¿Qué es el ESPR? El padre del PPWR

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En los últimos posts revisamos con mucho detale el PPWR, el reglamento europeo sobre embalajes, empaques y envases que en la próxima década busca cambiar la forma en que fabricamos nuestros productos. Como indicaba en estos posts, el PPWR no era una norma aislada, sino la primera aplicación exigible de un marco de regulaciones y directivas mucho más amplio. Ese marco tiene como nombre “ESPR” y sobre este reglamento hablaremos en los siguientes posts.

Este tema lo enfocaré especialmente para quienes tengan una formación en comercio, negocios B2B e ingeniería industrial. Para entender el ESPR deberemos partir por aclara que no es “otra regulación ambiental de la UE”. Sino que es un verdadero Rediseño de la función del diseño de todos los productos a escala de todo un mercado. Esto implicará que la UE continuará en este ciclo de mejora de la sostenibilidad de su industria aún y cuando el discurso sobre la mejora de la Competitividad europea parezca contradictorio con la geopolítica actual.

¿Qué es el ESPR?

En términos macro, el ESPR es el Reglamento 2024/1781 de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR, por sus siglas en inglés). Entró en vigor desde el 18 de julio de 2024 y su aplicación funcionará técnicamente como un reglamento de marco regulatorio. De esta manera, el ESPR no fija en sí mismo parámetros numéricos u objetivos o cambios legales específicos, sino que establece la arquitectura de otras regulaciones en discusión y moernización y delega la letra pequeña de los contratos a reglamentos y directivas posteriores. Más complicado aún, es que esta arquitectura implica reglamentos y directivas específicas para cada grupo de productos e industrias a ser “atacadas”.

Anterior al ESPR la UE tenía la Directiva de Ecodiseño que, como bien sabemos, al ser una Directiva no obligaba a todos los Estados a estandarizar y hacer cambios legales sino que les permitía decidir a cada uno de los 27 países cómo alcanzarían las metas y objetivos de rediseño. Además, esta directiva tenía un enfoque en la industria de aquellos productos vinculados a la generación de electricidad y uso de la energía.

Con la llegada del ESPR, la UE expandió ese alcance reducido a prácticamente todos los bienes físicos colocados en el mercado europeo, con exclusiones limitadas (alimentos, piensos para animales y medicamentos). El salto no es incremental sino exponencial a las industrias que ahora serán rediseñadas.

Cómo se observará en la siguiente gráfica creada con apoyo de la IA, verán cómo el Pacto Verde Europeo fue el punto de partida y continuá vivo a través de estos reglamentos y actos delegados que en los próximos años consolidarán este Ecodiseño de Productos Sostenibles.

¿Por qué es el ESPR padre del PPWR?

Como se ilustra en la gráfica anterior, la relación “padre–hijo” es de alcance y de lógica, no de jerarquía legal. El ESPR regula el producto; el PPWR regula el embalaje de ese producto. El ESPR es el conjunto; el embalaje, un subconjunto y, aún más importante, el PPWR fue el primer reglamento donde la visión del ecodiseño se volvió en una obligación exigible por primera vez. En este proceso, el ESPR aún está desplegando sus especificaciones y será detallado uno a uno con una serie de Actos Delegados que están siendo hoy en día discutidos a nivel técnico en la Comisión Europea y el Parlamento Europeo. En ese sentido, el PPWR es el primogénito que ya camina, y detrás de él vendrán “sus hermanos” como actos delegados a la medida para las industrias de Textiles, Muebles, Hierro y acero, etc.

La implicación práctica para quien ya estudió el PPWR es que se repitirá exactamente el mismo proceso de rediseño de los productos que se hizo con los embajales. Las variables de decisión son las mismas: metas de durabilidad, contenido reciclado, reciclabilidad, reparabilidad e información de trazabilidad. Lo que cambiará será el producto al que se aplican estas variables personalizadas. Quien ya entendió el proceso y modelo del PPWR, tiene ya construido el proceso para rediseñar sus empaques siguiendo la lógica del rediseño circular.

El mecanismo dentro del ESPR: un reglamento marco y sus actos delegados

El ESPR como ya dijimos, solo define la arquitectura y las reglas del juego respecto a qué dimensiones se exigirá, con qué procedimientos, con qué instrumentos de verificación y bajo qué parámetros aspiracionales de rediseño). A este le seguirán cada uno de los actos delegados. Estos serán uno para cada industria o sector de productos y ahí se establecerán las metas a la medida con las fechas y umbrales de contenido reciclado, los índices mínimos de durabilidad, las exigencias de trazabilidad y diligencia debida, entre otros.

