El rumbo a la Sostenibilidad de la Organización: desafíos y estrategias para innovar y ser competitivos en el mercado

En una sociedad latinoamericana altamente competitiva donde el costo de las materias primas y la búsqueda de nuevos mercados ha sido nuestra eterna prioridad, la diferenciación en el mercado y de las marcas se ha vuelto una necesidad cada vez más importante para el mercado conforme los latinos y latinas nos educamos más aprendemos más sobre la urgencia de cambiar nuestro estilo de vida hacia uno más sostenible con el medio ambiente. La creciente llegada a los mercados latinoamericanos de empresas multinacionales con capacidades productivas de escala y la dificultad de establecer contratos a precios competitivos con los grandes productores de materias primas en Asia y Europa, se suman a la compleja toma de decisiones a nivel estratégico que los líderes deben analizar para consolidar el éxito con una visión estratégica de largo plazo.

Con la intensificación de los efectos del cambio climático en las últimas décadas y debido a la mayor preocupación de las nuevas generaciones de consumidores por cambiar sus estilos de vida, la sostenibilidad ambiental y la práctica de estrategias de economía circular se ha vuelto cada vez más importante para las organizaciones que buscan diferenciarse y ser más competitivas. Para atender a los consumidores que somos cada vez más “verdes”, las empresas listas para innovadoras han sido las primeras en reconocer la necesidad de repensar sus productos y servicios, identificar sinergias internas y alinear sus operaciones con prácticas éticas, económicamente circulares y que contribuyan a la neutralidad de huella de carbono como aportes a proteger nuestro medio ambiente. Desafortunadamente, la mayoría de las organizaciones en Latinoamérica aún no se encuentran listas para innovar y establecer estrategias de sostenibilidad en sus estructuras. En estas condiciones, la segmentación estratégica circular y el liderazgo que prioriza la toma de decisiones sostenibles es no solo un paso crucial para replantear las organizaciones, sino que será el determinante del éxito empresarial para continuar siendo competitivos en el mundo globalizado en que vivimos.

A continuación, les comparto algunas lecciones sobre los 10 principales Retos que una Estrategia de Sostenibilidad debe resolver para consolidar la transformación empresarial hacia negocios ciento por ciento circulares y ambientalmente responsables, ofrecer productos y servicios sustentables y asegurar la modernización de sus procesos hacia la búsqueda de ser cada vez más eficientes y amigables con el medio ambiente.

Reto 1 – Revisar la cartera de productos o servicios y analizar su ciclo de vida y el impacto integral
El primer paso para desarrollar una estrategia sostenible es arrancar con un proceso de evaluación de la cartera e identificar cuál de estos productos o servicios tiene los mayores y menores impactos en huella de carbono equivalente (CO2e.) y hacer una evaluación del impacto ambiental (EIA) exhaustiva. Para realizar esto se puede contratar equipo capacitado, utilizar software de análisis y utilizar estudios académicos existentes sobre el tema. Al respecto, estos permitirán identificar si los productos y servicios que se ofrecen son eficientes en términos ambientales o si debe realizarse innovaciones a los mismos en coordinación con los clientes que consumen los mismos. El gran reto de este paso inicial es identificar dónde y cómo se debe cambiar la forma en que se realizan los procesos productivos, las materias primas que se utilizan y los métodos de distribución y transporte con los que se trabaja. La meta es analizar toda la cadena de valor de la empresa para identificar áreas donde el impacto ambiental es mayor y empezar a trabajar en estas áreas. Estos análisis incluirán todo el consumo de recursos, la generación de residuos, las emisiones de carbono y otros indicadores ambientales relevantes.

