127304 600 End of Saturday Mail Delivery cartoons

WASHINGTON — Faced with billions of dollars in losses, the Postal Service announced on Wednesday (Feb. 06 2013) that it would seek to stop Saturday delivery of letters, a sweeping change in mail delivery that immediately drew criticism from postal unions, some businesses and lawmakers.

What went wrong I wonder?  Would it had been better if George Washington had never passed the Postal Service Act of 1792? How many billions would taxpayers have saved since then?  Would private companies like the  American Letter Mail Company of Lysander Spooner have served better the market? Or would the system have collapsed without government intervention?

In February 20, 1792 the Postal Service Act, establishing the United States Post Office Department was signed by President George Washington.  An interesting date to remember in these days in which the Postal Service made it to the news with their Losses and their controversial solution by ending Saturday Letter Delivery.

We know for certain that in a free market no company would survive if they had kept losses as huge as the one USPS has had over all these years. They had losses of   $15.9 billion only last year.  A principle of free market transactions is that in competing  there appears a beneficial rivalry among sellers trying to achieve goals as increasing profits, market share, and sales volume by varying the elements of the marketing mix: price, product, distribution, and promotion.  Thus, enabling for those companies which succeed in growing larger and for those companies which fail to disappear.  With the existence of monopolistic services (like the Postal Service in the US) industries and business sponsored by government disrupted market transactions (bureaucratically made) and thus enabled for failing companies to continue existing even though they were not beneficial for society in the long-term.

126863 600 going postal cartoons

This reminds me to the company founded Lysander Spooner whom “being an advocate of self-employment and opponent of government regulation of business, Spooner started his own business called American Letter Mail Company which competed with the U.S. Post Office. Postal rates were notoriously high in the 1840s,[7] and in 1844, Spooner founded the American Letter Mail Company, which had offices in various cities, including Baltimore, Philadelphia, and New York.[8] Stamps could be purchased and then attached to letters which could be sent to any of its offices. From here agents were dispatched who traveled on railroads and steamboats, and carried the letters in hand bags. Letters were transferred to messengers in the cities along the routes who then delivered the letters to the addressees. This was a challenge to the United States Post Office’s monopoly.[7][9] As he had done when challenging the rules of the Massachusetts bar, he published a pamphlet titled “The Unconstitutionality of the Laws of Congress Prohibiting Private Mails.” Although Spooner had finally found commercial success with his mail company, legal challenges by the government eventually exhausted his financial resources. He closed up shop without ever having had the opportunity to fully litigate his constitutional claims. The lasting legacy of Spooner’s challenge to the postal service was the 3-cent stamp, adopted in response to the competition his company provided.[10]

Lets have this as food for thought…

About Guillermo Pineda

Soy un defensor de la libertad individual, el libre mercado racional y la búsqueda de crear un estado de derecho en el que todos podamos desarrollarnos en igualdad, paz, fraternidad y comunidad. Creo que el trabajo duro en equipo, la autoestima y el amor por nuestra familia son la energía primaria para la generación de riqueza en nuestras comunidades. Busco la la objetividad y la razón en la epistemología y considero que el valor supremo por el que se deben medir los juicios de valor éticos es el valor de la vida humana. Considero la vida el más alto valor; pero no cualquier tipo de vida, sino la vida que se vive buscando la felicidad en ausencia de coerción o privilegios. Creo que no hay humanos, razas, culturas o pensamientos mejores o superiores. Sin embargo, sí creo que hay argumentos erróneos e irracionales que deben ser combatidos en el campo de las ideas. Así, también creo que enseñar y practicar una vida sin argumentos místicos y contradicciones filosóficas es una herramienta imprescindible para demostrar que la búsqueda de la felicidad sí es posible y no es una utopía. Creo que los fundamentos del capitalismo laissez-faire proveen de las herramientas necesarias para crear un mejor futuro. Pero también acepto que los privilegios heredados y existentes, las injusticias cometidas en el pasado, las guerras y la actual moral contradictoria e irracional de las elites son el principal enemigo para que este sistema funcione. Por eso, considero que es necesario y FUNDAMENTAL estudiar la historia de manera objetiva, global, consistente y que luego, se realicen las reparaciones necesarias y posibles con aquellas naciones, pueblos, grupos y personas que han sido afectados. Creo que solo empezando con una consciencia limpia se puede empezar a construir un futuro limpio. Finalmente, creo que solo cuando logremos hacer una revolución moral que nos enseñe las herramientas para buscar la felicidad podremos vivir en paz respetando los principios éticos y jurídicos, la libre autodeterminación de los pueblos, la verdad y la justicia, y la tolerancia cultural de un planeta con infinitas y variadas costumbres y tradiciones. Por lo tanto defiendo que: El hombre es un fin en sí mismo y que la realidad es una verdad absoluta compuesta por hechos independientes de los sentimientos humanos. Creo en la razón como el medio más importante para percibir la realidad y además creo en la razón como la fuente más valiosa del conocimiento y guía de acción para la búsqueda de la felicidad individual, de nuestras familias, de nuestras comunidades y de toda la especie humana. Creo fehacientemente en que el hombre es un fin en sí mismo y no el medio para los fines de otros. Rechazo el sacrificio de uno o de un grupo para el beneficio de otro u otros grupos. Pero afirmo la responsabilidad y necesidad de reparar y reivindicar los crímenes cometidos por la humanidad a lo largo de la historia. Me propongo buscar mi satisfaccion racional y busco alcanzar la felicidad como el valor moral más alto de mi vida. No simpatizo con los defensores del colectivismo, del altruismo irracional y de los polilogismos de raza, clase, status o cultura. Tampoco simpatizo con los defensores del gobierno benefactor que buscando políticas altruistas o colectivistas esté dispuesto a sacrificar la vida de los humanos y sus derechos individuales sin su previo consentimiento en las urnas. Reconozco la moralidad del altruismo irracional como uno de los mayores enemigos del ser humano pues el mismo establece que el hombre no tiene ningún derecho a vivir par sí mismo, sino, para la colectividad. El altruismo no es más que la proclamación del sacrificio por otros como el mayor deber moral del hombre y es una amenaza a la razón y libertad individual. Declaro ser un defensor de las ideas que defienden el derecho de los individuos a buscar su felicidad racional y pacífica. Bragging rights Soy un individualista que ama a su comunidad de la misma manera en que quiere ser amado por ella.

Join the conversation

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s