Cinco años pueden parecer un lapso breve, sin embargo, los frutos de la colaboración a largo plazo comienzan a manifestarse de manera cada vez más evidente. INGRUP, en conjunto con destacadas empresas de Centroamérica, así como con más de 1,000 empresas y gobiernos a nivel mundial, ha suscrito el Compromiso Global con el propósito de avanzar hacia la creación de una economía circular de los plásticos, contando con el apoyo de laFundación Ellen MacArthur.
Desde la firma en 2019 del Compromiso, nuestras empresas han tenido un impacto colectivo sustancia, tanto material y climático, hacia las metas que nos establecimos. En total, los firmantes hemos aumentado el uso de plásticos reciclados en +1.5 millones de tons. anuales e INGRUP, en 2022, duplicó la capacidad de reciclaje de sus instalaciones en Guatemala para la fabricación de más envases con plásticos reciclados. Junto a esto, se suman las estrategias de aligeramiento y reducción de empaques que se ha implementado para reducir el consumo de materias primas vírgenes y el rediseño de empaques más circulares y 100% reciclables.
Como la gran mayoría del plástico virgen se deriva de combustibles fósiles, al incrementar el uso de plásticos reciclados se ha logrado evitar la extracción de un barril de petróleo de la tierra tierra cada 2 segundos, que equivalen a más de 15 millones de barriles de petróleo al año que los firmantes del Compromiso dejamos de consumir. Al hacerlo, en conjunto hemos ahorrado al mundo 2.5 millones de toneladas de CO2 al año, que equivalen a haber eliminado las emisiones de CO2 de +2 millones de guatemaltecos (cada guatemalteco genera un promedio de 1.2 tons. de CO2/año).
El fuerte crecimiento en el uso de plásticos reciclados, combinado con mantener el crecimiento general en el uso de envases de plástico por debajo del promedio del mercado, ha resultado en evitar la producción de 2.8 millones de toneladas de plásticos vírgenes al año en comparación con lo habitual, lo que equivale a más +2 años de importaciones anuales de materias primas plásticas por toda Centroamérica.
Cinco años han pasado y se han logrado inmensos avances, sin duda, ¡los próximos 5 años tendrán nuevos retos y descubrimientos para acelerar la transición de nuestras industrias a un mundo cada vez más circular! ¡Vamos por más!
Durante las temporadas de lluvia, Guatemala produce más del 50% de su energía eléctrica a partir de fuentes de energía renovable. En los meses de enero a julio del año 2022 Guatemala generó su energía en un 74% con energías renovables y en el mismo período del año 2023, la generación con energías renovables alcanzó un 63.8%. Entre estas fuentes, la energía hidroeléctrica ocupa un lugar preponderante y ha sido la elección predominante tanto en Guatemala como a nivel global para la generación de electricidad renovable durante muchas décadas.
El desarrollo de las energías renovables en Guatemala ha crecido consistentemente y de forma proporcional al desarrollo económico en industrial del país desde los años 80s y, junto a este crecimiento económico, surgió una importante preocupación respecto a las externalidades negativas que la inversión en energías renovables y no renovables empezó a generar. Especialmente, la preocupación de la población local y de las asociaciones respecto a las inversiones en energía hidroeléctrica, se enfocó en los daños inmediatos a la vida marina de los ríos y lagos y en el desplazamiento de poblaciones para la creación de los embalses. Debido a que los asentamientos humanos se han desarrollado entorno a ríos y lagos, la creación de fuentes hidroeléctricas ha tenido un impacto directo en la vida de poblaciones. En el pasado, estos proyectos hidroeléctricos se realizaron en Guatemala sin ningún medio de discusión y negociación entre las poblaciones que serían afectadas o beneficiadas y junto a otros desarrollos industriales privados se gestionaron sin involucrar y consultar a grupos de interés vulnerables. Como resultado, actualmente ante cualquier noticia de inversión industrial en el campo es recibido negativamente por pobladores y líderes comunitarios ante experiencias pasadas y una mala percepción de la población respecto a la actividad empresarial extractiva.
