La Influencia de Henry Kissinger: reflexiones para el s.XXI en Latinoamérica

Durante más de 20 años, el nombre y las ideas de Henry Kissinger han impactado mi vida y nuestro entorno con resultados que permanecerán vigentes durante décadas por venir. La influencia de Kissinger fue más que ideológica y sus análisis sirvieron de consejo para la toma de decisiones de los políticos estadounidenses y sus contrapartes en Latinoamérica y el resto del sur global.

A Kissinger lo conocí muy joven y lo leí a los 14 años en un libro que compré en la extinta librería del Fondo de Cultura Económica de México. Años después, en la licenciatura de Relaciones Internacionales, el nombre de Kissinger nos aparecía en la sopa cada semestre y era imposible no citarlo en ensayos y discusiones. Posteriormente, en mi transición hacia Europa, Kissinger no dejó de sonar en las discusiones en las Universidades de Leipzig y Copenhague, y su huella indeleble se mantuvo siempre presente en las discusiones que tuve sobre los impactos que el imperialismo estadounidense habían tenido en la conformación del sur global.

Kissinger fue uno de los principales asesores que recomendó a USA y permitió a Pinochet mantenerse en el poder luego de concretar el asesinato del gobierno democráticamente electo de Salvador Allende. Leer más de los archivos desclasfiicados del a CIA: https://nsarchive2.gwu.edu/NSAEBB/NSAEBB437/

Como resultado de esta política, la democracia artificial creada desde Estados Unidos sostuvo valores “occidentales” y alianzas estratégicas de dependencia económico-militar de USA y Europa y, por el otro lado, creó y protegió a una elite militar y empresarial que practicaba un capitalismo mercantilista que les aseguraba control político, social y económico sobre las fuerzas de producción y evitaba el surgimiento de una clase media educada y sana. En esta dinámica de relaciones capitalistas, Latinoamérica fue uno de los lugares más impactados por los consejos de Kissinger y otros expertos de su época como George Kennan, Zbigniew Brzezinski, Samuel P. Huntington y muchos otros realistas, políticos y empresarios. Por fortuna, estas ideas evitarían el efecto dominó luego de la llegada del totalitarismo popular que se hizo del poder en Cuba y que posteriormente lo haría en Venezuela y Nicaragua.

Kissinger en su visita a la China maoísta reformó el orden internacional. Su visita sirvió a USA para contrarrestar el poder soviético y complicar el avance de la estrategia del Kremlin. Paralelamente, USA buscó una distensión con Moscú, produciendo un conjunto histórico de acuerdos comerciales, de control de armas, de derechos humanos y de fomento de la confianza que ayudaron a limitar la carrera armamentista y hacer la Guerra Fría más manejable y predecible para los intereses calculados de Kissinger y Co.

Las ideas de Kissinger permitieron en el siglo XX crear un mundo donde USA demostró y expandió su poderío tras un discurso realpolitik de superioridad moral disfrazado de “democrático”, “liberal” y “capitalista” pero que se enfocaba en la conquista del poder y la victoria a toda costa contra los enemigos comunistas orientales (Rusia y China).

El autoritarismo clientelar que se fortaleció y esparció con redes de corrupción en Latinoamérica durante los últimos 40 años de estrategias kissingerianas es uno de los frutos de la estrategia de realpolitik estadounidense que, luego de que se les saliera del control, ahora se intenta reducir o controlar desde la Casa Blanca.

Pero lo pasado es pasado, y lo que nos queda ahora son los efectos de la escuela de Kissinger que permearon nuestra política hispanoamericana. La región sigue sumida en una lucha de intereses en los que USA continúa buscando equilibrar las dinámicas de poder contrarrestando la influencia del comunismo del siglo pasado. En este proceso, USA continúa apoyando el derrocamiento de gobiernos democráticamente electos en Bolivia, Perú y Honduras para dar algunos ejemplos. Mientras que, a la vez, lucha por proteger otros gobiernos democráticamente electos en países como Guatemala, Colombia o México, siempre y cuando, estos se plieguen a los intereses nacionales y la agenda central de:

  • lucha contra la inmmigración indocumentada,
  • combate a las drogas,
  • lucha contra el terrorismo y
  • bloqueo latinoamericano al ingreso de intereses y capital económico ruso-chino.