Con esta información sabemos ya que. Si ya conocemos lo que exige el PPRW y las ideas centrales detrás del ESPR, estamos listos para empezar a proyectar el rediseño que nuestros productos requerirán y poder planificar que:

  1. Las exigencias de rediseño iniciarán en fases y no en bloque. Cada grupo de producto tiene su propio calendario.
  2. Entre la adopción del acto delegado y su exigibilidad habrá solamente 18 meses que, para quienes trabajamos en la industria de embalajes es realmente muy poco tiempo para una marca que esté bien establecida. Además, ese rezago es también una ventana muy corta de adaptación de la cadena de suministro y la búsqueda de materias primas certificadas, aprobadas y testeadas en el mercado.

Para que veamos mejor cómo empieza este proceso de rediseño, analicemos el siguiente calendario con cada grupo de productos por separado:

Al 10 de octubre de 2026, aún no se han adoptado los actos delegados correspondientes, pero ya conocemos las tendencias que orientarán los futuros requisitos. Anticiparse al rediseño de productos y empaques es fundamental, incluso para las empresas que venden exclusivamente en Guatemala u otro país del sur global. Aunque estas normas europeas no nos sean directamente aplicables, sí empiezan a crear un efecto de arrastre regulatorio y de aprobación de los consumidores. Como ha pasado en rediseños anteriores, los grandes fabricantes mundiales adaptan sus diseños y tecnologías a los estándares europeos, extendiendo estos cambios a otros mercados. Ya lo vimos con las tapas adheridas a las botellas de bebidas, que han transformado tanto los envases como los hábitos de consumo o el reemplazo del uso de plásticos por papel y cartones en industrias clave de alimentos y comercio al detalle. La regulación puede ser territorial, pero sus efectos industriales son globales. Quienes esperen hasta la fecha de aplicación obligatoria para planificar sus inversiones podrían llegar demasiado tarde.

Como resultado de estas regulaciones, ya estamos teniendo incrementos e ncostos y es importante calibrar nuestros precios y proveedores de materias primas desde ya en industrias claves como la de ropa y textiles. Por ejemplo, el ESPR ya introdujo una medida horizontal muy importante y con un impacto social impresionante al activar desde el 19 de julio de 2026 la prohibición de destruir ropa y calzado no vendidos para las empresas grandes (con plazos posteriores para las medianas en el 2030). Es evidencia de que la “regla madre” ya está moviendo piezas, aunque su despliegue grueso esté por venir.

Con esta medida del ESPR, se obliga a las empresas de textiles y calzado a replantear la gestión de inventarios, las devoluciones y los excedentes, con posibles repercusiones sobre los fabricantes y proveedores guatemaltecos. La transición hacia la circularidad ya está modificando las reglas del negocio, incluso antes de que entren en aplicación los requisitos específicos de ecodiseño para textiles.

Para los consumidores, esta transformación también representa un cambio en la manera de comprar, utilizar y desechar la ropa. Durante décadas, el modelo de fast fashion promovió colecciones constantes, precios bajos y una cultura de consumo acelerado, en la que las prendas podían convertirse rápidamente en desechos. Aunque el ESPR no impone directamente nuevas obligaciones de compra a los consumidores, sí busca transformar los incentivos de la industria, favoreciendo la reutilización, la reparación, la reventa y una mayor durabilidad de los productos. Esto podría modificar progresivamente la disponibilidad, los precios y los hábitos de consumo. El cambio de fondo es pasar de una cultura de comprar, usar y desechar hacia otra en la que prolongar la vida útil de los productos se convierta en parte habitual de nuestras decisiones de consumo.

¿Cómo es que un reglamento dirigido a industrias específicas terminará afectándonos a todos?

Uno podría pensar que si exporto café, aceites o azúcar, los muebles, la ropa y el acero no son sectores que me afecten ni mis líneeas de producción. Sin embargo, para bien o para mal, la exposición al ESPR no se mide solo por el producto afectado sino por cómo está transformando todas las cadenas globales de valor:

  1. La diligencia debida ya se ha convertido en un requisito de información. Un fabricante europeo sujeto a un acto delegado trasladará a sus proveedores (léase, todos nosotros en el sur global) la exigencia de datos de sostenibilidad y trazabilidad que él necesita para cumplir con la normativa de la UE. La obligación formal es suya. Pero el costo de generar el dato es nuestro y todas las empresas serias empezarán a exigir esta trazabilidad o serán obligadas por las certificaciones que tienen que renovar.
  2. Migración por valor agregado. Cada paso que demos de la materia prima al producto terminado (de la fibra al textil, de la madera al mueble) nos acerca cada vez más al perímetro de un acto delegado. La estrategia de escalar en la cadena (algo que es muy deseable para el desarrollo del comercio) implica asumir esa carga regulatoria y sus externalidades.
  3. El instrumento que unifica todo: el Pasaporte Digital de Producto. El ESPR trae consigo un as bajo la manga al crear un registro digital de trazabilidad que, conectado a la ventanilla única aduanera (artículo 13 del reglamento), se convertirá en una condición de despacho en frontera. Este pasaporte es la pieza más interesante y también la más subestimada de toda la transformación (a esto le dedicaré el siguiente post) porque sus implicaciones e innovación nos abrirán la puerta a todo un nuevo mundo de trazabilidad y de marketing para acercar al comprador final con los productores originales.

