El debate sin fin de la economía del desarrollo

El debate sobre la economía del desarrollo y los mecanismos utilizados por distintos países del mundo para alcanzar el crecimiento económico de sus poblaciones ha tenido distintas fases de implementación en los países del norte y sur global.  Las acciones tomadas por los gobiernos para incrementar la riqueza de la población, asegurar mejores condiciones de vida para los más pobres y establecer las bases para un desarrollo de largo plazo han sido discutidas por académicos que, inspirados por sus épocas, proponían la intervención del Estado para fortalecer el crecimiento o la retirada del estado y la liberalización de la mano invisible del mercado. La discusión sobre qué es la economía del desarrollo y cómo se debería de implementar continúa siendo discutida por los principales académicos e instituciones internacionales que, desde sus contextos históricos y sociales, evaluaron las causas del desarrollo económico en países y regiones que involucraron a distintos actores políticos y sociales para construir planes de largo plazo. A lo anterior, se ha sumado la profundización en el análisis histórico de distintos eventos políticos y económicos que, controlados a nivel local por buscadores de rentas y estados patrimonialistas, impidieron la creación de sociedades más desarrolladas, equitativas y con una mayor certeza jurídica.

El progreso económico de los países por sí mismo no ha servido para generar la receta del progreso que distintos académicos de las escuelas del libre mercado promovieron durante el siglo XX. A este progreso, le hacía falta la intervención de un estado con instituciones sólidas que permitiera el desarrollo a largo plazo de gobiernos estables, empresas privadas sólidas y facilidades para la exportación e importación de bienes. Durante las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, el rol del Estado creció una vez más. Las visiones keynesianas en el manejo de las economías promoviendo un desarrollo veloz que permitió la recuperación de las economías afectadas por la guerra se revitalizó y se establecieron en conjunto con el Acuerdo de Bretton Woods en 1944, los sistemas económicos globales que permitirían la intervención de los gobiernos nacionales en la inversión internacional. El objetivo de la época fue apoyar el desarrollo de naciones del sur global mediante inversiones y emisión de deuda para los países que se habían quedado atrasados en la brecha del desarrollo como resultado de un pasado colonialista y patrimonialista por sus instituciones débiles, economías locales en las que no existía un estado activo y con condiciones de desarrollo humano de salud, educación y vivienda deficientes. Sin embargo, durante más de veinte años, de 1944 a la década de los 70s, la búsqueda de un mayor desarrollo económico global que permitiera la reducción de las brechas entre los países más ricos y los más pobres no mejoró con las recetas que implementaros los técnicos de esas épocas. Los fundamentos de la teoría del desarrollo que se basaban solamente en ofrecer propuestas para acelerar la industrialización, incrementar la acumulación de capital para invertir, creación de una base de empleados asalariados y la planificación estatal de la economía demostraron no ser suficientes para eliminar la pobreza.

Como respuesta a lo ocurrido en las crisis financieras de la década de 1970, durante los años de 1980 a 2000 se observó el resurgimiento de visiones de libre mercado de autores centrales como Hayek y Friedman que inspiraron y se popularizaron con los gobiernos de países del norte global liderados por Reagan y Thatcher en Estados Unidos y el Reino Unido, respectivamente. La década de los años 80 observó un resurgimiento del libre mercado y la reducción del rol del Estado en la intervención de la economía con el objetivo de crear mayor riqueza y permitir que las reglas de la mano invisible del mercado realizaran los ajustes necesarios para reducir la pobreza, crear ingresos para el fortalecimiento de las empresas y fomentar el desarrollo de la economía global. Desafortunadamente, esta receta tampoco fue suficiente para promover un desarrollo global más equitativo y reducir la pobreza de los países que seguían resabiados en el proceso de creación de economías sostenibles y desarrolladas. En especial, este liberalismo en países con economías patrimonialistas o de “capitalismo de amigos” donde solamente resulto en un incremento de los privilegios que se otorgaba a un minúsculo grupo de la elite y, además, no tenía interés en desarrollar instituciones sólidas que protegiesen los derechos de todos los ciudadanos, la mejora del bienestar social ni la protección del capital humano como roles centrales de un estado desarrollado.

