades sostenibles en Guatemala:

  • Recursos limitados: Guatemala cuenta con pocos recursos financieros y capital humano preparado muy limitados para invertir en infraestructura, tecnología y prácticas sostenibles. Se requiere que el gobierno invierta más y mejor el erario público para crear planes sostenibles de largo plazo.
  • Infraestructura: la infraestructura inadecuada y obsoleta en Guatemala y la falta de sistemas de transporte público, limpieza y extracción de basura y el suministro de agua y energía para todos por igual es uno de los principales retos del país para conseguir crear entornos urbanos sostenibles y resilientes.
  • Urbanización: Guatemala ha tenido un inmenso crecimiento de su mancha urbana y desde hace algunos años más de la mitad de la población del país vive en zonas urbanas. Este crecimiento no se desarrollo a la misma velocidad que la infraesctructura y controles sanitarios adecuados. Como resultado, ahora necesitamos mejorar la infraestructura existente y reducir las condiciones de falta de suministro de agua, luz, insalubridad y hacinamiento en las zonas pobres y reducir la contaminación ambiental.
  • Asentamientos informales: Según la SEGEPLAN al 2014 había más de 250 asentamientos precarios donde habitaba casi un millón de personas. Estos sectores de la población no cuentan con viviendas sans y seguras yt ampoco con servicios públicos adecuados. Es vital que el gobierno establezca planes de formalización de estos asentamiento o reubicación de las poblaciones hacia sectores construidos con un plan arquitectónico sostenible y resiliente que permita evitar desastres naturales letales.
  • Débil gobierno: las estructuras de gobernanza y planificación urbana es muy débil por la falta de personal capacitado, la baja recaudación de impuestos y por la inmensa corrupción que afecta al país. Es necesario crear las condiciones para planificar un desarrollo urbano planificado y ordenado a largo plazo.
  • Cambio climático: los países pobres como Guatemala tienen la tecnología y conocimientos inadecuados para adaptarse a los impactos del cambio climático y proteger a la población antes de que los eventos climatológicos ocurran. Además, las construcciones pobres y sin las licencias adecuadas de construcción ponen en alto riesgo las zonas urbanas de todo el país. Las inundaciones, los huracanes y las sequías ocurren anualmente y el gobierno no cuenta con un plan adecuado de prevención con los recursos financieros suficientes.
  • Gestión de residuos y contaminación: desde el siglo pasado, Guatemala no cuenta con un sistema de recolección de residuos y desechos sólidos adecuado. Como resultado, la mayoría de los residuos y desechos son quemados o lanzados a barrancos, ríos y lagos. Y de los residuos que sí son recolectados, la red de transporte está controlada por un grupo informal y no se cuenta con la suficiente participación del Estado en la creación de sistemas de tranpsorte de residuos público. Además, el Estado no participa actualmente en la construcción y administración de plantas de reciclaje, incineración, compostaje y rellenos sanitarios controlados que son vitales para proteger el medio ambiente y la salud humana.
  • Acceso a agua limpia y sana: desafortunadamente Guatemala es uno de los pocos países que no ha legislado el acceso y protección del agua para la población. Sin esta legislación, el Estado ha fallado en asegurar el acceso a agua limpia y la creación de sistemas de drenaje para toda la población y empresas independientemente de su nivel de ingresos. Este es uno de los principales retos que Guatemala debe atender y solucionar.

Los ODS son parte de una agenda compartida entre todos los países y funcionan como una herramienta común para alcanzar indicadores globales de mejora de las condiciones de vida para todas las personas. Guatemala se ha comprometido con sus ciudadanos y con los países del mundo para alcanzar en alianza los 17 ODS y los futuros gobiernos deberán velar por el alcance de estos compromisos. Reducir la pobreza mediante acciones legislativas, inversión estatal y privada y mediante programas de gobierno con impactos multidimensionales serán necesarios para mejorar las condiciones de vida económica y de salud, alimentación, educación, vivienda y acceso a los servicios básicos.

Agenda 2030: ODS10

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 10 (ODS, por sus siglas) busca que se consiga Reducir la desigualdad en y entre los países.

