¿Y la recesión?

Desde el año pasado los expertos y analistas financieros indicaban que 2023 sería el año de la recesión y estanflación de las economías ricas y pobres. El mensaje era claro: “prepárense para reducir la inversión y la compra en sus compañías porque ha llegado el momento de ahorrar”. Sin embargo, ya vamos a la mitad del 2023 y el optimismo en el mercado sigue aún puesto en los mercados de Europa, Asia y América. Con todo y la crisis causada con las noticias desde Ucrania y los impactos del cambio climático, la economía sigue sin aterrizar finalmente en la recesión.

Pero los estrategas debemos estar siempre alerta y continuar observado la resiliencia de los mercados informales de las economías del sur global, la resiliencia que han mostrado los mercados laborales en el norte y las políticas fiscales que han reducido la inflación de los niveles que observamos en el 2022. En esta segunda parte del 2023 la desaceleración del crecimiento se observa como resultado de los ajustes de precios que durante ya dos años hemos visto en los costos de materias primas, energía y transporte. Los precios a los consumidores están más altos y los líderes de las organizaciones debemos ser cuidadosos antes de asumir que la economía está en recuperación.

Si algo nos ha enseñado el COVID es que las empresas modernas tienen la capacidad de adaptarse a los cambios de forma más veloz si cuentan con puestos gerenciales empoderados y educados en una visión común y objetivos previamente socializados. En condiciones de un lento ingreso a la recesión que hemos tenido en lo que va del 2023, es probable que observemos ya cómo muchos de nuestros gerentes se estén acomodando en la aparente recuperación de la economía. Sin embargo, aunque sí hay crecimiento, los costos de producción y transporte siguen estando altos reduciendo nuestros márgenes. Nuestro gran reto actualmente es comunicar este mensaje de forma cuidadosa a nuestros clientes y consumidores que empiezan a exigirnos una reducción más veloz de los costos de fabricación y de materias primas.

Para como va el año 2023, los mayores costos de crédito, un mercado más restringido y la volatilidad que hemos observado en los mercados financieros deben de ser factores a continuar observando. A estos factores, los problemas climáticos de las temporadas, el Niño y los conflictos bélicos que afectan las cadenas de logística deben sumarse como factores relevantes para todas las industrias. Lo que nos queda del 2023 seguirán siendo meses de una lenta pero consistente recuperación económica que no nos debe hacer bajar la guardia. El buen estratega es aquel que en la mejor parte de la batalla analiza los escenarios, tanto positivos como negativos, que podrían acercarse a la vuelta de la esquina. Y, para Centroamérica, esta visión implica seguir con atención los costos de las materias primas que continúan reaccionando a la volatilidad de los mercados. Para la región, la macroeconomía se perfila estable pero el pesimismo en los mercados estadounidense y europeo respecto a una futura recesión de sus economías aún en el 2024 debe de ser una alerta a seguir vigilando. La caída que se pronostica de la economía ante una recesión no deja de ser dolorosa aún si es una caída lenta “moderada o temporal” según explican los analistas financieros.

Si hemos de ser optimistas es en segmentar con claridad nuestro mercado y analizar cuidadosamente en qué somos realmente buenos dentro de nuestras industrias. Es en las recesiones que la inversión altamente rentable de capital permite a las empresas estratégicas salir a flote más rápido y mejor que el resto de sus competidores. Un lider con un enfoque claro y con un estudio de dónde invertira cada centavo durante esta recesión será un lider que podrá celebrar la victoria de records de ventas en los próximos meses. Y, concluyendo con una cita de Warren Buffet que se aplica como anillo al dedo en estas épocas de incertidumbre,

Te diré el secreto para hacerte rico en Wall Street:

Intentas ser codicioso cuando los demás tienen miedo.

Y tratas de tener miedo cuando los demás son codiciosos.

Agenda 2030: ODS9

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 9 (ODS, por sus siglas) busca que se consiga construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización sostenible y fomentar la innovación.

Este objetivo de la Agenda 2030 está vinculado de raiz a la capacidad de los gobiernos y de su sector privado organizado para crear las condiciones tecnológicas y de inversión para fomentar el desarrollo de infraestructura resiliente. Por resiliente se debe entender aquella infraestructura que se diseña tomando en cuenta los riesgos e interrelaciones que existen entre la pobreza de las economías del sur global, el crecimiento poblacional, el cambio climático y las nuevas tecnologías. Interrelaciones que nos permitirían cambiar el enfoque actual de la planificación, la financiación, el diseño, el desarrollo, las operaciones y el desmantelamiento de la infraestructura que no tiene plenamente en cuenta ni la naturaleza interdependiente de la infraestructura y los servicios, ni la naturaleza cada vez más compleja de los riesgos y los efectos en cascada que un desastre puede tener en todo el mundo.

