El debate sin fin de la economía del desarrollo

El debate sobre la economía del desarrollo y los mecanismos utilizados por distintos países del mundo para alcanzar el crecimiento económico de sus poblaciones ha tenido distintas fases de implementación en los países del norte y sur global.  Las acciones tomadas por los gobiernos para incrementar la riqueza de la población, asegurar mejores condiciones de vida para los más pobres y establecer las bases para un desarrollo de largo plazo han sido discutidas por académicos que, inspirados por sus épocas, proponían la intervención del Estado para fortalecer el crecimiento o la retirada del estado y la liberalización de la mano invisible del mercado. La discusión sobre qué es la economía del desarrollo y cómo se debería de implementar continúa siendo discutida por los principales académicos e instituciones internacionales que, desde sus contextos históricos y sociales, evaluaron las causas del desarrollo económico en países y regiones que involucraron a distintos actores políticos y sociales para construir planes de largo plazo. A lo anterior, se ha sumado la profundización en el análisis histórico de distintos eventos políticos y económicos que, controlados a nivel local por buscadores de rentas y estados patrimonialistas, impidieron la creación de sociedades más desarrolladas, equitativas y con una mayor certeza jurídica.

El progreso económico de los países por sí mismo no ha servido para generar la receta del progreso que distintos académicos de las escuelas del libre mercado promovieron durante el siglo XX. A este progreso, le hacía falta la intervención de un estado con instituciones sólidas que permitiera el desarrollo a largo plazo de gobiernos estables, empresas privadas sólidas y facilidades para la exportación e importación de bienes. Durante las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, el rol del Estado creció una vez más. Las visiones keynesianas en el manejo de las economías promoviendo un desarrollo veloz que permitió la recuperación de las economías afectadas por la guerra se revitalizó y se establecieron en conjunto con el Acuerdo de Bretton Woods en 1944, los sistemas económicos globales que permitirían la intervención de los gobiernos nacionales en la inversión internacional. El objetivo de la época fue apoyar el desarrollo de naciones del sur global mediante inversiones y emisión de deuda para los países que se habían quedado atrasados en la brecha del desarrollo como resultado de un pasado colonialista y patrimonialista por sus instituciones débiles, economías locales en las que no existía un estado activo y con condiciones de desarrollo humano de salud, educación y vivienda deficientes. Sin embargo, durante más de veinte años, de 1944 a la década de los 70s, la búsqueda de un mayor desarrollo económico global que permitiera la reducción de las brechas entre los países más ricos y los más pobres no mejoró con las recetas que implementaros los técnicos de esas épocas. Los fundamentos de la teoría del desarrollo que se basaban solamente en ofrecer propuestas para acelerar la industrialización, incrementar la acumulación de capital para invertir, creación de una base de empleados asalariados y la planificación estatal de la economía demostraron no ser suficientes para eliminar la pobreza.

Como respuesta a lo ocurrido en las crisis financieras de la década de 1970, durante los años de 1980 a 2000 se observó el resurgimiento de visiones de libre mercado de autores centrales como Hayek y Friedman que inspiraron y se popularizaron con los gobiernos de países del norte global liderados por Reagan y Thatcher en Estados Unidos y el Reino Unido, respectivamente. La década de los años 80 observó un resurgimiento del libre mercado y la reducción del rol del Estado en la intervención de la economía con el objetivo de crear mayor riqueza y permitir que las reglas de la mano invisible del mercado realizaran los ajustes necesarios para reducir la pobreza, crear ingresos para el fortalecimiento de las empresas y fomentar el desarrollo de la economía global. Desafortunadamente, esta receta tampoco fue suficiente para promover un desarrollo global más equitativo y reducir la pobreza de los países que seguían resabiados en el proceso de creación de economías sostenibles y desarrolladas. En especial, este liberalismo en países con economías patrimonialistas o de “capitalismo de amigos” donde solamente resulto en un incremento de los privilegios que se otorgaba a un minúsculo grupo de la elite y, además, no tenía interés en desarrollar instituciones sólidas que protegiesen los derechos de todos los ciudadanos, la mejora del bienestar social ni la protección del capital humano como roles centrales de un estado desarrollado.