Ante este breve contexto, a los empresarios y representantes de gobiernos locales detrás de los nuevos proyectos industriales y energéticos en Guatemala se les ha heredado la tarea de reparar los daños de pasado. Debido a los daños sociales y las malas gestiones de proyectos realizadas en el pasado, aún existe en Guatemala una amplia desconfianza de las inversiones extractivistas que no generan beneficios económicos, ambientales y sociales de forma local. Esto a resultado en que los empresarios hayan de buscar mecanismos más efectivos para relacionarse con las comunidades y responder a sus demandas, desde sus realidades socio-económicas y culturales. Es necesario el establecimiento de procesos de información y comunicación transparente desde el inicio del proyecto, y no exclusivamente para la operativización de los programas de responsabilidad social empresarial.
En estas condiciones, el Estado también tiene un rol importante de cambio y liderazgo que realizar debido a que durante décadas se le ha considerado un brazo más de los intereses de grupos de interés clientelares y corporativistas. Un nuevo Estado que genuinamente esté constituido por una burocracia que busque cumplir con sus roles constitucionales y legales es necesario para liderar las concertaciones para el manejo de las relaciones e interacciones de las comunidades con los demás actores de interés, un rol como educador público que permita educar en derechos a los ciudadanos pero también en responsabilidades en aras del bienestar público y de un gobierno que participe activamente en la creación de servicios sociales efectivos en materias de salud y educación.
En las últimas décadas, la actividad minera, industrial y energética lideraba su reparación por daños ambientales a las comunidades mediante la creación de programas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) con miras de instalar escuelas, hospitales, carreteras y edificios públicos, liderar programas de reforestación o de gestión de residuos entre otros. Estas acciones desafortunadamente cuando son lideradas por las empresas, generan incentivos negativos que tienen impactos en el largo plazo debido a que debilitan aún más el ya ausente Estado nacional y local, capturan a la política local en la búsqueda de rentas y fomentan el asistencialismo paternalista que desincentivaba la mejora de los IDH de las poblaciones en el largo plazo. Estas prácticas siguen siendo aún muy utilizadas y sus externalidades negativas en el comportamiento social son muy difíciles de corregir posteriormente. El Estado debe de reconocer y recuperar y replantear su rol activo en la prestación de estos servicios de RSE de forma pública y gratuita según lo exige la Constitución de la República. Esta responsabilidad puede replantearse y crecer mediante una visión de economía circular respecto al rol del Estado en la gestión de como una valiosa herramienta para los tomadores de decisiones que busquen gestionar nuevos proyectos industriales de gran escala y contribuir desde el gobierno en el desarrollo de la actividad industrial de capitales privados.
Bajo esta perspectiva, los daños ambientales (y su consiguiente medición y planes de reparación) que se generan en el medio ambiente deben considerarse como parte intrínseca de los proyectos económicos y la actividad que se desarrolla. La reparación y negociación de soluciones con los actores locales y gobierno debe gestionarse en búsqueda de sumas positivas que permitan a todos los actores el ahorro de recursos y la dirección planificada de inversiones que beneficien no solo a la población local sino a futuras generaciones con programas autosostenibles económica y ambientalmente responsables. Aún y haciendo todo lo anterior, habrá fuerte oposición de grupos de interés y autoridades locales que no estén de acuerdo con los proyectos. El dialogo abierto, honesto y en condiciones de igualdad es fundamental para concretar proyectos de largo plazo seguros y evitar futuras tensiones y protestas de grupos que podrían demandar no haber sido escuchados. El componente aristocrático de la política es tan antiguo como las formas de gobierno que la humanidad ha creado. Sin embargo, uno de los valores esenciales del constitucionalismo romano-republicano que nos heredó la Antigua Grecia fue la apertura al diálogo para que líderes de otros grupos ingresaran a las magistraturas electivas que incidieron decisivamente en el desarrollo local de sus comunidades. La implementación de estos nuevos liderazgos políticos requiere de una visión creadora de consensos y diálogos para el desarrollo económico y social de las comunidades tal y como se concluye en el informe analizado.