Reto 2 – Identificar y alinear a las partes interesadas y asignar un equipo de trabajo liderado para coordinar a colaboradores clave
Una estrategia sostenible requiere la colaboración de varias partes interesadas, tanto internas como externas que desde la Alta Dirección han priorizado la transformación de la organización. Para esto, es ideal hacer un benchmark en la industria e identificar cómo y por qué los competidores han creado “centros de innovación” o “centros de sostenibilidad” desde los cuales han creado grupos de trabajo enfocados a la innovación verde de la organización. Este proceso requiere de la participación de trabajadores clave de distintos departamentos (producción – ventas – mercadeo – calidad – entre otros) + Proveedores de Insumos + Clientes + Legislaciones y Actores gubernamentales. Al crear estos grupos de trabajo multidisciplinarios se priorizará la innovación sostenible y la recopilación de ideas urgentes a empezar a trabajar, responder a dudas sobre la capacidad técnica y operativa de implementarlas e identificar qué departamentos deberán realizar mejoras. Muy importante en este proceso es involucrar a los clientes como actores clave para identificar sinergias de compromisos de sostenibilidad tales como metas de ahorro de huella de carbono, metas de Reducción, Eliminación o Reciclaje y facilitar el intercambio de conocimientos y recursos.

Reto 3 – Creación de Metas de Sostenibilidad SMART y Compromisos públicos liderados desde la alta gerencia
La creación de metas de sostenibilidad requieren fundamentalmente de claridad para guiar los consiguientes procesos de segmentación estratégica que se habrán de realizar. Alcanzar la claridad es fácil en papel; sin embargo, es muy usual que estas metas fallen por no ser SMART. Las metas u o objetivos SMART son aquello que deben contar con las siguientes características (Específicos + Medibles + Alcanzables + Relevantes + Tiempos establecidos). Junto a estos indicadores, se debe establecer indicadores para cada uno de los miembros de los equipos internos, indicadores para nuevos desarrollos e innovaciones e indicadores para medir los impactos positivos y negativos versus aquellos productos o servicios que se estarán sustituyendo. Los indicadores más utilizados son huella de carbono equivalente, eficiencia energética y de agua, reducción de desechos y residuos, aumento de reciclabilidad y reducción de tiempo o impactos en la vida de anaquel para industrias de productos perecederos. Respecto a los Compromisos públicos, estos se deben basar en la sumatoria de los objetivos SMART que el equipo ha desarrollado y debe trazar metas a mediano y largo plazo que permitan a la organización demostrar cuánto, cómo y cuándo pretende alcanzar las innovaciones sostenibles.

Reto 4 – Crear una segmentación basada en competitividad, innovación y sostenibilidad
Dónde y qué productos o servicios se priorizarán dependerá de la segmentación y categorías que se establezcan para innovar el negocio en el que se encuentren. Para esto, es imprescindible reconocer que no se podrá innovar en todos los productos o servicios que deseemos debido a que el tiempo, el dinero y los recursos siempre serán limitados; y que, por lo tanto, es necesario priorizar aquellas categorías donde se podrán tener innovaciones más significativas que mejoren la competitividad organizacional. La priorización de estas categorías asegurará un veloz impacto en términos ambientales que contribuirá a que la cultura organizacional también se transforme. Junto a ella, se asegurará también que la viabilidad de las innovaciones se visibilice en el corto plazo y que sean eslabones que permitirán transformaciones más grandes y complejas en el largo plazo. El objetivo de la segmentación es priorizar y determinar qué iniciativas son económicamente viables, sean apreciadas y solicitadas por los clientes y sean positivamente recibidas por los consumidores finales.