El ODS10 es uno de los objetivos más importantes para el mundo en general pues busca promover la inclusión en igualdad de condiciones para todas las personas tanto en los países ricos como en los más pobres. Ante esto, el ODS10 busca que los países implementen acciones directas a tener un impacto positivo en la economía familiar, en los niveles de educación y en las condiciones de acceso al trabajo de las personas más pobres del mundo. El ODS 10 no propone tomar dinero o expropiar la riqueza de los más ricos sino que se enfoca en la reducción de las desigualdades en y entre los países mediante la promoción de políticas que creen una sociedad más inclusiva y equitativa. Si bien abordar las disparidades de riqueza es un aspecto fundamental del ODS10, el énfasis está en crear un sistema equitativo y equitativo en lugar de apuntar directamente a tomar la riqueza de los individuos y de los países más ricos.

Para lograr lo anterior, el ODS10 se enfoca en entender y reducir la desigualdad de ingresos, promover la inclusión socio-económica y política y reducir las brechas. En países como Guatemala, este ODS busca reducir la disparidad económica que ha causado que el país tenga algunos de los niveles más bajos de educación, salud y expectativa de vida del planeta. Al respecto, la meta del país al 2030 es “reducir al menos a la mitad la proporción de hombres, mujeres y niños de todas las edades que viven en pobreza en todas sus dimensiones según las definiciones nacionales”. Para lograr esto, se requerirá que los gobiernos prioricen políticas enfocadas en reducir la desigualdad, crear estabilidad económica, atraer inversiones y ofrecer más y mejores servicios públicos de salud y educación. Una población más educada y saludable en Guatemala permitirá romper el ciclo de la pobreza creando una fuerza laboral calificada, industrias más competitivas y una población más sana. Al invertir en la salud y seguridad públicas se podrá romper el ciclo histórico de discriminación y racismo que tanto daño ha causado al país.

Como se observa en las gráficas anteriores tomadas de los estudios del economista francés Thomas Piketty, el mundo ha tenido un lento pero positivo para reducir las desigualdades de la población y el ODS10 se enfoca en acelerar este proceso. Según indica Piketty en su estudio, la desigualdad en el 2020 es la misma que existía en 1870. Sin embargo, tenemos 8 veces menos pobreza y 7 veces más ingresos en la población. Esto ha significado que la tasa de pobreza, que en 1870 era de 80% se ha reducido a tan solo un 10% en la actualidad según las estimaciones de François Bourguignon.

El ODS10 es muy importante para Guatemala y las naciones más pobres del sur global debido a que se convierte en punto de partida para, no solo reducir la desigualdad, mejorar el acceso a los servicios básicos y promover el crecimiento económico, sino que también es el punto de partida para lograr mejoras en el largo plazo de la economía, el bienestar social y el crecimiento económico de doble dígito.

Los ODS son parte de una agenda compartida entre todos los países y funcionan como una herramienta común para alcanzar indicadores globales de mejora de las condiciones de vida para todas las personas. Guatemala se ha comprometido con sus ciudadanos y con los países del mundo para alcanzar en alianza los 17 ODS y los futuros gobiernos deberán velar por el alcance de estos compromisos. Reducir la pobreza mediante acciones legislativas, inversión estatal y privada y mediante programas de gobierno con impactos multidimensionales serán necesarios para mejorar las condiciones de vida económica y de salud, alimentación, educación, vivienda y acceso a los servicios básicos.

Agenda 2030: ODS9

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 9 (ODS, por sus siglas) busca que se consiga construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización sostenible y fomentar la innovación.

Este objetivo de la Agenda 2030 está vinculado de raiz a la capacidad de los gobiernos y de su sector privado organizado para crear las condiciones tecnológicas y de inversión para fomentar el desarrollo de infraestructura resiliente. Por resiliente se debe entender aquella infraestructura que se diseña tomando en cuenta los riesgos e interrelaciones que existen entre la pobreza de las economías del sur global, el crecimiento poblacional, el cambio climático y las nuevas tecnologías. Interrelaciones que nos permitirían cambiar el enfoque actual de la planificación, la financiación, el diseño, el desarrollo, las operaciones y el desmantelamiento de la infraestructura que no tiene plenamente en cuenta ni la naturaleza interdependiente de la infraestructura y los servicios, ni la naturaleza cada vez más compleja de los riesgos y los efectos en cascada que un desastre puede tener en todo el mundo.