En la revisión histórica de estas teorías en el siglo XX y cómo influyen en nuestra época debemos prestar especial atención a los efectos que la implementación de políticas económicas y estatales desde los países del norte global hacia las periferias con el objetivo de que se implementaran políticas proteccionistas desde el estado hacia sus habitantes y que se enfocaran en la inversión y mejora de las condiciones de vida de la población en general. Junto a estas inversiones, se suma como indispensable según los tomadores de decisiones en el fomento de la economía de desarrollo, la participación del estado en la creación de las estrategias de desarrollo que permitan a los capitalistas locales crear empresas de exportación de bienes y servicios con valor agregado y el rol que juegan las instituciones de un estado para dar seguridad y certeza jurídica a estos inversores locales e internacionales.

Casi un siglo después de que se implementaran distintas visiones de creación de economías desarrolladas por quienes creían en la necesidad de un estado fuerte y proteccionista versus aquellos que creían en los mecanismos invisibles del mercado como las mejores formas de crearla, seguimos aún en difíciles condiciones de desigualdad y pobreza que separan a los países del norte y sur global.

Como agudamente explica el economista Dani Rodrik, “la historia, el poder político y los grados de desigualdad de una sociedad son ahora relacionados con las características de la economía y la calidad de las instituciones”. En esta frase se resume en gran parte las preguntas que al día de hoy siguen sin responderse sobre el debate de la economía del desarrollo. Por una parte, se presenta una historia de las distintas acciones implementadas para fomentar el crecimiento económico y el desarrollo humano en las últimas décadas. Y, también, resume las fallas y omisiones repetidas una y otra vez por los gobiernos que tomaron decisiones económicas y de gobierno aisladas de un análisis de la historia de cada país y región, de sus condiciones culturales y políticas, de la desigualdad local y la herencia postcolonial, de factores geográficos y naturales que han determinado la riqueza de las naciones y, últimamente, los análisis necesarios de la vulnerabilidad al cambio climático que sufren algunos países por encima de otros, entre otros factores.

El debate continúa, y como líderes tenemos la responsabilidad de aprender las lecciones de los distintos momentos por los cuales la economía del desarrollo y la emergencia de distintos estados desarrollistas han pasado. Aún siguen existiendo muchas preguntas que deben ser respondidas por cada país en la creación de instituciones que permitan cerrar la brecha de ingresos entre los países ricos y pobres y que, como explicó Robert Lucas en 1988, “estas brechas deben ahora incluir acciones que también estén encaminadas a ser sostenibles ambientalmente, disminuir las desigualdades y conquistas las libertades individuales.”

Ante esta visión, el estado desarrollista del siglo XXI, involucrará cada vez más factores de análisis económicos a nivel local y regional, mejores sistemas de indicadores y estadísticas nacionales, fortalecimiento de instituciones y estados sólidos para reducir el poder de las plutocracias y el corporativismo, un mayor rol proteccionista del estado para mejorar las condiciones del capital humano y asegurar la protección de la propiedad privada y la certeza jurídica de las inversiones capitalistas en un mundo globalizado.

El Presupuesto y el poder de la corrupción

Ninette Grosjean, nuestra profesora de Pensamiento Político en la Universidad Francisco Marroquín solía decirnos todo el tiempo parafraseando a Lord Acton “¡cuidado jóvenes que el poder corrompe…!” Esa frase que decía, proféticamente, parece haber caído en oídos sordos de muchos colegas marroquinianos que actualmente ocupan una curul en el Congreso de la República de Guatemala. El poder corrompe a todo aquel cuyos principios no están firmes y que, anteponiendo sus intereses irracionales, satisface solo sus necesidades y no las de las personas que lo eligieron. La votación a favor del Presupuesto 2021 es un claro ejemplo de esta corrupción.

El Presupuesto fue aprobado de urgencia nacional con 115 votos a favor de manera opaca, contenía omisiones y anomalías graves y otorgó más espacios para la venta de favores y corrupción. En su redacción final, se aprobaron 99 mil 700 millones de quetzales y, junto con el Presupuesto, se aprobaron dos préstamos que suman 4 mil 908 millones de quetzales.

InstituciónVigente 2020Aprobado 2021Diferencia
Presidencia231225-6
Ministerio de Relaciones Exteriores597.7601.53.8
Ministerio de Gobernación5994.85901.9-92.9
Ministerio de Defensa2646.52630-16.5
Ministerio de Finanzas381.2375-6.2
Ministerio de Educación17783.518690.1906.6
Ministerio de Salud9823.29909.686.4
Ministerio deTrabajo802.2753.6-48.6
Ministerio de Economía2803.4442.7-2360.7
Ministerio de Agricultura1765.41703.8-61.6
Ministerio de Comunicaciones6777.48713.21935.8
Ministerio de Energía y Minas8195.214.2
Ministerio de Cultura y Deportes623588.5-34.5
Ministerio de Ambiente142.3185.643.3
Ministerio de Desarrollo7509.11462-6047.1
Fuente: tabla elaborada por Soy502. shorturl.at/fjFSX