Estos serán los siguientes posts:

  1. Este post: sobre qué es el ESPR,.
  2. El Pasaporte Digital de Producto: la trazabilidad como condición de acceso.
  3. El calendario por producto, de las baterías a los textiles.
  4. Hoja de ruta: la trazabilidad modelada como un activo de la estrategi y no como un costo oculto.

El PPWR nos enseñó a leer un reglamento. El ESPR nos obliga a leer el sistema que los genera a todos.

Las opiniones y análisis expresados en este texto son estrictamente personales del autor, se basan exclusivamente en información de acceso público y no representan la posición de ninguna institución ni gobierno.

Feudalismo climático en el nuevo orden global

Esta semana se reunieron los jefes de Estado, CEOs y organismos multilaterales en el World Economic Forum de Davos para debatir sobre los cambios globales. Los debates giraron en torno a la fragmentación del comercio, seguridad económica, la necesidad de continuar la transición verde y la complicada reconfiguración de las cadenas globales de valor. Como se pudo ver en las presentaciones de los líderes del norte global, el tono dominante no fue el optimismo por la globalización democratizadora de décadas pasadas, sino el de la gestión del riesgo a nivel local-regional, la resiliencia selectiva y delimitada a intereses de seguridad económica y la protección estratégica de intereses nacionales. Para quienes observamos estos debates desde el Sur Global, Davos nos da conclusiones claras: el comercio internacional ya no se concibe como un espacio neutral de integración transcontinental, sino como un campo de disputa de intereses que nos hacen recordar las relaciones entre el centro-periferia con jerarquías muy demarcadas por los condicionamientos climáticos, la geopolítica y la búsqueda de poder explícito.

Pero esto no es nuevo. Desde una perspectiva interdisciplinaria y global, en la que analizamos los fenómenos económicos, políticos y ambientales como procesos interconectados a escala internacional, este momento puede entenderse como una coyuntura crítica (critical juncture), en la que decisiones políticas y económicas adoptadas en el corto plazo tienen el potencial de reconfigurar de manera duradera las trayectorias institucionales, comerciales y de poder entre regiones. Esta reconfiguración fue curiosamente muy bien analizada por académicos preocupados por los límites ecológicos del crecimiento y la concentración del poder económico. Desde entonces se anunciaba el riesgo “futuro” de una neofeudalización del orden global que aparentemente se ha acelerado en estos últimos años.

Límites ecológicos y el fin del comercio “neutral”

El debate intelectual se remonta a los años setenta, cuando el Club de Roma cuestionó en 1972 la sostenibilidad de un sistema económico basado en la expansión material ilimitada. A partir de entonces, autores clave que estudiamos como el antiindustrialista Ivan Illich o el economista keynesiano E. F. Schumacher advirtieron en sus obras que los sistemas productivos intensivos en energía y capital generaban dependencias estructurales y erosionaban la autonomía de comunidades y economías periféricas.

Junto a ellos, desde la tradición del liberalismo económico clásico, economistas como Friedrich Hayek advirtieron desde la década de 1940 que la combinación de crisis, planificación centralizada y concentración del poder regulatorio tendría la inevitable capacidad de desembocar en una regresión institucional comparable a formas premodernas de dominación. En la obra Caminos de Servidumbre, Hayek sostuvo que, bajo contextos de emergencia (económica, social o ambiental), los Estados tienden a justificar una expansión del control sobre la producción, el comercio y la asignación de recursos, erosionando la competencia y sustituyéndola por relaciones de dependencia jerárquica. Desde esta óptica, la feudalización del siglo XXI no surge por exceso de mercado, sino por su supresión selectiva: cuando el acceso a energía, tecnología, financiamiento o mercados queda mediado por permisos, subsidios condicionados y alianzas político-corporativas, el sistema económico se transforma en un orden de vasallaje regulatorio, donde pocos actores “protegidos” concentran poder y el resto depende de su acceso. Junto a él, otro de mis favoritos, Milton Friedman, alertó que la sustitución de mercados abiertos por capitalismos administrados, incluso con fines supuestamente nobles como la seguridad o la “estabilidad”, conduce a estructuras rígidas y excluyentes. Según explicaba Friedman, cuando el comercio deja de operar bajo reglas generales y previsibles y pasa a organizarse mediante excepciones estratégicas, sanciones o aranceles, controles tecnológicos y proteccionismo selectivo, se consolida una economía de privilegios que recuerda más a un orden feudal corporativo que a un sistema competitivo en el cual los vasallos tienen las de perder. Desde esta visión clásico-liberal, la actual fragmentación del comercio internacional se está acelerando con la guerra comercial, políticas industriales altamente proteccionistas en el norte global y por regulaciones no armonizadas que están siendo disfrazadas como “regulaciones climáticas”; ante esto, corremos el riesgo de que se esté institucionalizando una jerarquía global donde centros económicos aseguran su resiliencia mediante poder normativo y coerción, mientras las periferias quedan atrapadas en relaciones de dependencia estructural, con movilidad económica limitada y escasa capacidad de decisión soberana.