El Objetivo de Desarrollo Sostenible 12 (ODS, por sus siglas) tiene como meta garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles.
Garantizar una producción y consumo sostenible de los productos y servicios que consumimos requiere de una compleja interacción de personas e instituciones que hasta el día de hoy muy pocas personas habían estudiado a profundidad. Como punto de partida, la producción sostenible requiere del uso de la menor cantidad de energía y de estudios del Análisis del Ciclo de Vida de los productos que se consumen. Por ejemplo, con una botella de agua envasada en plástico. Este análisis implica analizar cómo fabricar los envases con la menor cantidad de materias primas posibles, cómo rediseñar el envase para hacerlo más liviano y cómo asegurar que su transporte en camiones permita ahorrar la mayor cantidad de recursos en cajas o tarimas. Como resultado, las industrias han hecho grandes avances en este proceso de reducción de pesos y rediseños pero queda aún mucho trabajo que hacer para enseñar a los consumidores del sur global cómo deben clasificarlos y separarlos en sus bolsas de residuos después de consumirlos. Estas acciones permiten implementar esas nuevas prácticas de consumo sostenible que se conocen como “economía circular”.
La economía circular tiene como objetivo rediseñar los procesos de fabricación y consumo de productos con el fin de eliminar los desechos y permitir que los residuos sean todos reutilizables, reciclables o compostables. En el caso del ejemplo anterior, la meta del ODS12 busca que los gobiernos incentiven este tipo de innovaciones en el diseño de nuevos productos pero también que se eduque a la población sobre las formas sostenibles de consumir.
El consumo sostenible no implica dejar de consumir o eliminar por completo el consumo de un producto o servicio que es necesario para mantener un estilo de vida. Sino que implica repensar la manera más sostenible de que un consumidor disfrute de esos productos o servicios con los menores costos posibles y con la menor huella de carbono posible. Como se podrá observar en la siguiente gráfica, países como Guatemala tienen una emisión de dióxido de carbono como resultado de sus actividades anuales entre los niveles más bajos del mundo. Lo anterior se debe a que Guatemala es un país aún muy pobre y con un muy bajo poder adquisitivo para contar con las comodidades y necesidades que sí se tienen en los países del norte global. Según la ONU, para los siguientes 50 años, el reto será evitar que estas poblaciones pobres como la de Guatemala y el resto de América Latina, África, India y China continúen creciendo al mismo ritmo que hicieron los consumidores del norte global ya que esto implicaría que la contaminación del planeta por persona sría 4x más alta de lo que es actualmente.
Como acciones viables, el mundo está buscando implementar acciones de consumo más sostenibles y romper con los malos hábitos adquiridos por la población del norte global en donde el desperdicio de recursos y de alimentos ha sido la norma. Entre las acciones de consumo que se busca fomentar se encuentran:
Implementas las Rs (Reducir, Reutilizar, Reciclar): reducir el consumo de productos que nos permitan satisfacer nuestras necesidades y no desperdiciar. Reutilizar los productos la mayor cantidad de veces sin que ponga en riesgo la salud. Reciclar los productos separándolos desde la casa en bolsas distintas y entregarlos en un centro de acopio o al recolector de residuos.
Ahorrar energía y agua: usar electrodomésticos de bajo consumo de luz, cambiar las bombillas tradicionales por bombilas LED y bombillas ahorradoras. Usar la menor cantidad de agua posible y utilizar accesorios que permiten el cierre automático de los grifos.
Transporte sostenible: utilizar medios de transporte colectivos permite ahorrar recursos en lugar de usar autos. Utilizar bicicletas y caminar en lugar de utilizar autos es también muy útil para reducir el uso de gasolina.
Alimentación sostenible: el consumo de carne es uno de los principales generadores de dióxido de carbono, seleccionar una dieta reduciendo el consumo de carne y comiendo más alimentos de origen vegetal permite tener una alimentación más sostenible.