Ese Gasto se financiará con Ingresos Tributarios por Q63 mil millones, dejando un déficit de deuda interna por Q24 mil 157 millones que se contratará con la venta de Bonos del Tesoro en bancos locales y con Préstamos internacionales por Q6 mil 915 millones. En total, el déficit presupuestario y los dos préstamos aprobados sumarán 35 mil 980 millones de quetzales que el Estado no tiene y el pueblo deberá pagar con altos intereses en las próximas generaciones.

Esa deuda representará unos 2 mil 85 quetzales por cada guatemalteco considerando que habemos 17.25 millones de habitantes en el país. Casi un salario mínimo de cada persona viva en el país servirá tan solo para pagar el déficit de un año del Presupuesto.

Como liberal con conciencia social siempre he tenido una preocupación con los déficits gubernamentales excesivos y el efecto de la deuda acumulada que podría llevarnos entornos financieros inestables y una calidad de vida devaluada para las generaciones futuras. En el caso de nuestro Presupuesto esto es  aún más preocupante pues el mismo no fue elaborado pensando en sacarnos de la crisis actual causada por la pandemia de Covid-19 sino que, además, no ha sido elaborado pensando en inversión para el desarrollo y la reestructuración del Estado en aras de una reducción de sus gastos administrativos y burocráticos. El Presupuesto 2021 incluso aumenta 215 millones de quetzales para gastos de alimentación de corruptos y la construcción de un edificio más para el Congreso y otorga 13 millones de quetzales para el mantenimiento del parasitario Parlamento Centroamericano que debería de desaparecer.

Nuestro país requiere de un comportamiento fiscal más responsable mediante el control del gasto deficitario y la acumulación de deuda. Para esta discusión la Escuela Austriaca ha dado importantes aportes a la discusión respecto al análisis del déficit desde este ángulo de escasez y coordinación en el mercado. El primero en hacerlo fue Ludwig von Mises que refutó la viabilidad de una economía socialista y le siguió Friedrich Hayek y Murray Rothbard con sus análisis de la estructura de las fuerzas de coordinación del mercado que son el sostén de la ley de la Oferta y Demanda y del proceso de establecimiento de precios en el mercado.

Las fuerzas son los procesos y toma de decisiones de mercado que coordinan la actividad entre ahorrantes e inversionistas y consumidores y productores. En conjunto, todas estas fuerzas macroeconómicamente se sustentan en un principio fundamental: el ahorro de recursos escasos.

Sabemos que el denominador común de toda actividad económica es el hecho de que el hombre actúa de forma racional en la mayoría de las ocasiones y que los agentes del mercado individuales emplean ciertos medios para alcanzar fines preferidos. Los individuos, que poseemos escalas de utilidad subjetivas y escatológicas, utilizamos los escasos medios de producción para fines específicos que elegimos en base a nuestros deseos y necesidades. Los individuos a nivel micro, lo hacemos para intentar eliminar una necesidad o malestar y conseguir una mejor situación a la que teníamos anteriormente.

El proceso continuo de asignación de recursos en toda la sociedad es simplemente un agregado del cálculo continuo que tiene lugar de forma individual entre los 17 millones de personas que vivimos en este país y que, a su vez, afectado por las decisiones que toman los habitantes en todo el mundo. Estas acciones individuales se coordinan a escala macroeconómica mediante el proceso de fijación de precios con la oferta y demanda y mediante la división del trabajo. Así, los empleados son recompensados con un salario y los productores son recompensados ​​o castigados con ganancias o pérdidas.

Así, los efectos que tendrá el impacto del gasto público del Presupuesto de Guatemala solo pueden evaluarse adecuadamente en el marco de la coordinación del mercado y cómo la inversión socializada deberá ser justificada para que los resultados de la inversión sean mejores que el resultado que se habría producido si esos mismos recursos hubieran sido economizados por los individuos en el mercado. El incremento cada año de los gastos operativos y administrativos del aparato burocrático en Guatemala que no servirá mejorar la situación de la sociedad guatemalteca no se justifica desde el análisis de la economía de mercado.