En este proceso, hispanoamérica aún tiene mucho que aprender para consolidar verdaderos sistemas democráticos donde los votantes tengan la voz principal y no se viva dependiendo de los contubernios políticos (el famoso estado paralelo) donde autoritariamente manda una pequeña elite política-empresarial creada el siglo pasado. A este inmenso reto, se suma la necesidad de crear e integrar un verdadero sentido de democracia participativa donde todos los pobladores de los países (en especial pueblos indígenas) tengan una voz y representación en la creación de los estados democráticos en los que viven.

Sin duda, en este proceso tan influenciado por el intervencionismo kissingeriano que aún domina desde USA, nos queda aún un largo recorrido para que hispanoamérica sea capaz de administrar sus gobiernos de forma soberanal, activa e independientemente participando en la arena global y fortaleciendo en instituciones sólidas la separación de poderes del estado. La gran meta: consolidar democracias ideológicamente sólidas e inclusivas donde se concreten planes de gobierno consensuados, pragmáticos y académicos que para muchos académicos más pesimistas (o realistas) es una meta muy lejana y romántica.

Pero este proceso no será sencillo de lograr y Estados Unidos es y seguirá siendo un imperio económico y político que domina Latinoamérica según sean los intereses de una política exterior de longue durée en referencia al concepto braudeliano.

El intervencionismo que Kissinger y Co. fomentaron sigue estando vigente hoy. El apoyo del país del norte a los regímenes autoritarios continuará ocurriendo cuando el fantasma del comunismo vuelva a aparecer en las elecciones de nuevos gobiernos y se necesitará que seamos más los votantes y analistas políticos que recordemos los impactos (a veces positivos y mayormente negativos) que este intervencionismo ha tenido en nuestra historia postcolonial.

El sistema democrático en Guatemala y muchos otros países de Latinoamérica están hoy más débiles que nunca.

Hacia el siglo XXI se presentan nuevos retos heredados de Kissinger y Co. y en países como Guatemala es urgente que prestemos atención a los siguientes puntos,

  • El fortalecimiento de la organización política y social de los pueblos indígenas que reclama un espacio en la política y toma de decisiones surge como una exigencia cada vez más fuerte. El rechazo a la apertura ante estos reclamos de parte de la elite mestiza gobernante ha forzado a que estos movimientos se radicalicen y se exija no solo la inclusión política de estos pueblos sino la refundación de los estados tal y como ocurrió en Bolivia y parcipalmente en Perú.
  • La creciente desigualdad económica fomenta la organización más sólida de los grupos excluidos. ESta desigualdad es a la vez un reflejo de la exclusión política de la mayoría de la población y su organización exige romper con el sistema de autoritarismo clientelar creado desde el siglo pasado. El populismo autoritario neoliberal surge como una amenaza tal y como ocurrió en El Salvador de Bukele y recientemente con la Argentina de Milei.
  • La corrupción del estado clientelar creado bajo el auspicio de la visión Kissingeriana desde USA para sostener gobiernos autoritarios está pasando la factura y el estado de bienestar en hispanoamérica se cae a pedazos sin hospitales ni escuelas públicas dignas. La estrategia de USA a través de las ONGs para crear fuentes de inversión y trabajo se ha quedado corta y ha fallado. Como resultado, la migración de trabajadores hacia USA y Canadá seguirá en ascenso.

Kissinger falleció el 29 de noviembre de 2023 y el legado que dejaron y que seguirán teniendo sus ideas seguirán vivas por muchos años más. Nos queda una larga tarea por aprender de estas lecciones y construir países más sólidos y democráticos, poblaciones más inclusivas y equilibradas, economías más competitivas y globales.