Compras conscientes: priorizar el uso y consumo de productos con empaques más sostenibles y reciclables y comprar productos reutilizables en lugar de productos desechables son algunas formas de consumir de forma más consciente.
Reducción de desperdicios: los desechos orgánicos son los únicos que en teoría deberíamos enviar a los rellnos sanitarios, donde sea posible es importante comprar productos que sean reciclables o compostables al 100%. Muy importante es que estos productos sean enviados a los centros de reciclaje adecuados o entregados en bolsas separadas a lso recolectores de basura.
Educación: las prácticas de vida sostenible deben enseñarse en todas las aulas de las escuelas públicas y colegios privados. Para esto, el Estado tiene un importante rol que jugar en modificar la educación para fomentar un estilo de vida más sostenible desde la juventud. Asimismo, los padres deben educar e informarse sobre qué productos consumen y cómo podrían mejorar el consumo que hacen hacia productos más sostenibles.
Consumo solidario: consumir sosteniblemente implica proveerse de alimentos y productos locales. Este consumo debe ser solidario con las personas que ofrezcan productos de industrias de autosubsistencia y se debe ofrecer precios competitivos por los alimentos cultivados de forma local, orgánicamente y sin preservantes químicos.
Inclusión social: exigir a los gobiernos que velen por el acceso de toda la poblción a las condiciones adecuadas de alimentaación y productos para todas las personas de la sociedad es muy importante. Debemos aspirar a garantizar que los beneficios del consumo sostenible se distribuyan equitativamente entre todos mediante políticas nacionales de largo plazo que combatan la desnutrición, el acceso a agua y energía eléctrica.
Los ODS son parte de una agenda compartida entre todos los países y funcionan como una herramienta común para alcanzar indicadores globales de mejora de las condiciones de vida para todas las personas. Guatemala se ha comprometido con sus ciudadanos y con los países del mundo para alcanzar en alianza los 17 ODS y los futuros gobiernos deberán velar por el alcance de estos compromisos. Reducir la pobreza mediante acciones legislativas, inversión estatal y privada y mediante programas de gobierno con impactos multidimensionales serán necesarios para mejorar las condiciones de vida económica y de salud, alimentación, educación, vivienda y acceso a los servicios básicos.
Los principios de la Economía Circular son una realidad que ha demostrado funcionar y ofrecer soluciones para los fabricantes de distintas industrias. Al centro de este sistema de principios se encuentran los ingresos y eficiencias que permiten convertir lo que antes eran desperdicios en riqueza.
La Economía Circular es un modelo enfocado en mantener los
recursos en uso productivo, ie. en la economía, durante el mayor tiempo
posible. Al aumentar el tiempo de vida útil de los recursos, se consigue
convertir lo que antes hubiese sido un desperdicio o residuo en una fuente de
riqueza y sostenibilidad. Este sencillo
principio que continúa implementándose en distintas partes del mundo continúa
creciendo y es probable que sea una de las fuentes de ahorro y riqueza más
importantes de las últimas épocas llegando a representar miles de millones de
dólares en ahorros.
El ahorro que obtenemos proviene de la creación de valor en
la economía circular al eliminar el desperdicio y maximiza el uso del producto,
en última instancia, dejando de lado las nociones tradicionales que en la
universidad nos enseñaron de la Competitividad.
¿Cuáles son las implicaciones para la cadena de suministro?
En la economía circular, lo que se habría perdido la oportunidad económica y comercial (por ejemplo, la pérdida de recursos y los activos subutilizados) se convierte en un motor para el crecimiento. En América Latina ya tenemos algunos ejemplos reconocidos de empresas multinacionales y tomaremos un ejemplo de la industria en la que trabajo. En INGRUP, una de las fabricantes de plásticos más grandes de la región, diariamente se reciclan 1.6 millones de envases PET y la recuperación de materiales en mejores condiciones está diariamente aumentando con mejores prácticas en el acopio de envases reciclados postindustrial y postconsumo. Adicionalmente, la empresa de reciclaje recibe su energía eléctrica de energías renovables y cuenta con una planta de tratamiento donde se reutiliza casi toda el agua y el agua residual es limpieza para que las plantas la absorban, transformando lo que podría haber sido un desperdicio en un acelerador clave de la cadena de suministro.