El gobierno no se enfrenta a las mismas limitaciones ni a las mismas motivaciones cuando gasta tal y como nos ocurre a los empresarios y asalariados en el mercado. Siguen aprobando presupuestos deficitarios que no van enfocados en mejorar la vida de los guatemaltecos y en asegurar el cumplimiento de las obligaciones constitucionales de cada uno de los entes de gobierno. El país es cada vez más pobre, cada vez más vulnerable al cambio climático, cada vez más presa de la impunidad y corrupción por capitalistas irracionales e sin ética y no contamos con un plan de fomento al desarrollo empresarial fundamentado en la cero tolerancia con la corrupción.

El gasto público del Estado no es un método para mejorar la economía del país, ni es un método para emplear recursos supuestamente inactivos. El resultado del gasto público es la pérdida de oportunidades y, una vez más, el costo es la ganancia que se habría producido si se hubiera permitido la economización menos el resultado del gasto público. Desafortunadamente, el gasto público causa más daño que bien porque redistribuye los medios de producción hacia la consecución de fines, no solo  inferiores a los que como individuos dirigiríamos esa inversión privada, sino que estará redistribuyendo los escasos medios de producción para alimentar a un grupo de corruptos, que vende prebendas corruptas, en oficinas de gobierno corruptas y que enriquece a personas privadas corruptas que, con los millones que han robado, pueden escapar a vivir a Miami y vivir y pagar fianzas en efectivo sin quedarse un centavo más pobres por tanto dinero corrupto que robaron del país. ¡Guatemala, Basta ya!

Decida con Objetividad

Estamos a días de las elecciones generales y los sentimientos y emociones empiezan a confundirnos. Las campañas negras aparecerán y el morbo que genera la indecisión de repensar hasta el último minuto nos invade. No obstante, es en estos momentos cuando más objetividad debemos de tener.

La filósofa Ayn Rand, escribió mucho sobre la toma de decisiones racionales e irracionales. Criticó durante toda su vida que los hombres eligieran políticos corruptos e injustos y que, incluso, votáramos a favor de candidatos que explícitamente han dicho que no respetarán los derechos de los ciudadanos.

En las palabras de Rand, el derecho al voto es parte central de un sistema social libre, y su valor depende de la estructura constitucional que implemente y delimite estrictamente el poder de los votantes. En Guatemala, tenemos un sistema republicano de elecciones y tan importante como el voto que daremos a la papeleta de Presidente y Vicepresidente, será la elección que hagamos en las papeletas para Diputados.

En teoría, en Guatemala tenemos un sistema de gobierno representativo. Este gobierno se basa teóricamente en el principio de que el hombre es un ser racional y qué, como diría Rand, somos capaces de percibir los hechos de la realidad, evaluarlos, formar juicios racionales, tomar nuestras propias decisiones y asumir la responsabilidad de los mismos. En teoría, porque desafortunadamente durante las últimas elecciones los políticos que hemos elegido han mostrado ir en contra de nuestros intereses racionales.

Las elecciones que tendremos el domingo serán el instrumento mediante el cual los guatemaltecos elegiremos de nuevo representantes y los autorizaremos para que nos representen en el gobierno.

Votar es un derecho derivado de nuestra libertad de acción y de nuestro derecho a la vida. Rand explicaba que los niños no pueden votar porque aún no han adquirido los conocimientos necesarios para formarse un juicio racional sobre cuestiones políticas. ¿Por qué? Porque la posesión de una facultad racional no garantiza que un hombre la usará, solo que puede usarla y, por lo tanto, es responsable de sus acciones hasta que es capaz de evaluarlas en base a un código de ética propio.

Este domingo debemos votar objetivamente con las herramientas de la razón: hagamos un proceso de identificación e integración basado no en percepciones y opiniones sino analizando la evidencia de lo que cada candidato ofrece y es capaz de darnos. Votemos por quienes defienden nuestra libertad individual y nuestro derecho a ser felices, por quienes nos permitirán buscar nuestra felicidad libremente. Votemos por quienes respeten nuestra independencia y no busquen limitar nuestras acciones privadas ni busquen decirnos a quién podemos o no podemos amar. Votemos por quienes respeten a todos los individuos por igual y por quienes nos ofrezcan un gobierno que cumplirá con sus obligaciones constitucionales, incluyendo las obligaciones en temas de derechos sociales. Votemos por un gobierno que esté dispuesto a repensar el gobierno y que esté abierto a revisar nuestra Constitución para corregir las fallas que en la misma existen y para que podamos construir una república más limitada y basada en leyes abstractas y generales donde todos seamos libres de buscar la felicidad.