Compontes de infraestructura. Fuente: Fundesa

Una infraestructura resiliente es aquella totalmente distinta a la que nos hemos acostumbrado a ver con un paso a desnivel por un lado o por el otro, una carretera que amplia un carril tan solo por unos kilómetros o un hospital que se construye pero que no cuenta con las camillas ni el equipo suficiente. Resiliencia implica la capacidad de superar las adversidades y dificultades que la poca eficiencia de los recursos públicos y la escasez de los mismos genera. Infraestructura resiliente trata de planear el acceso al agua, a la electricidad, al saneamiento, a carreteras y puertos y aeropuertos dignos y para todos.

Un enfoque de “pensar en la resiliencia” nos permitiriía analizar estas preocupaciones y crear soluciones de larga escala. Para esto, existen ya planes y propuestas desde el sector privado que se han encaminado en esa dirección y tan solo es necesario continuar discutiendo, fiscalizando y proponiendo la inversión pública proba y honesta. Fundesa ha trabajado y consolidado muchas de estas propuestas con el Plan Macro-Estratégico de Infraestructura para la Competitividad. Este documento es uno de muchos estudios elaborados por la Fundación con el objetivo de incrementar “la inversión en infraestructura de forma estratégica por el impacto que esta tiene en la calidad de vida de las personas, en el medio ambiente y en el crecimiento económico.” Junto a este plan, la Fundación y otras organizaciones han aspirado a construir planes de largo plazo y de gran envergadura que requieren un enfoque proactivo. La inversión resiliente usualmente requiere una inversión alta en costos pero provee de grandes beneficios en el largo plazo, evitando desastres y asegurando la calidad de vida de futuras generaciones.

Retos que deben enfrentar las ciudades resilientes

En Guatemala, la inversión estatal ha sido muy mal vista por la mala gestión que se ha hecho de los recursos y por los resultados de baja calidad que se han obtenido. Sin embargo, la construcción estatal y privada tienen la capacidad de contar con la misma calidad y resiliencia y se realizan en los países del norte global con una amplia participación de distintos actores políticos. El ODS9 busca fomentar esto y conseguir que sean más los actores y municipalidades que se unan y colaboren unos con otros. De esta manera, los costos iniciales más altos no deberían conducir al rechazo sistemático de las mejoras que promueven la resiliencia sino en fomentar la reducción y prevención de riesgos. Además, según evaluó Fundesa, el país tiene dos retos muy importantes aún para solventar en temas de infraestructura resiliente. Al respecto indican,

El primero es un rezago considerable en su stock de infraestructura al compararlo con otros países de la región y el mundo; y el segundo es que a la fecha Guatemala no ha podido suplir y atender de manera adecuada la demanda de los distintos tipos de servicios de infraestructura, esto se agrava al considerar que el fenómeno de urbanización supone la necesidad de una serie de intervenciones estratégicas en materia de gestión de la ciudad, implicando un incremento en la demanda de los servicios de infraestructura.

Plan Macro-Estratégico de Infraestructura para la Competitividad. FUNDESA. 2019. p. 28

Los ODS son parte de una agenda compartida entre todos los países y funcionan como una herramienta común para alcanzar indicadores globales de mejora de las condiciones de vida para todas las personas. Guatemala se ha comprometido con sus ciudadanos y con los países del mundo para alcanzar en alianza los 17 ODS y los futuros gobiernos deberán velar por el alcance de estos compromisos. Reducir la pobreza mediante acciones legislativas, inversión estatal y privada y mediante programas de gobierno con impactos multidimensionales serán necesarios para mejorar las condiciones de vida económica y de salud, alimentación, educación, vivienda y acceso a los servicios básicos.

The legacy of George Washington’s Postal Service Act of February 20, 1792

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WASHINGTON — Faced with billions of dollars in losses, the Postal Service announced on Wednesday (Feb. 06 2013) that it would seek to stop Saturday delivery of letters, a sweeping change in mail delivery that immediately drew criticism from postal unions, some businesses and lawmakers.

What went wrong I wonder?  Would it had been better if George Washington had never passed the Postal Service Act of 1792? How many billions would taxpayers have saved since then?  Would private companies like the  American Letter Mail Company of Lysander Spooner have served better the market? Or would the system have collapsed without government intervention?

In February 20, 1792 the Postal Service Act, establishing the United States Post Office Department was signed by President George Washington.  An interesting date to remember in these days in which the Postal Service made it to the news with their Losses and their controversial solution by ending Saturday Letter Delivery.