En la revisión histórica de estas teorías en el siglo XX y cómo influyen en nuestra época debemos prestar especial atención a los efectos que la implementación de políticas económicas y estatales desde los países del norte global hacia las periferias con el objetivo de que se implementaran políticas proteccionistas desde el estado hacia sus habitantes y que se enfocaran en la inversión y mejora de las condiciones de vida de la población en general. Junto a estas inversiones, se suma como indispensable según los tomadores de decisiones en el fomento de la economía de desarrollo, la participación del estado en la creación de las estrategias de desarrollo que permitan a los capitalistas locales crear empresas de exportación de bienes y servicios con valor agregado y el rol que juegan las instituciones de un estado para dar seguridad y certeza jurídica a estos inversores locales e internacionales.

Casi un siglo después de que se implementaran distintas visiones de creación de economías desarrolladas por quienes creían en la necesidad de un estado fuerte y proteccionista versus aquellos que creían en los mecanismos invisibles del mercado como las mejores formas de crearla, seguimos aún en difíciles condiciones de desigualdad y pobreza que separan a los países del norte y sur global.

Como agudamente explica el economista Dani Rodrik, “la historia, el poder político y los grados de desigualdad de una sociedad son ahora relacionados con las características de la economía y la calidad de las instituciones”. En esta frase se resume en gran parte las preguntas que al día de hoy siguen sin responderse sobre el debate de la economía del desarrollo. Por una parte, se presenta una historia de las distintas acciones implementadas para fomentar el crecimiento económico y el desarrollo humano en las últimas décadas. Y, también, resume las fallas y omisiones repetidas una y otra vez por los gobiernos que tomaron decisiones económicas y de gobierno aisladas de un análisis de la historia de cada país y región, de sus condiciones culturales y políticas, de la desigualdad local y la herencia postcolonial, de factores geográficos y naturales que han determinado la riqueza de las naciones y, últimamente, los análisis necesarios de la vulnerabilidad al cambio climático que sufren algunos países por encima de otros, entre otros factores.

El debate continúa, y como líderes tenemos la responsabilidad de aprender las lecciones de los distintos momentos por los cuales la economía del desarrollo y la emergencia de distintos estados desarrollistas han pasado. Aún siguen existiendo muchas preguntas que deben ser respondidas por cada país en la creación de instituciones que permitan cerrar la brecha de ingresos entre los países ricos y pobres y que, como explicó Robert Lucas en 1988, “estas brechas deben ahora incluir acciones que también estén encaminadas a ser sostenibles ambientalmente, disminuir las desigualdades y conquistas las libertades individuales.”

Ante esta visión, el estado desarrollista del siglo XXI, involucrará cada vez más factores de análisis económicos a nivel local y regional, mejores sistemas de indicadores y estadísticas nacionales, fortalecimiento de instituciones y estados sólidos para reducir el poder de las plutocracias y el corporativismo, un mayor rol proteccionista del estado para mejorar las condiciones del capital humano y asegurar la protección de la propiedad privada y la certeza jurídica de las inversiones capitalistas en un mundo globalizado.

Un poco de teoría para entender las migraciones

Las noticias de niños migrantes han captado la atención de los medios en las últimas semanas. La mayoría de estos niños y niñas eran de origen Centroamericano. En Mesoamerica, debemos enfocarnos urgentemente en fortalecer la legislación y la capacidad nacional para la protección de migrantes y refugiados dentro de los flujos migratorios mixtos que existen en la actualidad. Es urgente el establecimiento de redes de protección de la sociedad civil para estos refugiados que se dirigen a Estados Unidos y a países vecinos. Asimismo, es necesario encontrar soluciones duraderas para los refugiados a través de la integración local y creación de fuentes de trabajo competitivas y dignas. La diferencia fundamental entre ser un refugiado y un inmigrante es que los refugiados se ven forzados a huir de sus hogares, mientras que los inmigrantes tienen más opciones a su alcance. Esta división es más notoria en situaciones de conflicto armado o guerras internas. Sin embargo, muchos han clasificado a grupos de inmigrantes latinoamericanos como refugiados pues son víctimas de la persecución de las maras y del estado mismo.