Finalmente, Como Kissinger dijo en su libro de memorias

“No siempre podemos asegurar el futuro de nuestros amigos; Tenemos más posibilidades de asegurar nuestro futuro si recordamos quiénes son nuestros amigos.”

White House Years

Agenda 2030: ODS 17

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 17 (ODS, por sus siglas) tiene como meta establecer “Alianzas para lograr los objetivos”. Este ODS se enfoca en la colaboración interinstitucional e internacional de todos los actores que participan en la toma de decisiones políticas y económicas.

El ODS 17 es el último del numeral, pero es a la vez, el punto inicial mediante el cual se pueden ejecutar los planes de los otros 16 ODS. En los países del sur global donde la pobreza, el débil estado y la desigualdad económica son la norma, la participación de las organizaciones internacionales para fomentar la educación, mitigación y adaptación al cambio climático ha sido vital para liderar cambios con énfasis global. En Guatemala, al 2023 existen miles de organizaciones sin fines de lucro que lideran la educación ambiental, el desarrollo sostenible y el empoderamiento local en las zonas donde el estado de Guatemala es muy débil o está ausente. El rol de estas organizaciones ha sido muy importante ya que cuentan con contacto directo a las necesidades de poblaciones locales y comunicación directa con los liderazgos comunitarios. Junto a estas organizaciones sin fines de lucro, se suma la particación de asociaciones privadas y de beneficiencia que buscan la atención de necesidades específicas de poblaciones vulnerables. Las alianzas para lograr los ODS requieren de la participación de las organizaciones sociales y del trabajo más estrecho con las empresas privadas y el gobierno como se observa en la siguiente gráfica.

Gráfica de alianzas necesarias y su resultado. Fuente: documento de las Naciones Unidas sobre los efectos exponenciales de la creación de alianzas para alcanzar los ODS. (ver PDF)

Como resultado de la colaboración de distintos actores, alcanzar los ODS se facilitará y los resultados se evidenciarán de forma más eficiente y veloz.

Un ejemplo importante de la necesidad de crear alianzas lo podemos ver en el manejo de los residuos y desechos sólidos. Actualmente, en Guatemala el río Motagua lleva millones de kilos de basura que pudieron haber sido recolectados si existieran las alianzas adecuadas. Durante décadas, el problema de gestión del río no ha podido ser resuelto por un gobierno ausente en la zona y por falta de recursos públicos para gestionar un problema que supera las capacidades individuales de las alcaldías a la orilla del río. Para encontrar una solución es necesario la colaboración del gobierno central de Guatemala y de todas las municipalidades por donde el río Motagua pase. En especial, es necesaria la participación de las municipalidades del departamento de Guatemala donde vive la mayor cantidad de población y de donde se crea la mayoría de la contaminación de barrancos. Estas alianzas no han sido gestionadas por ningún gobierno y debido a la falta de cooperación se ha hecho imposible encontrar un plan de acción viable desde el gobierno de turno.

Basura en las costas de Guatemala frente al Mar Caribe que fueron llevadas por el río Motagua.

Para lograr cambios concretos, una organización internacional enfocada en la eliminación de los residuos y desechos empezó a trabajar desde el año 2019 en gestionar alianzas en Guatemala para encontrar una solución. La asociación Ocean CleanUp contribuyó con fondos donados por las empresas multinacionales que más residuos plásticos generan y empezaron a trabajar en un proyecto de recolección de residuos en la zona adyacente a la hidroeléctrica Las Vacas. Luego de varios intentos y análisis técnicos, en el año 2023 finalmente lograron instalar una banda que intercepta materiales y empezó a retirarlos del río de forma efectiva.