En el primer cuarto del siglo XXI, estas advertencias se reflejan en un comercio internacional cada vez más condicionado por huellas ambientales, estándares regulatorios complejos y barreras técnicas disfrazadas de preocupaciones ambientales que afectan de manera desproporcionada a los países del Sur Global y a las economías emergentes . La crisis climática no solo redefine qué se comercia, sino quién puede hacerlo y en qué condiciones.

Escasez, poder y comercio como instrumento geopolítico

A finales de los años setenta, el  pionero en el movimiento medioambiental moderno William (Patrick) Ophuls planteó que la escasez ecológica conduciría al debilitamiento del liberalismo económico y a la emergencia de órdenes más jerárquicos y coercitivos (léase el autoritarismo tan popular entre las democracias occidentales), que él mismo calificó como “neomedievales”. Esta lógica es visible hoy en el uso del comercio como herramienta de poder estratégico con el apoyo de la población y en detrimento de los principios básicos protegidos en la Carta de las Naciones Unidas.

La administración del gobierno estadounidense actual marcó un punto de inflexión al normalizar la “Guerra Comercial” (un término con una larga historía que empezó a aparecer en la prensa económica anglosajona a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, especialmente en contextos de proteccionismo arancelario entre potencias industriales). La versión actual, es una guerra comercial sin precedentes entre los países del norte global industrializados, basada en aranceles, sanciones y controles tecnológicos. Más allá de su liderazgo, este enfoque neoconservador consolidó finalmente en la práctica, la visión del comercio como mecanismo de dominación y alineamiento político que se había mantenido constante y tras bambalinas de grupos politicos y académicos estadounidenses desde el siglo pasado. El debilitamiento del multilateralismo comercial y la fragmentación de la OMC son consecuencias directas de este giro y su resultado acelera la feudalización global.

Cambio climático, regulación y nuevas jerarquías centro-periferia

Desde el Sur Global, los debates de Davos sobre transición verde y comercio “sostenible” revelan una tensión central. Si bien los líderes continúan reconociendo que los objetivos climáticos son legítimos, su implementación se ha debilitado reforzando las relaciones centro-periferia históricas mediante regulación asimétrica, ajustes en frontera y exigencias de diligencia debida sin que estas vayan acompañadas de financiamiento, transición justas, incentivos a la transferencia tecnológica y el factor clave del reconocimiento de las responsabilidades diferenciadas.

Aquí resulta clave la aportación del sociologo y economista Ulrich Beck que explicó en los 80s que los riesgos ambientales se distribuían de forma desigual y que los actores (países y multinacionales) con mayor capacidad económica pueden comprar resiliencia, asegurar acceso a mercados y proteger sus cadenas de suministro; y que, por nuestra parte, los países periféricos, en cambio, internalizamos los costos de adaptación climática sin potencializar plenamente a los beneficios del comercio internacional. Este fenómeno ha sido reconceptualizado recientemente como feudalismo climático y explica cómo empieza a surgir en nuestra época un nuevo sistema global en el que la seguridad climática, económica y comercial se privatiza y concentra.

El comercio global como arquitectura neofeudal

Desde una lectura estructural que aún se está configurando, el orden comercial actual presenta rasgos inequívocos de neofeudalización:

  • Centros que definen nuevas normas, redefinen valores y que controlan tecnologías, finanzas y acceso a mercados.
  • Periferias obligadas a cumplir estándares crecientes, exportar recursos naturales y asumir riesgos climáticos.
  • Relaciones de realineamiento estratégico que sustituyen principios universales como la no discriminación y el trato especial y diferenciado.

Sobre esto, las advertencias ya se han venido acumulando desde hace décadas por ambientalistas y ecólogos como Richard Heinberg, científicos en inteligencia artificial como Raymond Kurzweil e incluso por urbanistas como Ramón Fernández Durán que no solo anticiparon que la crisis climática y energética del siglo XXI conduciría a procesos de refeudalización económica y social sino que alertaron de la velocidad en que estos cambios se realizarían. Lo que hoy se discute en Davos confirma que estas dinámicas ya no son teóricas.

El mundo que viene

Los debates de Davos muestran un mundo que se reorganiza alrededor del riesgo, la escasez y finitud de los recursos naturales y la acumulación de poder y reconfiguración de alianzas, más que de la cooperación regional y global. Desde el Sur Global, el desafío de los gobiernos será potencializar sus beneficios ante las crecientes amenazas climáticas y la fragmentación geopolítica que consolidará un sistema comercial jerárquico cada vez más claro.