Redes Migratorias: una teoría para entender más y mejor las migraciones

La teoría de redes migratorias es una teoría de migración a nivel meso (por meso nos referimos al análisis intermedio o de enlace entre distintas áreas de humanidades e instituciones para el estudio de los problemas a analizar). La teoría de redes migratorias surgió en la década de 1970 a partir de estudios de género, de mujeres y de historia de las familias. Por lo tanto, tiene sus orígenes en la sociología y antropología y nos sirve para entender las acciones humanas.

Desde la perspectiva de la teoría de redes de migrantes podemos entender cómo los migrantes crearon e incluso mantienen vínculos sociales con otros migrantes y familiares en sus países de origen en Mesoamérica, y cómo esto puede conducir al surgimiento de redes sociales de migrantes más activas y dinámicas. Estas redes tienden a facilitar una mayor migración y nos sirven para entender que en la actualidad la crisis migratoria que vivimos es resultado de décadas de abandono del Estado en los países mesoamericanos de las poblaciones vulnerables que hace muchos años se empezaron a ver forzadas a migrar.

Siguiendo con la teoría de redes, esta se basa en la idea de que la migración es un proceso dependiente de la ruta en el que los primeros migrantes configuran los flujos migratorios posteriores a través de sus relaciones interpersonales. Según el experto en el tema Stephen Castles, las redes de migrantes tienden a disminuir los costos económicos, sociales y psicológicos de la migración. Por lo tanto, la migración puede conceptualizarse como un proceso difuso, en el que las redes en expansión provocan que los costos de movimiento disminuyan y la probabilidad de migración aumente: estas tendencias se alimentan mutuamente y con el tiempo la migración se extiende hacia todos los segmentos de una sociedad. Lo anterior es algo muy común y notorio en Guatemala, particularmente, en lugares del Occidente y Oriente del país donde aldeas y pueblos enteros son parte de estas redes de migrantes. Algo que también ocurre en las ciudades es la formación de una comunidad de migrantes en un destino específico que aumenta la probabilidad de una mayor migración al mismo lugar.

La teoría de redes migratorias es una herramienta útil para explicar los flujos migratorios que no pueden explicarse mediante otras teorías existentes, e intenta mostrar por qué continúa la migración, incluso cuando hay salarios más altos en otros lugares o no hay factores de atracción o políticas en el país receptor tal y como estamos viviendo actualmente en Estados Unidos con el gobierno de Donald Trump. Con esta teoría podemos explicar y confirmar que la razón de la continuidad del flujo migratorio de mesoamericanos a Estados Unidos surge y se basa en la diáspora o red de migrantes que influye en la decisión de continuar eligiendo Estados Unidos y no Europa o Sudamérica como sus destinos. Por lo tanto, la teoría de redes es efectiva para explicar por qué los patrones de los migrantes no siempre se distribuyen uniformemente entre los países aún cuando sería muy útil que mesoamericanos migrasen a otras regiones.

Otros expertos en el tema son Harzig y Hoerder (Hoerder fue mi catedrático en la Universidad de Leipzig y aprendí muchísimo de él sobre el tema) y para ellos, la teoría de redes migratorias es una teoría de “economía familiar” porque el tiempo de “calidad” laboral y emocional se asigna de acuerdo con las normas sociales para lograr el mejor resultado posible internamente para los miembros de la familia o red, y externamente por su posición en la comunidad. En Guatemala es muy común observar que los migrantes y refugiados migran a un destino específico para encontrarse con un tío o una tía, con un abuelo o incluso con un padre o una hermana.  Harzig explica que “la teoría de redes no solo investiga las decisiones de los migrantes de dislocarse sino que también investiga la jerarquía de redes que explica estas decisiones mediante la inclusión de factores emocionales y espirituales no medibles que juegan un papel en los análisis de proyectos de vida y decisiones migratorias”. Así, es más fácil para un migrante llegar a un destino donde conoce a personas que le son familiares y establecer negocios, pedir préstamos, conseguir empleo y colaborar en comunidad. Actitudes como las anteriores, fortalecen la migración y permiten establecer una jerarquía de red en la que los miembros intentan obtener los mejores resultados posibles internamente para su familia, la familia migrante y externamente para obtener el mejor lugar dentro de una comunidad que lo reconoce como un hermano o hermana.