Reto 5 – Eficiencia tecnológica e Innovación limpia
El desarrollo de nuevas y más eficientes tecnologías ha permitido a las organizaciones ahorrar energía y acelerar sus procesos productivos. En muchas organizaciones, la norma de los compradores de equipo y maquinaría se dirigía por la directiva “buscar el ahorro de recursos”. Bajo esta dirección, muchos de los compradores ignoraban si los equipos ahorraban energía y recursos o si, al contrario, incrementaban el gasto de energía, reducían la eficiencia productiva o ralentizaban los procesos. En la nueva era del pensamiento sostenible, la búsqueda de ahorros se evalúa en igualdad de condiciones con los términos de sostenibilidad ambiental y reducción de generación de desechos y residuos en el mediano y largo plazo. Una organización sostenible considera además que, la inversión en fuentes de energía renovables y reutilización de recursos debe ser parte de la identidad de la organización y un factor fundamental a comunicar a los actores externos. En este sentido, la eficiencia e innovación sostenible debe integrarse también en el uso de tecnologías administrativas que ahorren recursos y que fomenten la reutilización, reducción y reciclaje. Junto a esto, debe también fomentarse el uso de aquellas prácticas circulares que fomenten los ahorros en alianza con los proveedores y clientes de los productos o servicios que se entregan.

Reto 6 – Monitoreo y Adaptación Continua
La regla de oro en temas de innovación y sostenibilidad es que los productos y servicios que ofrecemos siempre, siempre, siempre podrán ser más eficientes y sostenibles. Y que, por lo tanto, debemos mantener un constante monitoreo y adaptación continúa de nuestros procesos al uso de nuevas tecnologías, nuevas materias primas y nuevos procesos de fabricación que aseguren mantener un sistema sólido de seguimiento dirigido por los sistemas de gestión de calidad más actualizados. Adoptar una cultura de mejora continua, marcos de gestión de proyectos de metodología ágil, colaboración y retroalimentación constante entre las partes interesadas y superar los estándares ambientales deben ser requisitos mínimos de una organización que busca innovar continuamente y adaptarse a los cambios del mercado.

Reto 7 – Capacitación y compromiso de los empleados
Una planeación estratégica sostenible que busca convertirse en parte de la identidad de la organización requerirá de una constante capacitación de sus trabajadores desde las áreas operativas hasta la alta gerencia. Es fundamental que la organización esté siempre actualizada en las innovaciones del mercado y que la estrategia se desarrolle independiente de la intervención de otras áreas de trabajo. Esto permitirá que se creen programas de capacitación para crear conciencia sobre temas de sostenibilidad con los clientes internos y externos, fomentar la innovación en los procesos y promover la actitud propositiva de todos los miembros de la organización. Las actividades que se realizan con los trabajadores también deberán tener por objetivo involucrar a los trabajadores en la participación activa para compensar y reparar aquellos impactos ambientales que sean muy difíciles o imposibles de realizar en un momento específico. y, por último, pero no menos importante, capacitar constantemente a los colaboradores debe también fomentar la competencia en ideas y propuestas que los trabajadores ofrezcan para mejorar el trabajo que se realiza en todos los procesos de la organización.

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Reto 8 – Estar dispuestos a escuchar y replantearnos el qué y cómo hacemos lo que hacemos

Este es el antepenúltimo reto de esta lista y es uno de los más importantes. Adaptarnos al constante cambio ha sido por muchos años uno de los principales temores del liderazgo. La meta de vida de muchos era llegar a un puesto y quedarse cómodo y seguro en él. Evitar los cambios veloces, huir a la innovación y buscar crear procesos inamovibles era la meta a la que muchas organizaciones medianas y grandes solían aspirar. La idea antigua era pensar que las organizaciones se creaban para ser líderes en un negocio y evitar moverse de ahí por el mayor tiempo posible. Los nuevos liderazgos y la búsqueda de la innovación sostenible de las formas de hacer negocios nos llevan en la dirección diametralmente opuesta a la anterior formar de pensar. Dado que las tecnologías e innovaciones continúan acelerándose de forma exponencial, la mentalidad dentro de las organizaciones debe ser igual de versátil y capaz de adaptarse a los nuevos cambios del mercado. Vivimos cada vez más en entornos VUCA (por sus siglas en inglés: volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad). En estos entornos, el liderazgo y la alta gerencia de las organizaciones debe fomentar la búsqueda de cambios constantes e incentivarlos. Asimismo, sus inversiones deben enfocarse en cambiar la forma en que se planteaban los negocios. Por ejemplo, las inversiones en maquinaria y equipo ya no deben de considerarse en términos de 5, 10 ó 20 años de depreciación sino en planes de negocios que consideren la depreciación como una parte intrínseca del riesgo de los negocios y, por lo tanto, planificar para períodos cada vez más cortos de depreciación y adaptación.