Compontes de infraestructura. Fuente: Fundesa

Una infraestructura resiliente es aquella totalmente distinta a la que nos hemos acostumbrado a ver con un paso a desnivel por un lado o por el otro, una carretera que amplia un carril tan solo por unos kilómetros o un hospital que se construye pero que no cuenta con las camillas ni el equipo suficiente. Resiliencia implica la capacidad de superar las adversidades y dificultades que la poca eficiencia de los recursos públicos y la escasez de los mismos genera. Infraestructura resiliente trata de planear el acceso al agua, a la electricidad, al saneamiento, a carreteras y puertos y aeropuertos dignos y para todos.

Un enfoque de “pensar en la resiliencia” nos permitiriía analizar estas preocupaciones y crear soluciones de larga escala. Para esto, existen ya planes y propuestas desde el sector privado que se han encaminado en esa dirección y tan solo es necesario continuar discutiendo, fiscalizando y proponiendo la inversión pública proba y honesta. Fundesa ha trabajado y consolidado muchas de estas propuestas con el Plan Macro-Estratégico de Infraestructura para la Competitividad. Este documento es uno de muchos estudios elaborados por la Fundación con el objetivo de incrementar “la inversión en infraestructura de forma estratégica por el impacto que esta tiene en la calidad de vida de las personas, en el medio ambiente y en el crecimiento económico.” Junto a este plan, la Fundación y otras organizaciones han aspirado a construir planes de largo plazo y de gran envergadura que requieren un enfoque proactivo. La inversión resiliente usualmente requiere una inversión alta en costos pero provee de grandes beneficios en el largo plazo, evitando desastres y asegurando la calidad de vida de futuras generaciones.

Retos que deben enfrentar las ciudades resilientes

En Guatemala, la inversión estatal ha sido muy mal vista por la mala gestión que se ha hecho de los recursos y por los resultados de baja calidad que se han obtenido. Sin embargo, la construcción estatal y privada tienen la capacidad de contar con la misma calidad y resiliencia y se realizan en los países del norte global con una amplia participación de distintos actores políticos. El ODS9 busca fomentar esto y conseguir que sean más los actores y municipalidades que se unan y colaboren unos con otros. De esta manera, los costos iniciales más altos no deberían conducir al rechazo sistemático de las mejoras que promueven la resiliencia sino en fomentar la reducción y prevención de riesgos. Además, según evaluó Fundesa, el país tiene dos retos muy importantes aún para solventar en temas de infraestructura resiliente. Al respecto indican,

El primero es un rezago considerable en su stock de infraestructura al compararlo con otros países de la región y el mundo; y el segundo es que a la fecha Guatemala no ha podido suplir y atender de manera adecuada la demanda de los distintos tipos de servicios de infraestructura, esto se agrava al considerar que el fenómeno de urbanización supone la necesidad de una serie de intervenciones estratégicas en materia de gestión de la ciudad, implicando un incremento en la demanda de los servicios de infraestructura.

Plan Macro-Estratégico de Infraestructura para la Competitividad. FUNDESA. 2019. p. 28

Los ODS son parte de una agenda compartida entre todos los países y funcionan como una herramienta común para alcanzar indicadores globales de mejora de las condiciones de vida para todas las personas. Guatemala se ha comprometido con sus ciudadanos y con los países del mundo para alcanzar en alianza los 17 ODS y los futuros gobiernos deberán velar por el alcance de estos compromisos. Reducir la pobreza mediante acciones legislativas, inversión estatal y privada y mediante programas de gobierno con impactos multidimensionales serán necesarios para mejorar las condiciones de vida económica y de salud, alimentación, educación, vivienda y acceso a los servicios básicos.