Las cadenas de suministro también pueden aprovechar el
modelo de producto como servicio en rápida expansión para aumentar la
eficiencia, eliminar el desperdicio y mantenerse competitivo en un entorno en
evolución. Más allá de maximizar el uso del producto, la economía circular
también presenta una valiosa oportunidad para que las empresas mejoren la
estrategia comercial, ya que invita a los empresarios a reexaminar todo en su
empresa: desde lo que venden y lo que implica su fabricación, hasta las
operaciones que respaldan los productos y servicios que recibe el consumidor. De
esta manera, consumidores cada vez más exigentes eligen a empresas de alimentos
y bebidas que han implementado de manera creativa y sostenible formas de
fabricar sus productos ahorrando recursos e impactos ambientales. Al encontrar
nuevas formas de reutilizar los productos, las compañías han podido convertir
algo que de otra manera se desperdiciaría en una importante fuente de ingresos
y un motor de crecimiento.
Lograr un modelo
circular
Crear operaciones circulares para participar en esta nueva economía es sin duda un reto inmenso. Sin embargo, si se toman medidas para transformar las cadenas de suministro lineales en redes de suministro digitales que faciliten la circularidad, aumenten la competitividad y mejoren los resultados comerciales los beneficios económicos y de rentabilidad se harán notorios desde el inicio.
Pasos principales para
conseguir precios competitivos:
Definir el modelo circular: las empresas pueden
sacar provecho de la economía circular de varias maneras, ya sea que aprovechen
el modelo de producto como servicio, creen productos a partir de materiales
reciclables o vuelvan a colocar materiales en sus suministros. La selección del
modelo adecuado para una empresa específica requiere una evaluación profunda de
su cartera de producción y base de clientes.
Aprovechar el poder de la información: gracias
al potencial disruptivo del análisis predictivo y el acceso a Internet, las
empresas que adoptan sistemas digitales tienen una enorme cantidad de datos a
su alcance y ahorran el recurso más valioso: el tiempo de sus colaboradores. Es
importante utilizar esta inteligencia en su máximo potencial estratégico.
Expandir la red de proveedores, distribuidores y
otras empresas: las empresas deben buscar organizaciones que compartan sus
valores y aporten la experiencia complementaria que necesitan para implementar
nuevos modelos y crear eficiencias a lo largo de toda la cadena de producción.
Como lo demuestran casos de las multinacionales que tienen modelos circulares, las
empresas que crean redes e infraestructuras unificadas circulares ofrecen nuevos
servicios disruptivos basados en la innovación y la sostenibilidad.
Las cadenas de suministro pueden desempeñar un papel
crucial, pero deben ser circulares para impulsar estrategias más inteligentes,
eliminar el desperdicio y permitir a las empresas maximizar el valor de sus
productos. A medida que los procesos lineales son reemplazados por redes
controladas digitalmente, los administradores de la cadena de suministro pueden
asumir un rol cada vez más estratégico para ayudar a las empresas a lograr
eficiencias y obtener una ventaja competitiva.
¿El resultado final?
Luego de implementar un modelo circular se tiene como
resultado nuevas fuentes de ingresos e industrias más inteligentes, eficientes
y sostenibles que alimentarán a otras empresas que entran a la economía
circular. Con el tiempo, el objetivo global de este movimiento es unificar las industrias
y enlazarlas en la construcción de un mundo más sostenible y sustentable.
Desde una perspectiva de Economía Circular vemos a los consumidores de hoy en una constante reevaluación de sus prioridades y necesidades. Los nuevos consumidores se pregunta cada vez más ¿qué valoran realmente? ¿por qué poseen algo que solo usan esporádicamente? ¿Por qué acumulan más pertenencias cuando podría estar viviendo la vida sin tantas pertenencias? ¿Por qué pagar por el espacio que no usan? ¿Por qué comprar una SUV cuando no van a ir acompañados? ¿Por qué tener que trabajar de 8 a.m. a 5 p.m.?