Reto 9 – Escuchar al consumidor y ser éticos para atender sus deseos

Una máxima de los principios de la economía del libre mercado es que el consumidor siempre tiene la última palabra. En estas condiciones, la ley de oferta y demanda debe siempre ser nuestra guía para el establecimiento de nuestros precios, el desarrollo de nuestros productos y servicios y la identificación de las acciones de sostenibilidad y eficiencia ambiental que pretendemos conseguir. Sumado a este principio, el desarrollo del marketing ha transformado el mundo hacia el fomento del consumo masivo y la publicidad de productos que sean “mejores para el ambiente”. En esta búsqueda de ese nuevo mercadeo verde, la práctica del “greenwashing” ha sido utilizado por organizaciones que buscan venderse como innovadores en sostenibilidad. En un mundo sin marketing, las empresas no tendrían idea de lo que quieren sus clientes y los clientes no tendrían idea de qué empresas ofrecen los productos que necesitan. La práctica del greenwashing entre las organizaciones que buscan hacer crear nuevas necesidades entre los consumidores es uno de los temas más analizados y criticados en la actualidad ya que la organización que utiliza estas estrategias no solo busca engañar a sus consumidores, sino que también se engaña a sí mismos. Dado que el greenwashing es un proceso de transmitir una impresión falsa o información engañosa sobre cómo los productos de una empresa son ambientalmente mejores que otros. En este nuevo mundo de oferta y demanda y del mercadeo de consumo masivo, la responsabilidad de las empresas que sí son ambientalmente responsables requiere de cumplir siempre con todas las promesas de valor que los productos o servicios ofrezcan al consumidor (desde su durabilidad, su medición y reducción de huella de carbono, su compostabilidad o reciclabilidad y/o sus efectos en la salud del consumidor). Las empresas éticas y responsables con el medio ambiente son aquellas que realizan sus estudios de análisis de ciclo de vida y lo comunican con claridad a los consumidores. Junto a estas prácticas, el fomento de legislaciones que protejan la salud de los consumidores y el cuidado del medio ambiente deben ser acciones que se lideren desde las organizaciones que fabrican productos o servicios de consumo.

Reto 10 – Involucrarse activamente en redes con actores externos

“Ningún hombre es una isla entera por sí mismo. Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.” De la misma manera en que el poeta John Donne definió al ser humano en este abstracto de uno de sus famosos poemas, en las organizaciones debemos creer con firmeza que debemos ser parte también de una red de alianzas colaborativas y de trabajo. Para posicionar a las organizaciones como líderes en la sostenibilidad en cada una de sus áreas de trabajo, es fundamental que se participe en las redes sociales, políticas y económicas de forma activa y propositiva. Es muy común que las empresas pequeñas y medianas no participen de las redes de gremiales y asociaciones porque consideran que no tienen mucho que ganar o que no cuentan con los recursos humanos, de tiempo o de dinero para ser actores activos en estas organizaciones. Sin embargo, no se podría estar más equivocado. La participación en redes de sostenibilidad no debe ser una actividad de solamente aquellas empresas con excedentes de recursos. Las PYMES son en realidad las empresas que más oportunidades tienen de beneficiarse de la participación en redes de sostenibilidad y en estas organizaciones, los propietarios o propietarias, deben asignar un espacio de sus agendas cada semana para atender a estas actividades y buscar ocupar puestos en sus juntas directivas y comités. La razón más importante de esta participación es económica. La mayoría de los fondos asignados por los gobiernos nacionales y la cooperación internacional en temas de sostenibilidad ambiental, innovación tecnológica, adaptación y resiliencia al cambio climático, entre otros se gestiona y administra dentro de estas redes.