La barrera instalada en 2023 por The OceanCleanUp ha recolectado en tan solo algunos meses del año 1 millón de kilos de basura y residuos. Estos residuos ya no llegaron al mar como ocurría anteriormente. (lee más)

Ya con la basura y residuos fuera del río, la ONG ha gestionado alianzas con más empresas locales e internacionales para incrementar los recursos e instalar plantas de clasificación, reutilización y reciclaje de los plásticos, aluminio y otros productos con potencial de revalorización. De esta manera, se ha logrado empezar a solucionar un problema de contaminación que resultaba de un problema comunal del cual nadie podía ni quería responsabilizarse. La la colaboración de distintas organizaciones, la participación de los gobiernos locales y el involucramiento de empresarios privados e internacionales se logró finalmente con el liderazgo de un actor comprometido a la búsqueda de soluciones para los residuos y la basura.

Reciclaje de botellas de plástico PET con las que se fabrica otras botellas de plástico para el envasado de agua y bebidas.

Como se evidenció brevemente en el caso anterior, la cooperación con objetivos claros y metas medibles y alcanzables es posible cuando se cuenta con el compromiso de actores nacionales e internacionales que buscan contribuir a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Los ODS son parte de una agenda compartida entre todos los países y funcionan como una herramienta común para alcanzar indicadores globales de mejora de las condiciones de vida para todas las personas. Guatemala se ha comprometido con sus ciudadanos y con los países del mundo para alcanzar en alianza los 17 ODS y los futuros gobiernos deberán velar por el alcance de estos compromisos. Reducir la pobreza mediante acciones legislativas, inversión estatal y privada y mediante programas de gobierno con impactos multidimensionales serán necesarios para mejorar las condiciones de vida económica y de salud, alimentación, educación, vivienda y acceso a los servicios básicos.

Agenda 2030: ODS16

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 16 (ODS, por sus siglas) tiene como meta Promover sociedades justas, pacíficas e inclusivas. Este ODS se enfoca en la necesidad del fortalecimiento del Estado de Derecho de todos los países y la colaboración internacional para contribuir al desarrollo técnico, educativo y social de sociedades más democráticas, de fomento de la separación de poderes y el respeto de los sistemas legales vigentes en cada país.

Hoy 09 de octubre de 2023, en medio de la débil y grave situación institucional en la que se encuentra Guatemala, luego del asedio del Gobierno Ejecutivo y el Ministerio Público al sistema electoral del país, el ODS 16 se perfila como uno de los más importantes y relevantes.

La Agenda 2030 tiene como objetivo acelerar el proceso de promoción de sociedades más democráticas y respetuosas de todas las personas en los países del sur global. Históricamente, en estos países se han evidenciado los peores casos de discriminación racial, económica y de género que han resultado de estructuras políticas dominadas por elites militares clientelares desde que arrancó el proceso de descolonización. El ODS16 tiene un rol muy importante en el fortalecimiento de las instituciones del Estado en África y América Latina donde se busca romper con las estructuras clientelares y evitar que el Estado de Derecho y la aplicación de la ley continúen sirviendo como herramienta para la protección de privilegios pecuniarios. La paz social, la certeza jurídica y la protección de la propiedad privada y estatal son condiciones básicas para el desarrollo económico de estas regiones.

Protesta ciudadana frente al Ministerio Público exigiendo la renuncia de los empleados públicos Alejandro Giammattei, Consuelo Porras, Rafael Curruchiche, Cynthia Monterroso y Fredy Orellana (poderes Ejecutivo y Judicial) quienes buscan detener el proceso de transición democrática de las Elecciones Generales realizadas en junio y agosto de 2023.

El ODS16 tiene como objetivo central evitar los conflictos mediante la identificación de las causas estructurales de conflictividad social. La corrupción, los privilegios, la impunidad y los abusos de poder son algunas de estas causas primarias de conflictos que pueden ser evitados con la creación de vínculos entre gremios empresariales, líderes sociales y religiosos, actorse de la comunidad internacional y de los poderes del Estado para crear acuerdos multilaterales que permitan fortalecer instituciones republicanas.