En mi maestría de Estudios Globales el consumismo fue un tema que salía a discusión en repetidas ocasiones. El término de economía circular era utilizado comúnmente pero en Guatemala y toda Centroamérica es un término aún muy reciente. La Economía Circular es aquella en la que todo se reutiliza y nada se desperdicia. Es la antítesis del modelo actual de “construir, comprar, enterrar” que funciona en un flujo unidireccional de la materia prima que va a la fábrica, luego al usuario y luego al relleno sanitario.
La eficiencia de los recursos como objetivo clave
Una fuerza impulsora de la economía circular es la creciente presión sobre los recursos naturales debido al aumento natural de la población humana. Esta fuerza pone más presión en la importancia de usar de forma eficiente los recursos. Los ahorros de costos involucrados son un factor central, al igual que los beneficios mercadológicos que se tienen para las empresas que ahorran y son eficientes. A esto se suman preocupaciones en torno a la seguridad del suministro de materias primas, el aumento de la demanda mundial de recursos naturales y los requerimientos de mayores prácticas de sostenibilidad demandados por los consumidores y gobiernos son factores que impulsan los llamados a una economía circular.
Los consumidores somos cada vez más conscientes de los costos y beneficios ambientales
Ya han pasado 10 años de la última gran recesión de la economía mundial y el crecimiento económico de nuestros países es aún muy frágil. Los consumidores se mantienen cautelosos con respecto a sus gastos y el consumo visible es reemplazado por el consumo consciente cada vez más. Aprovechar al máximo los propios recursos es parte de este impulso y los consumidores están cada vez más abiertos a la reutilización, el intercambio y la renta de bienes duraderos que antes se compraban y desechaban. El éxito continuo de los sitios de subastas y de intercambio gratuito es una prueba más de esto y en Guatemala es algo que está aumentando. Esto es algo muy notorio en la industria de productos para niños pequeños y recién nacidos donde existe un creciente mercado de tiendas digitales, páginas en Facebook y locales comerciales donde se revenden estos productos.
El alcance del nuevo consumismo La economía circular es una faceta de las nuevas prácticas de consumismo que reconoce que los consumidores están reevaluando sus valores y prioridades y están cada vez más enfocados en sacar el máximo provecho de la vida. Los productos que fabricamos y diseñamos deben ser reutilizables y reciclables. Esta no es una búsqueda egoísta de la felicidad, sino un cambio de comportamiento que abarca el deseo de autenticidad, la búsqueda de bienestar, el deseo de vivir una vida más libre y duradera. Estamos viendo una gama de tendencias entrelazadas, compartiendo impulsores comunes, que se combinan para impactar en toda una gama de industrias que requieren innovemos en nuestros diseños y productos.
En esta Navidad y ciertamente muy pronto todos en nuestro futuro en el planeta, deberemos elegir apoyar o dificultar la transición exitosa a una economía circular para obtener nuevos y mejores tipos de productos y servicios. Es crucial que en estas fiestas aumentemos nuestra conciencia al elegir productos que usamos y regalamos a nuestros seres queridos tomando en cuenta siempre que debemos elegir productos y servicios que sean mejores para el medio ambiente y, al mismo tiempo, proporcionen ahorros monetarios y una mayor calidad de vida.
Como una recomendación para esta época de fiestas, les dejo algunos comentarios para que sus regalos de esta navidad cumplan con una o todas de las siguientes reglas de Economía Circular:
Que los regalos cumplan con al menos una de las 3 “Rs”: Reducir, Reutilizar y Reciclar
Promuevan el ahorro de energía, así como la eficiencia, durabilidad y reciclabilidad de los productos
Para los niños,elige regalos que no sean desechables o de poca duración; o que requieran reemplazo de baterías
Tengan un fin educativo en temas de sostenibilidad ambiental o sean donaciones para algún fondo u ONG que trabaje en actividades de ayuda al planeta