La agenda que viene es un gran reto y requerirá que continuemos fomentando una visión del comercio internacional como herramienta de desarrollo y justicia ante estas nuevas condiciones geopoliticas, y no como mecanismo de subordinación. Las advertencias formuladas por intelectuales de distintas especialidades desde el siglo pasado nos deben servir hoy como un un marco indispensable para comprender —y disputar— el rumbo del orden económico global.


Referencias bibliográficas sugeridas

  • Ulrich Beck: La sociedad del riesgo: hacia una nueva modernidad
  • Club of Rome: Los límites del crecimiento
  • Raúl Prebisch: El desarrollo económico de América Latina y algunos de sus principales problemas
  • Celso Furtado: Formación económica de Brasil
  • Ramón Fernández Durán: El inicio del fin de la energía fósil
  • Friedrich A. Hayek: Camino de servidumbre
  • Friedrich A. Hayek: La constitución de la libertad
  • Richard Heinberg: El pico de todo: despertando al siglo de los descensos
  • Ivan Illich: Energía y equidad
  • Ludwig von Mises: La acción humana: tratado de economía
  • Ludwig von Mises: Burocracia
  • Lewis Mumford: El pentágono del poder
  • William Ophuls: Ecología y política de la escasez
  • Marta Peirano: Contra el futuro: resistencia ciudadana frente al feudalismo climático
  • E. F. Schumacher: Lo pequeño es hermoso: economía como si la gente importara
  • Karl Polanyi: La gran transformación: los orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo
  • James C. Scott: Ver como un Estado: cómo ciertos esquemas para mejorar la condición humana han fracasado
  • Wolfgang Streeck: Comprando tiempo: la crisis aplazada del capitalismo democrático
  • Joseph A. Schumpeter: Capitalismo, socialismo y democracia
  • Daniel Yergin: El nuevo mapa: energía, clima y el choque de las naciones
  • Blog con más contexto del significado de las gráficas: McKenzie, B. Economía más allá de los límites de la Tierra

Revisa que tu empresa cumple los requisitos de Diligencia Debida para combatir la Deforestación

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Aunque en América Latina, y específicamente en Guatemala, se han logrado grandes avances en reforestación en las últimas décadas, todavía enfrentamos importantes desafíos por delante en el resto del mundo. Ante este contexto global, la Unión Europea implementará el Reglamento de Deforestación (EUDR, por sus siglas en inglés) que busca analizar a partir del 1 de enero de 2025 la cadena de producción de siete productos:

  • café,
  • aceite de palma,
  • cacao,
  • madera,
  • ganado bovino,
  • caucho y
  • soya

El café, el aceite de palma, el cacao y la madera los principales productos afectados de la economía guatemalteca y estas industrias emplean casi un millón de trabajadores del agro anualmente. Como resultado, cientos de empresas productoras y agricultores guatemaltecos deberán asegurar el cumplimiento de requisitos de diligencia debida y garantizar que sus productos, que alimentan a los más de 450 millones de habitantes de la UE, son productos libres de deforestación.

Como se observa en la siguiente gráfica, Guatemala ha logrado grandes pasos para reducir la deforestación desde el año 2001 y se proyecta que, en los próximos años, el país habrá alcanzado niveles positivos de cobertura forestal gracias a las políticas implementadas por el CONAP e INAB en alianza con comunidades locales, empresarios y agricultores.

Desafortunadamente, en otras regiones del mundo la historia no ha sido igual de positiva como en Guatemala. Según la encuesta anual del Instituto de Recursos Mundiales, en el año 2022 la pérdida mundial de bosques ascendió a 4.1 millones de hectáreas (+10% versus 2021) como resultado de prácticas agrícolas no sostenibles. Como resultado, la deforestación ha puesto en riesgo los ecosistemas locales y contribuido a la aceleración del cambio climático del planeta. Para contribuir a este ritmo de deforestación, el EUDR europeo aspira a detener el ritmo de deforestación en línea con los compromisos firmados por los países del mundo en importantes eventos como las Convenciones de Río y muchos otros acuerdos y tratados firmados y ratificados por Guatemala desde el siglo pasado.

A pesar de que el reglamento EUDR de la UE marcará un paso muy importante para abordar este problema que lleva siglos de consumo lineal aún existen retos a nivel de gobierno y empresas que siguen sin una respuesta concreta respecto a la Diligencia Debida, Mapeo y Geolocalización, Capacitaciones y Procedimientos que las empresas deberán de cumplir y estar preparados para cumplir los nuevos requisitos para la producción y comercio internacional que permitan un flujo sostenible de los recursos y un mapeo de la información cada vez más sostenible.