El ODS16 es vital para combatir eventos como los que ocurren actualmente en Guatemala. Si ODS estuviera implementado efectivamente, el país habría encontrado una solución eficaz que evitara el conflicto social de forma temprana, se habría detenido el avance de violaciones de la separación de poderes y se habrían reducido las pérdidas económicas con la participación de los líderes económicos, sociales y políticos mediante mesas de diálogo y asambleas que garantizarían la voz y acceso igualitario de los participantes para resolver las disputas vigentes.

Participación legal inclusiva en la cosa pública es aquella justicia ciega que no discrimina a los ciudadanos por ninguna razón.

La efectiva implementación del ODS16 permitiría a los países evitar conflicto sociales, manifestaciones masivas y bloqueos de carreteras que resultan como una forma efectiva de protesta mediante la “escucha social de algunas voces que de otro modo difícilmente ingresarían a la agenda o serían parte de la deliberación pública” como determinó la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 2019. Al respecto, la CIDH continúa indicando que

“… los Estados no pueden limitar la protesta social en base a los prejuicios e intolerancia que los gobiernos o las sociedades tengan frente a una persona o grupo. No se debe perder de vista que según los artículos 13 y 16 de la Convención Americana, la libertad de expresión y de asociación son derechos de “toda persona” y que las restricciones al derecho a la protesta “no deben ‘perpetuar los prejuicios ni fomentar la intolerancia.”

CIDH. (2019). Protesta y derechos humanos. Estándares sobre los derechos involucrados en la protesta social y las obligaciones que deben guiar la respuesta estatal. Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. https://www.oas.org/es/cidh/expresion/publicaciones/ProtestayDerechosHumanos.pdf

Los ODS son parte de una agenda compartida entre todos los países y funcionan como una herramienta común para alcanzar indicadores globales de mejora de las condiciones de vida para todas las personas. Guatemala se ha comprometido con sus ciudadanos y con los países del mundo para alcanzar en alianza los 17 ODS y los futuros gobiernos deberán velar por el alcance de estos compromisos. Reducir la pobreza mediante acciones legislativas, inversión estatal y privada y mediante programas de gobierno con impactos multidimensionales serán necesarios para mejorar las condiciones de vida económica y de salud, alimentación, educación, vivienda y acceso a los servicios básicos.

Acabar con la desigualdad, un factor clave para detener la violencia en América Latina

Las causas de la violencia

La evidencia es contundente cuando se correlaciona el incremento de la violencia y la alta desigualdad especialmente con la abundante investigación multidisciplinaria y los estudios realizados en las zonas más pobres del planeta. Algunos son los nombres de importantes académicos que han estudiado estos temas y es valioso mencionar los trabajos de Charles Tilly, quien fue uno de los primeros sociólogos en proponer que la desigualdad económica conduce a la violencia en su libro “The Politics of Collective Violence“.  Junto a él, otros autores de diversas disciplinas han analizado tan complejos temas desde sus arenas de investigación. Desde el campo de la psiquiatría, James Gilligan estudio cómo la desigualdad social es un factor importante en el aumento de la violencia en las prisiones debido a que crea un ambiente de frustración y desesperación que puede conducir a la agresión. Para grupos sociales más amplios, los politólogos Joshua Goldstein y David Green elaboraron importantes estudios sobre estos temas explicando cómo la desigualdad económica es un factor importante en el estallido de las guerras civiles y en la creación de descontentos sociales que pueden conducir a la violencia. Para los estudios del sur global también se han realizado múltiples investigaciones y el informe “Atrapados: Alta desigualdad y bajo crecimiento en América Latina y el Caribe” del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ofrece una perspectiva actualizada de cómo al 2021 la región se encontraba atrapada entre la creciente desigualdad económica y el lento crecimiento económico de las economías. Partiendo de esta perspectiva de largo plazo, se evidencia que desde 1995 a la fecha tanto la tasa de homicidios como la desigualdad de ingresos han disminuido en América Latina. Sin embargo, las tasas de homicidio en América Latina continúan siendo significativamente superiores a los promedios mundiales que se ha mantenido influenciados por el crimen organizado, el narcotráfico y las maras que mantienen aún muy altos los niveles de la criminalidad en América Latina.