We know for certain that in a free market no company would survive if they had kept losses as huge as the one USPS has had over all these years. They had losses of   $15.9 billion only last year.  A principle of free market transactions is that in competing  there appears a beneficial rivalry among sellers trying to achieve goals as increasing profits, market share, and sales volume by varying the elements of the marketing mix: price, product, distribution, and promotion.  Thus, enabling for those companies which succeed in growing larger and for those companies which fail to disappear.  With the existence of monopolistic services (like the Postal Service in the US) industries and business sponsored by government disrupted market transactions (bureaucratically made) and thus enabled for failing companies to continue existing even though they were not beneficial for society in the long-term.

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This reminds me to the company founded Lysander Spooner whom “being an advocate of self-employment and opponent of government regulation of business, Spooner started his own business called American Letter Mail Company which competed with the U.S. Post Office. Postal rates were notoriously high in the 1840s,[7] and in 1844, Spooner founded the American Letter Mail Company, which had offices in various cities, including Baltimore, Philadelphia, and New York.[8] Stamps could be purchased and then attached to letters which could be sent to any of its offices. From here agents were dispatched who traveled on railroads and steamboats, and carried the letters in hand bags. Letters were transferred to messengers in the cities along the routes who then delivered the letters to the addressees. This was a challenge to the United States Post Office’s monopoly.[7][9] As he had done when challenging the rules of the Massachusetts bar, he published a pamphlet titled “The Unconstitutionality of the Laws of Congress Prohibiting Private Mails.” Although Spooner had finally found commercial success with his mail company, legal challenges by the government eventually exhausted his financial resources. He closed up shop without ever having had the opportunity to fully litigate his constitutional claims. The lasting legacy of Spooner’s challenge to the postal service was the 3-cent stamp, adopted in response to the competition his company provided.[10]

Lets have this as food for thought…

I don’t want a cheaper and weaker iPhone!

I read today’s article”A Low-Priced iPhone Awaits” in the Wall Street Journal with disappointment.  For some reason, it has become widespread for people to think that “successful products = low price” and that “happy costumers = low price“.

While those affirmations are truth I consider them to be only partially truth.

I want to bring into consideration the fact that it is not only “low-price” products what makes customers happy.  As a owner of stores that sell electronic accessories and as a user of cellphones I can tell you this:

  • No matter how expensive a telephone is, the owner of those products is going to be willing to take care of it without caring much for the original price paid for their phone. So, no matter if the phone is a $500 iPhone or a $50 Samsung S 1st Generation.  Both of the owners would consider paying from as little as $10.00 to as much as $75.00 in extra accessories to PROTECT and personalize their phones.
  • The owners of more expensive phones are always willing to invest a little bit extra to protect their phones.  However, the owners of cheaper phones are also going to be willing to pay a little bit extra to “improve” their phones quality and DURABILITY by adding other electronic accessories or gadgets.

That being said, while companies may continue offering lower-price products the overall quality of these items continues decreasing.  It is IMPRESSIVE the amount of customers I used to received in my store with broken screens in their iPhone’s, Samsung’s, and other Smartphone devices.  Those companies are REALLY making a profit by selling products that can be damaged very easily while forcing costumers to buy new ones.

  • When did design became more important than functionality and durability?
  • Why do big screens are so easily to get broken and they are not made with better products?
  • The best example for this is the iPhone that has also what seems to be some type of glass cover in the back! It was impressive to see many of those covers broken and hearing the stories of sad costumers who want to replace it! The behind glass has no functional use rather than just making the product being overall weaker and less resistant…

While the Wall Street Journal article says that “Apple is working on a lower-end iPhone” the only thing I read is “Apple is working on an EVEN LESS DURABLE, WORSE QUALITY and lower-end iPhone”.  This is unfortunate… specially because I still have many of the old generation “black bean” phones that I used to own 10 years ago that are in perfect shape and resistant very hard falls from my pockets when I was younger.

Lets fight this wave of “lower-end products”!  As consumers we should receive the best we can get for our money! Not the worse we can get for it!

Article recommendation: Twentieth Century Flick: Business History in the Age of Extremes

I apologize for posting much these last weeks.  I have been quite busy reading journals on Global Value Chains, Deviant Capitalism, Black Market Trade and theories on Global Political Economy.  While this has driven me nuts… it has also made me pay attention to the field of Business History.

Business history is not the history of Capitalism and it is also not the history of entrepreneurship.  The research in this field is mostly controlled by an European institutionalist approach.  And in the latest decades, it has gained more insights from economic and business studies that are highly afflicted by neo-marxist approaches of the 20th Century.  So, if you are interested in learning about this particular area of research here is the info for a good article on the topic that may get you also interested, and provide you with further bibliography.

Twentieth Century Flick: Business History in the Age of Extremes
Priemel, Kim Christian (2012)
Journal of Contemporary History vol. 47 (4) p. 754-772

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