Ejemplo de un Sistema de trazabilidad en una cadena de suministro agrícola

A continuación les comparto algunas recomendaciones que nos podrán prepararnos y priorizar acciones, mientras nos preparamos para cumplir con la diligencia debida de los productos mencionados en el Reglamento de Deforestación:

  1. Debido a que serán los operadores y comerciantes europeos los que deben demostrar que sus productos están libres de deforestación, es importante mantener una comunicación directa con ellos para preguntar por su conocimiento sobre el tema, informales que las empresa y los gobiernos de América Latina nos estamos preparando para cumplir los requisitos de normativa local vigentes en respeto de una larga lista de obligaciones comerciales, legales y civiles que se exigirán demostrar y presentar la evidencia requerida para demostrar que no se ha deforestado las áreas productivas versus el año 2020. Asimismo, este es aún un excelente momento para solicitar a los operadores sus dudas y preguntas para que los gobiernos locales en América Latina nos permitan consolidar respuestas alineadas y evitar que trabajo innecesario de parte de nuestras empresas.
  2. Debido a que las empresas en Guatemala estarán obligadas a recopilar las coordenadas geográficas de las parcelas de tierra donde se produjeron los productos, es importante solicitar a los gobiernos locales información respecto a qué sistemas nacionales se utilizarán para presentar las imágenes satelitales que verificarán la geolocalización.
  3. Evaluar amenazas, riesgos y mitigación a nivel empresarial es uno de los primeros pasos que las empresas deben realizar para identificar las brechas de mejora respecto a la trazabilidad de geolocalización o de legislación para solicitar, con tiempo, apoyo a los gobiernos locales y elaborar los planes de mitigación de riesgos que consideren necesarios.
  4. Las empresas latinoamericanas debe contribuir con sus gobiernos locales a generar datos estadísticos de protección forestal, reforestación y cumplimiento de prácticas comerciales sostenibles con el fin de elaborar documentación a nivel de país verificable, medible y de cumplimiento de las regulaciones internacionales y estándares altos de protección de los derechos humanos.
  5. Dado que las certificaciones internacionales como Rainforest Alliance, FSC, PEFC y muchas otras no serán aceptadas como evidencia de la diligencia debida y geolocalización según las autoridades europeas, es necesario que las empresas revisen la documentación que ya se presenta para cumplir estas certificaciones y que indaguen con sus gobiernos locales qué otros requisitos deben ser presentados. Lo anterior contribuirá a una mayor trazabilidad y acceso a información a nivel de parcelas de tierra que permitirá una mejor toma de decisiones en las cadenas de suministro para evitar la pérdida de bosques.
  6. Por último, a pesar de que la trazabilidad a nivel de plantas, beneficios de café o bodegas de exportación es un paso intermedio importante para lograr una trazabilidad total, el EUDR exige que las empresas rastreen los productos hasta su origen de cultivo y cosecha con coordenadas exactas a nivel de plantación. Esto requerirá que las empresas se reúnan con todos sus proveedores y trabajen en equipo para mapear las cadenas de suministro completas y se incluyan incluso los proveedores indirectos de productos, materias primas y empaques.

A ocho meses de que la UE empiece a exigir la diligencia debida y geolocalización de la producción de los productos que ingresan a su territorio, nuestras empresas deben continuar prestando mucha atención a la solidez y el alcance de los programas de trazabilidad y seguimiento que ya existen en sus empresas. Estos sistemas internos serán vitales para garantizarles cumplir con los requisitos de diligencia debida en todas las cadenas de suministro cubiertas por el reglamento y, como en el caso de Guatemala, contribuir a acelerar este camino de reforestación nacional que nos permitirá convertirnos en países que han dejado la deforestación como una cosa del pasado. La implementación de prácticas de economía circular es una gran oportunidad para que se fortalezca la colaboración entre proveedores, empresas, gobiernos y actores de la sociedad civil para asegurar que la producción de nuestros alimentos sea cada vez más sostenible.

El futuro de Flores, Petén

La ciudad de Flores, situada en la idílica orilla del lago Petén Itzá, se enfrenta a desafíos únicos y a únicas oportunidades en el contexto del desarrollo urbano. La implementación del desarrollo sostenible y la economía circular en su planeación urbana es esencial para garantizar la prosperidad a largo plazo, la salud ambiental y el bienestar de sus habitantes. Después de la ciudad de Guatemala y de Antigua Guatemala, Flores tiene un inmenso potencial para el desarrollo turístico sostenible similar al observado en el vecino México.

Desarrollo Sostenible en Flores

El desarrollo sostenible busca satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas. En el contexto de Flores, esto significa equilibrar el crecimiento económico, la inclusión social y la protección del medio ambiente como la base fundamental de todas las inversiones. El lago Petén Itzá y los ecosistemas circundantes son vitales no solo para la biodiversidad local sino también para la economía, ya que el turismo, la pesca y la agricultura dependen directamente de la salud de estos sistemas naturales.