Liderazgo y trabajo en equipo

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Para quienes trabajamos en equipos grandes conocemos de primera mano que el liderazgo individual es esencial para el trabajo en equipo efectivo. De hecho, sin un liderazgo efectivo, los equipos a menudo pierden el enfoque y la dirección, y el trabajo y la moral individual son los que pagan la factura.

Los diferentes enfoques de liderazgo funcionan igual de bien en los equipos pequeños, medianos o grandes. Cuando esté lanzando un equipo para un nuevo proyecto o reto, o si está en uno en este momento, piense cómo se aplican los enfoques de liderazgo en su propio entorno.

Conozcamos distintos tipos de liderazgo:

Liderazgo flotante. El liderazgo flotante es cuando diferentes miembros del equipo asumen el rol de liderazgo principal, dependiendo de lo que esté sucediendo en un proceso. En estos contextos, es necesario que todos conozcan las descripciones de puesto de los miembros del equipo claramente y que todos sepan quién está a cargo cuando el liderazgo “flota” en función de la experiencia necesaria en ese momento para esa tarea. Los miembros del equipo aprenden a hacer una transición perfecta de seguidor a líder a seguidor, lo que permite que la mejor persona para cualquier problema dado se mueva sin que haya conflictos o roces personales.

Liderazgo formal. El liderazgo formal es cuando alguien es asignado para estar a cargo del grupo. El líder puede ser un gerente de proyecto, un supervisor o incluso un líder externo. Los líderes de equipos formales efectivos saben cuándo se necesita una dirección clara, cuándo dejar ir y dejar que el equipo se desempeñe y cuándo apoyar al equipo sin intervenir mucho hacia un resultado de grupo colaborativo.

Liderazgo emergente. Los equipos de trabajo autodirigidos son populares en muchos lugares de trabajo y se están utilizando más y más. A veces, el equipo se reúne sin un anuncio formal de quién está a cargo. Estos grupos a menudo se autoorganizan y lo resuelven. Muchas veces, emerge un líder de equipo natural. Cuando el líder le gusta y respeta al líder, esto puede funcionar bien, proporcionando la estructura y la dirección que respalda la efectividad del equipo. En general, los diferentes enfoques utilizados por un líder formal también funcionan para un líder emergente. La clave es leer con precisión el equipo y ejercer las habilidades de liderazgo correctas en el momento adecuado.

Estos modelos se superponen y pueden coexistir uno con el otro. Un equipo puede tener un líder formal, pero ese líder alienta a los líderes emergentes o flotantes a afianzarse. El liderazgo emergente puede convertirse en un liderazgo flotante regular a medida que las necesidades del proyecto cambian con el tiempo.

Ahora, piensen en los equipos en los que han estado o en los que están actualmente. 

¿Quién ha cumplido qué roles, cuándo y cuán diferentes eran esos roles? ¿Qué salió bien? ¿Qué no salió bien? ¿Con qué estilo te sientes más cómodo? ¿Cómo puedes modificar tu propio estilo para servir a los equipos que lideras o en los que estás?

El liderazgo efectivo y el trabajo en equipo exitoso van de la mano. Reconocer estos modelos de liderazgo general ayuda a resaltar las diferentes habilidades que se necesitan en diferentes momentos, todo con el objetivo de mejorar la dinámica del equipo y lograr los resultados de la organización.

En un equipo de trabajo, la comunicación debe ser fluida, espontánea y natural. Los sentimientos deben expresarse con respeto a la intimidad y prestigio de cada participante. Las diferencias de estilo, la forma de comunicar, y los enfoques personales, no deben constituir una interferencia, sino más bien una oportunidad para enriquecer la unidad del equipo.

Precios competitivos en una Economía Circular

Los principios de la Economía Circular son una realidad que ha demostrado funcionar y ofrecer soluciones para los fabricantes de distintas industrias.  Al centro de este sistema de principios se encuentran los ingresos y eficiencias que permiten convertir lo que antes eran desperdicios en riqueza.

La Economía Circular es un modelo enfocado en mantener los recursos en uso productivo, ie. en la economía, durante el mayor tiempo posible. Al aumentar el tiempo de vida útil de los recursos, se consigue convertir lo que antes hubiese sido un desperdicio o residuo en una fuente de riqueza y sostenibilidad.  Este sencillo principio que continúa implementándose en distintas partes del mundo continúa creciendo y es probable que sea una de las fuentes de ahorro y riqueza más importantes de las últimas épocas llegando a representar miles de millones de dólares en ahorros.