Como resultado de este crecimiento lento versus el resto de las economías del mundo, la violencia en la región de América Latina y el Caribe ha crecido y limitado la capacidad de progreso en los índices de desarrollo humano y económico. Ante esta situación, se suman las dificultades económicas generadas por COVID-19 que resultaron en un atraso del crecimiento de la región y en un encarecimiento generalizado de los costos de vida de los latinoamericanos. Antes de la pandemia la desigualdad económica en la región latinoamericana mostraba que el 45% de la riqueza se encontraba concentrada en el 10% más rico de la población. Este porcentaje se incrementó con la pandemia y la pérdida de empleos para millones de latinoamericanos que durante 2021 alcanzó casi un 24% afectando principalmente a los jóvenes entre 15 y 24 años. Como resultado, el desempleo y el crecimiento de la desigualdad económica repercutieron en todos los aspectos de la vida de los latinoamericanos, desde el acceso a la educación y la salud hasta las oportunidades de empleo y la participación política.

La historia de lento crecimiento económico en las últimas décadas ha sido en América Latina alrededor de un 2% anual según informa el PNUD y como resultado, se ha limitado la generación de empleos, la creación de nuevos negocios y se ha reducido la productividad de las industrias regionales. Lo anterior ha conllevado a que el crecimiento empresarial se mantenga muy reducido al control empresarial de un grupo y se reduzca el acceso al crédito para emprendimientos de escala nuevos.  Asimismo, los Estados han fallado en extender el control del estado de bienestar mediante proyectos de fortalecimiento emprendedor, transferencias de crédito y fomento del empleo y sistemas de seguridad social y de educación para tecnificación de la mano de obra. El débil estado de los países latinoamericanos y el bajo gasto e inversión estatal ha resultado en pocos empleos, poca educación y malas condiciones sanitarias que redundan en incrementos del crimen en los grupos menos favorecidos de la población.

La desigualdad es un factor muy importante de la violencia, pero no es la única causa. Existen factores multidimensionales como la pobreza, la discriminación racial y la carencia de oportunidades para grupos vulnerables que también contribuyen a acentuar este problema y otros que aquejan al sur global. En el futuro, los gobiernos de la región deberán de afrontar las causas del crimen de forma integral buscando soluciones no solo a la discriminación económica, social y política sino mediante la implementación de políticas de bienestar que fomenten la creación de oportunidades, la igualdad y protección de grupos históricamente discriminados, la prevención de violencia y fortalecimiento de la justicia en alianza con el empresariado privado y las organizaciones de la sociedad civil.

La Movilización Social y el Poder del Conflicto

La movilización social y el poder de agentes políticos de movilizar a grupos de personas en la búsqueda de objetivos comunes ha sido uno de los temas más estudiados y discutidos en los últimos siglos. Este tema que lleva tanto tiempo siendo discutido pareciera ser cada día menos entendido y, entender las causas y motivos detrás de la movilización social, ha sido algunas de las principales preocupaciones de quienes ocupan el poder y, también, uno de los principales intereses de quienes algún día quisieran ostentarlo.

Viñeta política de 1884, que representa a los ricos plutócratas en un banquete mientras una familia humilde pide limosna.

En los gobiernos democráticos desarrollados en Occidente durante los últimos dos siglos, la movilización de las masas ha sido uno de los principales vehículos de legitimación de la caída o ascenso de regímenes y aún hoy en día, los analistas que realizan aproximaciones al estudio de estos momentos históricos suelen quedarse cortos en el análisis y correlación de variables que tan complejos fenómenos representan.