Implementar prácticas de desarrollo sostenible implica adoptar una planificación urbana que contemple la conservación de áreas verdes, la gestión sostenible de los recursos hídricos y la promoción de energías renovables. También implica fomentar una movilidad urbana que reduzca la dependencia de vehículos a gasolina, el ordenamiento territorial urbano y la coordinación municipal mediante el desarrollo de infraestructuras para bicicletas y scooters y sistemas de transporte público eficientes y verdes.

Economía Circular en la Planeación Urbana

La economía circular ofrece un marco para un desarrollo económico sostenible que minimiza el desperdicio y la explotación de recursos. Su implementación en Flores podría transformar la gestión de residuos y limpiar las calles que ya están sucias, promover la reutilización y el reciclaje y estimular la innovación en los sectores productivos locales. En la planeación urbana, la economía circular puede manifestarse en el diseño de edificaciones que utilicen materiales reciclables o de bajo impacto ambiental y usen fuentes de energía renovables, así como en la creación de sistemas de agua y energía que reutilicen y regeneren recursos para todos los servicios públicos. Flores está aún en la capacidad de ser la primer ciudad de Guatemala en funcionar en un 100% con energías renovables.

Zona hotelera en la isla de Flores

Beneficios Integrados

La integración del desarrollo sostenible y la economía circular en la planeación urbana de Flores ofrece múltiples beneficios. Ambientalmente, contribuye a la conservación de la biodiversidad del lago Petén Itzá y sus alrededores, asegurando la calidad del agua, la creación de una verdadera planta de tratamiento de aguas a la orilla del lago y la protección de hábitats que ya están en peligro. Económicamente, fomenta la creación de empleos verdes y la diversificación económica, reduciendo la vulnerabilidad ante shocks externos. Socialmente, mejora la calidad de vida de los residentes al proporcionar entornos más limpios, saludables y equitativos.

Desafíos y Estrategias

La transición hacia el desarrollo sostenible y la economía circular no está exenta de desafíos. Requiere la colaboración entre el gobierno local, las empresas, la sociedad civil y los organismos internacionales. La educación y la sensibilización sobre la importancia de la sostenibilidad son fundamentales para fomentar la participación ciudadana. Además, es crucial el acceso a financiamiento para proyectos sostenibles, así como el desarrollo de políticas que incentiven prácticas sostenibles y circulares

Para la ciudad de Flores, la adopción del desarrollo sostenible y la economía circular en su planeación urbana es un camino hacia un futuro más resiliente y próspero. Al hacerlo, Flores no solo protegerá el majestuoso lago Petén Itzá y su rica biodiversidad sino que también creará una economía vibrante y una comunidad más cohesionada y saludable. La integración de estos principios en la estrategia de desarrollo urbano de Flores es esencial para asegurar un legado duradero para las generaciones futuras, haciendo de la ciudad un modelo de sostenibilidad y armonía con la naturaleza. Hace 10 años visité Flores por última vez y desafortunadamente la ciudad ha crecido sin el debido control ambiental ni con planes de desarrollo sostenibles. Aún estamos a tiempo de rehabilitar el desarrollo de esta ciudad para convertirla en un paraíso verde ejemplar en toda Mesoamérica.

El racismo, una ideología aún arraigada en Guatemala

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El racismo es una ideología sistémica y profundamente arraigada en el ser humano. Como una ideología, el racismo se puede observar en distintas sociedades e individuos y atraviesa a lo largo de grupos étnicos y económicos sin respetar fronteras ni colores de piel. Como práctica, el racismo es una actitud individual que, sumado a ideologías compartidas por un grupo de personas, ha tenido efectos nefastos en la vida de distintos grupos humanos al día de hoy.

Es fundamental reconocer que el racismo no es inherente a ningún grupo de personas o “razas” y que este es un aprendizaje aprendido y altamente influenciado por la cultura, la historia y los factores sociales de los individuos que rechazan la universalidad de la humanidad en busca de beneficios y privilegios mesquinos para un grupo específico de personas. La práctica del racismo debe ser por todos repudiada y requiere de esfuerzos colectivos para evidenciar a las personas que lo promuevan, refutar sus expresiones con evidencias y haciendo uso de los recursos legales que buscan acabar con el racismo en nuestros países. Es necesario demostrar, tal y como lo explica la ciencia, que los seres humanos somos todos universalmente iguales e indivualmente diferentes. Y que, por lo tanto, los esfuerzos realizados por los gobiernos para eliminar las brechas y diferencias creadas desde discursos racistas deben ser combatidas no solo por los gobiernos sino por los individuos de forma activa en todas las labores sociales y económicas que realizamos.