El ahorro que obtenemos proviene de la creación de valor en la economía circular al eliminar el desperdicio y maximiza el uso del producto, en última instancia, dejando de lado las nociones tradicionales que en la universidad nos enseñaron de la Competitividad.

¿Cuáles son las implicaciones para la cadena de suministro?

En la economía circular, lo que se habría perdido la oportunidad económica y comercial (por ejemplo, la pérdida de recursos y los activos subutilizados) se convierte en un motor para el crecimiento. En América Latina ya tenemos algunos ejemplos reconocidos de empresas multinacionales y tomaremos un ejemplo de la industria en la que trabajo.  En INGRUP, una de las fabricantes de plásticos más grandes de la región, diariamente se reciclan 1.6 millones de envases PET y la recuperación de materiales en mejores condiciones está diariamente aumentando con mejores prácticas en el acopio de envases reciclados postindustrial y postconsumo. Adicionalmente, la empresa de reciclaje recibe su energía eléctrica de energías renovables y cuenta con una planta de tratamiento donde se reutiliza casi toda el agua y el agua residual es limpieza para que las plantas la absorban, transformando lo que podría haber sido un desperdicio en un acelerador clave de la cadena de suministro.

Las cadenas de suministro también pueden aprovechar el modelo de producto como servicio en rápida expansión para aumentar la eficiencia, eliminar el desperdicio y mantenerse competitivo en un entorno en evolución. Más allá de maximizar el uso del producto, la economía circular también presenta una valiosa oportunidad para que las empresas mejoren la estrategia comercial, ya que invita a los empresarios a reexaminar todo en su empresa: desde lo que venden y lo que implica su fabricación, hasta las operaciones que respaldan los productos y servicios que recibe el consumidor. De esta manera, consumidores cada vez más exigentes eligen a empresas de alimentos y bebidas que han implementado de manera creativa y sostenible formas de fabricar sus productos ahorrando recursos e impactos ambientales. Al encontrar nuevas formas de reutilizar los productos, las compañías han podido convertir algo que de otra manera se desperdiciaría en una importante fuente de ingresos y un motor de crecimiento.

Lograr un modelo circular

Crear operaciones circulares para participar en esta nueva economía es sin duda un reto inmenso. Sin embargo, si se toman medidas para transformar las cadenas de suministro lineales en redes de suministro digitales que faciliten la circularidad, aumenten la competitividad y mejoren los resultados comerciales los beneficios económicos y de rentabilidad se harán notorios desde el inicio.

Pasos principales para conseguir precios competitivos:

  1. Definir el modelo circular: las empresas pueden sacar provecho de la economía circular de varias maneras, ya sea que aprovechen el modelo de producto como servicio, creen productos a partir de materiales reciclables o vuelvan a colocar materiales en sus suministros. La selección del modelo adecuado para una empresa específica requiere una evaluación profunda de su cartera de producción y base de clientes.
  2. Aprovechar el poder de la información: gracias al potencial disruptivo del análisis predictivo y el acceso a Internet, las empresas que adoptan sistemas digitales tienen una enorme cantidad de datos a su alcance y ahorran el recurso más valioso: el tiempo de sus colaboradores. Es importante utilizar esta inteligencia en su máximo potencial estratégico.
  3. Expandir la red de proveedores, distribuidores y otras empresas: las empresas deben buscar organizaciones que compartan sus valores y aporten la experiencia complementaria que necesitan para implementar nuevos modelos y crear eficiencias a lo largo de toda la cadena de producción. Como lo demuestran casos de las multinacionales que tienen modelos circulares, las empresas que crean redes e infraestructuras unificadas circulares ofrecen nuevos servicios disruptivos basados ​​en la innovación y la sostenibilidad.

Las cadenas de suministro pueden desempeñar un papel crucial, pero deben ser circulares para impulsar estrategias más inteligentes, eliminar el desperdicio y permitir a las empresas maximizar el valor de sus productos. A medida que los procesos lineales son reemplazados por redes controladas digitalmente, los administradores de la cadena de suministro pueden asumir un rol cada vez más estratégico para ayudar a las empresas a lograr eficiencias y obtener una ventaja competitiva.

¿El resultado final?

Luego de implementar un modelo circular se tiene como resultado nuevas fuentes de ingresos e industrias más inteligentes, eficientes y sostenibles que alimentarán a otras empresas que entran a la economía circular. Con el tiempo, el objetivo global de este movimiento es unificar las industrias y enlazarlas en la construcción de un mundo más sostenible y sustentable.