Emprender la transformación de una organización hacia la creación de una estrategia de sostenibilidad es un proceso que requerirá el compromiso a largo plazo de todos los actores clave. Principalmente, el rol de los propietarios y la alta gerencia será determinante para liderar desde sus puestos la creación de una segmentación estratégica sostenible que empodere a los centros de innovación, reingeniería de procesos y gestión de calidad para acelerar la transición a ser más sostenibles y respetuosos con el medio ambiente. La estrategia de las organizaciones requiere un enfoque sistemático y holístico que involucre un extenso análisis de las debilidades y oportunidades de las organizaciones. Solamente después de realizar una evaluación integral del impacto ambiental, de interactuar con las partes interesadas, de establecer objetivos de sostenibilidad SMART, de priorizar segmentos competitivos e integrar nuevas tecnologías innovadoras se podrá arrancar con la transformación sostenible de un negocio. El fomentar el compromiso de los trabajadores y mantener un equipo de seguimiento y auditoría ambiental sobre la mejora continua permitirá crear una hoja de ruta hacia la sostenibilidad y el desarrollo de nuevos productos y servicios sostenibles.

Esta breve revisión que les he compartido sobre los retos que debe responder una Metodología de Sostenibilidad, les permitirá no sólo alinear las actividades que sus organizaciones actualmente estén realizando, sino también acelerar la innovación de los productos y servicios que ofrecen y crear valor agregado para sus clientes. Ser competitivos en el largo plazo es ya cosa del pasado cuando una organización no esté dispuesta a innovar continuamente. Las organizaciones que serán competitivas con aquellas que estén siempre dispuestas a ponerse metas más altas, retarse a mejorar la forma en que consume sus recursos ambientales-financieros y a fomentar liderazgos disruptivos y visionarios que deseen conquistar el mundo.

5 años de aprendizajes para acelerar el camino a un futuro sin residuos plásticos

Cinco años pueden parecer un lapso breve, sin embargo, los frutos de la colaboración a largo plazo comienzan a manifestarse de manera cada vez más evidente. INGRUP, en conjunto con destacadas empresas de Centroamérica, así como con más de 1,000 empresas y gobiernos a nivel mundial, ha suscrito el Compromiso Global con el propósito de avanzar hacia la creación de una economía circular de los plásticos, contando con el apoyo de laFundación Ellen MacArthur.

Desde la firma en 2019 del Compromiso, nuestras empresas han tenido un impacto colectivo sustancia, tanto material y climático, hacia las metas que nos establecimos. En total, los firmantes hemos aumentado el uso de plásticos reciclados en +1.5 millones de tons. anuales e INGRUP, en 2022, duplicó la capacidad de reciclaje de sus instalaciones en Guatemala para la fabricación de más envases con plásticos reciclados. Junto a esto, se suman las estrategias de aligeramiento y reducción de empaques que se ha implementado para reducir el consumo de materias primas vírgenes y el rediseño de empaques más circulares y 100% reciclables.

Como la gran mayoría del plástico virgen se deriva de combustibles fósiles, al incrementar el uso de plásticos reciclados se ha logrado evitar la extracción de un barril de petróleo de la tierra tierra cada 2 segundos, que equivalen a más de 15 millones de barriles de petróleo al año que los firmantes del Compromiso dejamos de consumir. Al hacerlo, en conjunto hemos ahorrado al mundo 2.5 millones de toneladas de CO2 al año, que equivalen a haber eliminado las emisiones de CO2 de +2 millones de guatemaltecos (cada guatemalteco genera un promedio de 1.2 tons. de CO2/año).

El fuerte crecimiento en el uso de plásticos reciclados, combinado con mantener el crecimiento general en el uso de envases de plástico por debajo del promedio del mercado, ha resultado en evitar la producción de 2.8 millones de toneladas de plásticos vírgenes al año en comparación con lo habitual, lo que equivale a más +2 años de importaciones anuales de materias primas plásticas por toda Centroamérica.