Guatemala es un país creado luego de un largo proceso de conquista europea que arrancó en el siglo XV. Nuestro país junto con el resto del continente americano fue escenario de la fuerza terriblemente destructiva que el racismo es capaz de crear a lo largo de generaciones y de prácticas repetidas de exclusión, discriminación, minimización y destrucción de los pueblos considerados “inferiores”, “infrahumanos” o “subhumanos”. La esclavitud, la servidumbre y otras formas de trabajo obligatorio surgieron de la ideología de los conquistadores que consideraron a los pueblos conquistados como tales durante siglos. Estas prácticas aún se observan en regiones del sur global a través de la subyugación y explotación de inmigrantes, trabajadores forzados y esclavos. Según el Índice Global de Esclavitud, publicado por Walk Free Foundation, estiman que hay más de 49.6 millones de personas bajo “esclavitud moderna” y son personas que han sido subhumanizadas por sus captores para realizar trabajos forzosos, ofrecer servidumbre por pago de deudas, son víctimas de la trata de personas y prostitución, entre otras formas de explotación.

De acuerdo con el índice de la gráfica anterior, Guatemala es uno de los países de América Latina con mayor presencia de esclavitud moderna y ocupa la posición #37 de entre los países del mundo. La información del Índice se elabora en base a entrevistas con sobrevivientes de la esclavitud moderna recopiladas a través de encuestas de hogares representativas a nivel nacional en 75 países y la evaluación de Walk Free sobre la vulnerabilidad a nivel nacional reflejando que aún existen inmensas retor por asegurar que en América Latina se combatan las prácticas de racismo y subhumanización heredadas de la historia colonial. Históricamente, estas prácticas han sido reforzadas por prácticas comerciales sin ética y han sido fortalecidas por ideologías irracionales de actores y líderes que desde sus áreas de influencia continúan intentando degradar a las culturas indígenas, deshumanización a los grupos que consideran inferiores (en especial los grupos étnicos africanos, aborígenes, indígenas y nativos americanos) y utilizar discursos de odio para referirse a estos grupos como infrahumanos o animales con derechos inferiores a los de ellos.

Los impactos del imperialismo impulsado por el deseo mercantilista de extracción de los recursos de la periferia jugó un papel fundamental en la propagación de ideologías racistas. Las potencias europeas, impulsadas por un sentido de superioridad, se embarcaron en una misión de conquistar y colonizar vastos territorios del sur global y consolidaron una percepción distorsionada de las jerarquías raciales que categorizaban a los pueblos indígenas como inferiores y, en algunos casos, infrahumanos. En la obra elaborada por Wilson Romero y Ana Patricia Orantes con el título “Estudio sobre racismo, discriminación y brechas de desigualdad en Guatemala” se analiza a profundidad cómo el racismo es no solo una ideología que ha tenido impactos sociales sino también profundos daños económicos y políticos para los pueblos indígenas excluidos. Al respecto, indican que en Guatemala,

” (…) las brechas que hoy se observan entre la población indígena y la mestiza/ladina no surgieron espontáneamente ni son el resultado del destino o de la casualidad, sino que tienen un origen histórico que desde la Colonia se ha proyectado y ha definido las estructuras económicas, sociales, políticas y la forma subordinada de inserción al mundo globalizado. La historia y las estructuras expresadas en los diferentes modelos de desarrollo han creado sus propias instituciones, formales e informales, y han reproducido
el racismo.”

Wilson Romero y Ana Patricia Orantes

Sobre el racismo hay cientos de películas y libros que nos permitirán entender los inmensos daños que esta ideología han tenido sobre la humanidad entera. Para el caso de Guatemala, la obra de autoras Marta Elena Casaús Arzú es un punto de partida necesario en la obra “Guatemala: linaje y racismo“, donde la autora estudia los fundamentos ideológicos de la clase dominante de Guatemala y cómo el racismo y la discriminación nos han permitido a algunos grupos beneficiarnos de una economía extractivista y mercantilista.

vía: Casaús, Marta Elena. El diagnóstico del racismo y la discriminación en Guatemala: Metodología cualitativa y participativa para la elaboración de una política pública. (Link al artículo en la imagen)

Eliminar con el discurso racista no será sencillo y debemos estar concientes que a pesar de la existencia de muchos instrumentos internacionales de derechos humanos que buscan legislar y eliminar el racismo debemos legislar en nuestros países las regulaciones necesarias para que las libertades políticas de una persona no pueden ser absolutas en vista del derecho igualmente fundamental a ser protegido contra la discriminación racial que garantiza el Artículo 41 de nuestra Constitución Política de la República de Guatemala y que, por lo tanto, no se puede permitir que se abuse de las libertades políticas para explotar, causar o iniciar prejuicios por motivos de raza, color, origen étnico o nacionalidad o con el propósito de tratar de ganarse la simpatía de un grupo de personas utilizando prejuicios raciales.

  1. Artículo 4. Libertad e igualdad. En Guatemala todos los seres humanos son libres e iguales en dignidad y derechos. El hombre y la mujer, cualquiera que sea su estado civil, tienen iguales oportunidades y responsabilidades. Ninguna persona puede ser sometida a servidumbre ni a otra condición que menoscabe su dignidad. Los seres humanos deben guardar conducta fraternal entre sí. ↩︎