La revisión histórica de los aportes que, desde distintas ramas académicas, se han presentado para comprender las raíces de los movimientos sociales del siglo XX y cómo surgieron sus raíces en un territorio limitado a Europa Occidental y Estados Unidos en el s. XVIII y XIX es un punto de inicio para entender la evolución de las posturas políticas e ideológicas que hoy en día se discuten en nuestros países y que nos permitirán comprender las dinámicas de poder en el siglo XXI y las fuentes subyacentes del conflicto en las sociedades occidentales.

Conflicto en Perú. 2018.

Para aproximarnos a la teoría de los conflictos, es fundamental partir comprendiendo que el conflicto es parte intrínseca de cualquier organización social y este es un vehículo de cambios y transformaciones sociales en constante evolución. Algunos de los autores que más han contribuido a este estudio son autores muy importantes como Karl Marx, Max Weber, R.K. Merton, Mancur Olson, Charles Tilly, Georg Simmel y W.E.B. Du Bois, entre otros. Y leerlos a todos y comprenderlos es una tarea maratónica que los académicos tenemos frente a nosotros día con día conforme más y más conflictos se desarrollan en todos nuestros países.

Partiendo de las aproximaciones han realizado muchos autores sobre el conflicto quisiera arrancar con los aportes ofrecidos por Karl Marx en el s. XIX y cómo sentó las bases de la Teoría del Conflicto analizando la manera en que nacía la lucha de clases, la movilización organizada y el apoderamiento de los factores económicos en la configuración de la sociedad que se estudiaría. En base a estos conceptos, cada estudio de una sociedad en conflicto según Marx permitiría analizar cómo las sociedades se caracterizan por conflictos de clase inherentes entre la burguesía dominante (la clase capitalista) y el proletariado (la clase trabajadora).

Ante estas crisis inherentes, Marx explicaba que los conflictos surgen en cualquier sociedad (independientemente de su cultura) debido a la distribución desigual de la riqueza y de los recursos y que, como gasolina, eran el combustible que impulsaba los cambios sociales y el conflicto. Según Marx, las revoluciones son una consecuencia natural de estos conflictos, que conducen al derrocamiento de la clase dominante y al establecimiento de una sociedad más equitativa.

Construyendo en las ideas de Marx, Max Weber amplió sus aportes al enfatizar la importancia del poder, de quién ejerce la autoridad y de cómo se conforma la burocracia para comprender los conflictos dentro de la sociedad. Weber observó que en las sociedades existen múltiples fuentes de conflicto, incluidas las disparidades económicas y además incluyó el rol social que factores como la religión, la política y la cultura ofrecen para contribuir a las tensiones sociales de los países. Según explicó Weber, los movimientos sociales surgían cuando los individuos o grupos se sienten marginados u oprimidos y se movilizan para desafiar las estructuras de poder existentes.

En base a estos dos grandes autores estudios siguieron importantes aportes que aún hoy en día nos permitirían profundizar en el análisis que distintos actores tienen en el desarrollo de los conflictos. Otros aportes fundamentales para entender el conflicto son los de académicos como el sociólogo Georg Simmel que contribuyó a la Teoría del Conflicto centrándose en el papel de las interacciones individuales en la configuración del conflicto y explicó cómo los conflictos surgen de las relaciones personales, las interacciones sociales y las dinámicas de grupo que podrían llegar a ser conflictos constructivos inclusive para el mejoramiento de una sociedad. Autores como Mancur Olson y Charles Tilly con sus teorías de elección racional y de la movilización de recursos y de oportunidades políticas son otros autores clave que nos permiten comprender cómo y por qué la gente se suma a los movimientos y qué buscan estas personas obtener a cambio de su participación.