Cinco años han pasado y se han logrado inmensos avances, sin duda, ¡los próximos 5 años tendrán nuevos retos y descubrimientos para acelerar la transición de nuestras industrias a un mundo cada vez más circular! ¡Vamos por más!

Agenda 2030: ODS12

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 12 (ODS, por sus siglas) tiene como meta garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles.

Garantizar una producción y consumo sostenible de los productos y servicios que consumimos requiere de una compleja interacción de personas e instituciones que hasta el día de hoy muy pocas personas habían estudiado a profundidad. Como punto de partida, la producción sostenible requiere del uso de la menor cantidad de energía y de estudios del Análisis del Ciclo de Vida de los productos que se consumen. Por ejemplo, con una botella de agua envasada en plástico. Este análisis implica analizar cómo fabricar los envases con la menor cantidad de materias primas posibles, cómo rediseñar el envase para hacerlo más liviano y cómo asegurar que su transporte en camiones permita ahorrar la mayor cantidad de recursos en cajas o tarimas. Como resultado, las industrias han hecho grandes avances en este proceso de reducción de pesos y rediseños pero queda aún mucho trabajo que hacer para enseñar a los consumidores del sur global cómo deben clasificarlos y separarlos en sus bolsas de residuos después de consumirlos. Estas acciones permiten implementar esas nuevas prácticas de consumo sostenible que se conocen como “economía circular”.

La economía circular tiene como objetivo rediseñar los procesos de fabricación y consumo de productos con el fin de eliminar los desechos y permitir que los residuos sean todos reutilizables, reciclables o compostables. En el caso del ejemplo anterior, la meta del ODS12 busca que los gobiernos incentiven este tipo de innovaciones en el diseño de nuevos productos pero también que se eduque a la población sobre las formas sostenibles de consumir.

El consumo sostenible no implica dejar de consumir o eliminar por completo el consumo de un producto o servicio que es necesario para mantener un estilo de vida. Sino que implica repensar la manera más sostenible de que un consumidor disfrute de esos productos o servicios con los menores costos posibles y con la menor huella de carbono posible. Como se podrá observar en la siguiente gráfica, países como Guatemala tienen una emisión de dióxido de carbono como resultado de sus actividades anuales entre los niveles más bajos del mundo. Lo anterior se debe a que Guatemala es un país aún muy pobre y con un muy bajo poder adquisitivo para contar con las comodidades y necesidades que sí se tienen en los países del norte global. Según la ONU, para los siguientes 50 años, el reto será evitar que estas poblaciones pobres como la de Guatemala y el resto de América Latina, África, India y China continúen creciendo al mismo ritmo que hicieron los consumidores del norte global ya que esto implicaría que la contaminación del planeta por persona sría 4x más alta de lo que es actualmente.

Como acciones viables, el mundo está buscando implementar acciones de consumo más sostenibles y romper con los malos hábitos adquiridos por la población del norte global en donde el desperdicio de recursos y de alimentos ha sido la norma. Entre las acciones de consumo que se busca fomentar se encuentran:

  • Implementas las Rs (Reducir, Reutilizar, Reciclar): reducir el consumo de productos que nos permitan satisfacer nuestras necesidades y no desperdiciar. Reutilizar los productos la mayor cantidad de veces sin que ponga en riesgo la salud. Reciclar los productos separándolos desde la casa en bolsas distintas y entregarlos en un centro de acopio o al recolector de residuos.
  • Ahorrar energía y agua: usar electrodomésticos de bajo consumo de luz, cambiar las bombillas tradicionales por bombilas LED y bombillas ahorradoras. Usar la menor cantidad de agua posible y utilizar accesorios que permiten el cierre automático de los grifos.
  • Transporte sostenible: utilizar medios de transporte colectivos permite ahorrar recursos en lugar de usar autos. Utilizar bicicletas y caminar en lugar de utilizar autos es también muy útil para reducir el uso de gasolina.
  • Alimentación sostenible: el consumo de carne es uno de los principales generadores de dióxido de carbono, seleccionar una dieta reduciendo el consumo de carne y comiendo más alimentos de origen vegetal permite tener una alimentación más sostenible.
  • Compras conscientes: priorizar el uso y consumo de productos con empaques más sostenibles y reciclables y comprar productos reutilizables en lugar de productos desechables son algunas formas de consumir de forma más consciente.
  • Reducción de desperdicios: los desechos orgánicos son los únicos que en teoría deberíamos enviar a los rellnos sanitarios, donde sea posible es importante comprar productos que sean reciclables o compostables al 100%. Muy importante es que estos productos sean enviados a los centros de reciclaje adecuados o entregados en bolsas separadas a lso recolectores de basura.
  • Educación: las prácticas de vida sostenible deben enseñarse en todas las aulas de las escuelas públicas y colegios privados. Para esto, el Estado tiene un importante rol que jugar en modificar la educación para fomentar un estilo de vida más sostenible desde la juventud. Asimismo, los padres deben educar e informarse sobre qué productos consumen y cómo podrían mejorar el consumo que hacen hacia productos más sostenibles.
  • Consumo solidario: consumir sosteniblemente implica proveerse de alimentos y productos locales. Este consumo debe ser solidario con las personas que ofrezcan productos de industrias de autosubsistencia y se debe ofrecer precios competitivos por los alimentos cultivados de forma local, orgánicamente y sin preservantes químicos.
  • Inclusión social: exigir a los gobiernos que velen por el acceso de toda la poblción a las condiciones adecuadas de alimentaación y productos para todas las personas de la sociedad es muy importante. Debemos aspirar a garantizar que los beneficios del consumo sostenible se distribuyan equitativamente entre todos mediante políticas nacionales de largo plazo que combatan la desnutrición, el acceso a agua y energía eléctrica.

Los ODS son parte de una agenda compartida entre todos los países y funcionan como una herramienta común para alcanzar indicadores globales de mejora de las condiciones de vida para todas las personas. Guatemala se ha comprometido con sus ciudadanos y con los países del mundo para alcanzar en alianza los 17 ODS y los futuros gobiernos deberán velar por el alcance de estos compromisos. Reducir la pobreza mediante acciones legislativas, inversión estatal y privada y mediante programas de gobierno con impactos multidimensionales serán necesarios para mejorar las condiciones de vida económica y de salud, alimentación, educación, vivienda y acceso a los servicios básicos.

Precios competitivos en una Economía Circular

Los principios de la Economía Circular son una realidad que ha demostrado funcionar y ofrecer soluciones para los fabricantes de distintas industrias.  Al centro de este sistema de principios se encuentran los ingresos y eficiencias que permiten convertir lo que antes eran desperdicios en riqueza.

La Economía Circular es un modelo enfocado en mantener los recursos en uso productivo, ie. en la economía, durante el mayor tiempo posible. Al aumentar el tiempo de vida útil de los recursos, se consigue convertir lo que antes hubiese sido un desperdicio o residuo en una fuente de riqueza y sostenibilidad.  Este sencillo principio que continúa implementándose en distintas partes del mundo continúa creciendo y es probable que sea una de las fuentes de ahorro y riqueza más importantes de las últimas épocas llegando a representar miles de millones de dólares en ahorros.

El ahorro que obtenemos proviene de la creación de valor en la economía circular al eliminar el desperdicio y maximiza el uso del producto, en última instancia, dejando de lado las nociones tradicionales que en la universidad nos enseñaron de la Competitividad.

¿Cuáles son las implicaciones para la cadena de suministro?