Modelo de la mobilización revolucionaria según Charles Tilly

Estas acciones y decisiones (individuales y luego colectivas) suelen ser el resultado de análisis económicos racionales que hacen los individuos de forma aislada y que, sumados, consolidan objetivos que las elites dirigentes de los movimientos de protesta utilizan para capitalizarlos y convertirlos en demandas comunes con discursos que utilizan slogans atractivos como “lucha contra la corrupción”, “batalla contra la influencia extranjera”, “redistribución de recursos” y “justicia social”. Slogans anteriores que, a pesar de ser demandas racionales y necesarias, se convierten en la suma de lo que Olson llamaría incentivos selectivos que crean “toda una serie de compensaciones y, en su caso, coacciones, a los miembros del grupo para garantizar la cohesión.” y que, consolidados permiten crear las agencias detrás de los grandes movimientos en forma de nuevos partidos políticos, sindicatos, organizaciones civiles, entre otras que exigen metas colectivas con beneficios particulares.

Representación de W. E. B. Du Bois en la obra de teatro “Un hombre para todos los tiempos”

Al respecto, un ejemplo muy valioso para comprender las dinámicas existentes entre los movimientos sociales es comprender las dinámicas existentes entre la clase, el poder y la raza de los participantes. En el panafricanista W. E. B. Du Bois he encontrado importantísimos aportes para entender las dinámicas que vivimos en Hispanoamérica, en las obras de este sociólogo se estudian con detalle las relaciones de Clase-Raza-Poder y priorizó el rol que la desigualdad económica y social de un grupo racial, junto a su consecuente discriminación política y económica contribuyen a impulsar los conflictos y movimientos sociales que reclaman igualdad y derechos civiles. De sus estudios y aportes para consolidar la independencia de varios países africanos nos aportó muchísimas lecciones que deberíamos utilizar como herramientas para comprender el ritmo que vivimos en la sociedad postcolonial de Hispanoamérica donde la discriminación racial continúa siendo una norma en países como Bolivia, Guatemala y Perú. Entender estas relaciones y profundizar en los contextos históricos que cada movimiento social ha tenido, nos permitirá desde las áreas académicas donde ejercemos comprender un poco más de las Revoluciones y de los reclamos detrás de los movimientos sociales. Al analizar las dinámicas de poder, las disparidades económicas y las injusticias sociales en una sociedad podremos comprender las causas profundas del malestar social y empatizar con aquellas demandas desde las cuales podemos contribuir a resolver.

Los movimientos sociales que parecieran incrementarse en nuestros países son el resultado de lo que el importantísimo historiador y sociólogo Charles Tilly denominó “las oportunidades políticas” refiriéndose a ellas como “el surgimiento de un movimiento se encuentra condicionado por los signos de debilidad que muestren las autoridades o élites dirigentes, ya sea por existir divisiones internas o porque se les presuponga una actitud favorable a los objetivos del grupo movilizado.” y así, en la debilidad de un liderazgo que falla en la creación de los mecanismos de control sobre las masas a través de ventajas económicas, políticas o sociales es que surgen movimientos de intereses particulares exigiendo un espacio en la escena política como los movimientos de derechos civiles, los movimientos feministas y los movimientos LGTBIQ+, los cuales podrían examinarse a través de la lente de la teoría del conflicto para identificar los grupos involucrados, sus motivaciones y la resistencia que enfrentan por parte de las estructuras de poder existentes para construir consensos y establecer mecanismos de diálogo.

Obra de David Alfaro Siqueiros “Del Porfirismo a la Revolución”

Las revoluciones han sido el inicio de momentos de grandes cambios sociales y la teoría del conflicto es particularmente útil para comprender cómo se han desarrollado las dinámicas entre diferentes grupos de la sociedad que exigen un alto a la explotación física y económica, vejámenes políticos y opresión de derechos individuales, racismo y discriminación cultural, entre otras causas. Evitar sacar conclusiones a la ligera de estas complejas dinámicas es una herramienta para explorar los puntos de inflexión y cómo la suma de las ofensas se convierte en potentes catalizadores para la movilización masiva y la acción colectiva para dar lugar a nuevas formas de relaciones, de futuros conflictos, de paz y estabilidad y de nuevas formas de luchas por el poder.