En la economía circular, lo que se habría perdido la oportunidad económica y comercial (por ejemplo, la pérdida de recursos y los activos subutilizados) se convierte en un motor para el crecimiento. En América Latina ya tenemos algunos ejemplos reconocidos de empresas multinacionales y tomaremos un ejemplo de la industria en la que trabajo.  En INGRUP, una de las fabricantes de plásticos más grandes de la región, diariamente se reciclan 1.6 millones de envases PET y la recuperación de materiales en mejores condiciones está diariamente aumentando con mejores prácticas en el acopio de envases reciclados postindustrial y postconsumo. Adicionalmente, la empresa de reciclaje recibe su energía eléctrica de energías renovables y cuenta con una planta de tratamiento donde se reutiliza casi toda el agua y el agua residual es limpieza para que las plantas la absorban, transformando lo que podría haber sido un desperdicio en un acelerador clave de la cadena de suministro.

Las cadenas de suministro también pueden aprovechar el modelo de producto como servicio en rápida expansión para aumentar la eficiencia, eliminar el desperdicio y mantenerse competitivo en un entorno en evolución. Más allá de maximizar el uso del producto, la economía circular también presenta una valiosa oportunidad para que las empresas mejoren la estrategia comercial, ya que invita a los empresarios a reexaminar todo en su empresa: desde lo que venden y lo que implica su fabricación, hasta las operaciones que respaldan los productos y servicios que recibe el consumidor. De esta manera, consumidores cada vez más exigentes eligen a empresas de alimentos y bebidas que han implementado de manera creativa y sostenible formas de fabricar sus productos ahorrando recursos e impactos ambientales. Al encontrar nuevas formas de reutilizar los productos, las compañías han podido convertir algo que de otra manera se desperdiciaría en una importante fuente de ingresos y un motor de crecimiento.

Lograr un modelo circular

Crear operaciones circulares para participar en esta nueva economía es sin duda un reto inmenso. Sin embargo, si se toman medidas para transformar las cadenas de suministro lineales en redes de suministro digitales que faciliten la circularidad, aumenten la competitividad y mejoren los resultados comerciales los beneficios económicos y de rentabilidad se harán notorios desde el inicio.

Pasos principales para conseguir precios competitivos:

  1. Definir el modelo circular: las empresas pueden sacar provecho de la economía circular de varias maneras, ya sea que aprovechen el modelo de producto como servicio, creen productos a partir de materiales reciclables o vuelvan a colocar materiales en sus suministros. La selección del modelo adecuado para una empresa específica requiere una evaluación profunda de su cartera de producción y base de clientes.
  2. Aprovechar el poder de la información: gracias al potencial disruptivo del análisis predictivo y el acceso a Internet, las empresas que adoptan sistemas digitales tienen una enorme cantidad de datos a su alcance y ahorran el recurso más valioso: el tiempo de sus colaboradores. Es importante utilizar esta inteligencia en su máximo potencial estratégico.
  3. Expandir la red de proveedores, distribuidores y otras empresas: las empresas deben buscar organizaciones que compartan sus valores y aporten la experiencia complementaria que necesitan para implementar nuevos modelos y crear eficiencias a lo largo de toda la cadena de producción. Como lo demuestran casos de las multinacionales que tienen modelos circulares, las empresas que crean redes e infraestructuras unificadas circulares ofrecen nuevos servicios disruptivos basados ​​en la innovación y la sostenibilidad.

Las cadenas de suministro pueden desempeñar un papel crucial, pero deben ser circulares para impulsar estrategias más inteligentes, eliminar el desperdicio y permitir a las empresas maximizar el valor de sus productos. A medida que los procesos lineales son reemplazados por redes controladas digitalmente, los administradores de la cadena de suministro pueden asumir un rol cada vez más estratégico para ayudar a las empresas a lograr eficiencias y obtener una ventaja competitiva.

¿El resultado final?

Luego de implementar un modelo circular se tiene como resultado nuevas fuentes de ingresos e industrias más inteligentes, eficientes y sostenibles que alimentarán a otras empresas que entran a la economía circular. Con el tiempo, el objetivo global de este movimiento es unificar las industrias y enlazarlas en la construcción de un mundo más sostenible y sustentable.