Los efectos de la migración

Es un hecho innegable que la migración siempre ha sido fuente de progreso y desarrollo para todas las sociedades receptoras. Incluso, en situaciones de migración forzada por esclavitud y servidumbre forzosa, los países receptores de los migrantes se beneficiaron del trabajo que realizaron los migrantes. En gran medida, los beneficios de la migración que tiene lugar en un flujo global dependen en gran medida de la ubicación y contexto sociodemográfico de las áreas involucradas, así como de las particularidades regionales.

Los países que producen la migración desde el sur hacia el norte global y los estados que sufren diásporas de migrantes y refugiados son los más favorecidos por la migración. Situación que es menos beneficiosa cuando la migración se realiza dentro del mismo sur global debido a que la mejora en las condiciones de vida no aumenta de la misma manera para las familias de migrantes.

En la actualidad, suponer detener la migración de mesoamericanos hacia el norte es prácticamente imposible. Ralentizar esta migración no es viable en las condiciones actuales de inversión y desarrollo económico de los países migrantes donde sus gobiernos no tienen ningún interés en desarrollar las áreas más pobres y abandonadas por el Estado. La teoría de redes nos permite entender que las redes nunca se eliminan sino que se amplian. Así, de una red de migrantes que iba del punto A al B, después de que ha pasado un tiempo considerable se puede ampliar a una migración del punto A, pasando por el B hacia un nuevo destino C. O también, ya establecida y formalizada migrará a ser una red del punto A al C directamente.

Las grandes redes de migración en el mundo

En la actualidad, hay en todo el mundo, nueve redes de migración superpuestos en territorios macro-regionales que se mantienen fluyendo desde el siglo XX según nos enseñó el historiador Hoerder. Hoerder indica que estos sistemas son resultado de la división Norte-Sur de un mundo postcolonial que se fortaleció con la institucionalización de la recolonización ante y desde condiciones desiguales que favorecían al mundo industrializado y a sus herederos “blancos”.  Condiciones desiguales que no solo ocurren en Guatemala, sino que continúan enfrentando a alrededor de 1,100 millones de personas que vive en la Unión Europea, Canadá y Estados Unidos, contra los más de 6,300 millones de habitantes del resto del mundo. Esta brecha se ha triplicado desde la descolonización del siglo pasado y continúa creciendo.

Bajo este régimen de “apartheid-económico global” según explica Hoerder, el Producto Nacional Bruto per cápita anual promedio ascendió a US$480 en los países de bajos ingresos en comparación con US$28,000 en las economías de altos ingresos. Así, desde hace un siglo, cada vez más personas intentan llegar a sociedades y economías proveedoras de empleo con o sin documentos. Migraciones similares se han estructurado en las economías de los países en vías de desarrollo conectándose desde el campo hacia las metrópolis y las ciudades industrializadas en países como China, Brasil, India y Turquía donde millones de personas emigran anualmente.

En Mesoamérica esa división de apartheid-económico también continúa vigente. Las familias migrantes son en su mayoría provenientes de grupos de la población que durante el siglo pasado se vieron forzados a migrar por la falta de trabajo, desastres naturales y por el conflicto armado interno para el caso de Guatemala. Estas primeras generaciones establecieron ya sólidas redes de migrantes que favorecen la continuación del flujo migratorio.  Quienes migran lo hacen, por la falta de empleo y oportunidades en una sociedad con profundas desigualdades. Además, son personas que provienen de lugares donde las inversiones del Estado y del sector privado han sido más escasas.

La negligencia de los últimos gobiernos para apoyar a los pequeños productores agrícolas ha crecido con la corrupción, el continuo deterioro del medio ambiente y el abandono de las carreteras y campos, la falta de competitividad de pequeños parcelarios y la formación de latifundios continuará generando pobreza rural de la población campesina que es mayoritariamente indígena.

¿Cómo ralentizar la migración?

Detener la red de migración es imposible y solo mediante el uso de la fuerza y guerra se pueden afectar drásticamente estos flujos. Sin embargo, el flujo de migración y refugiados se puede ralentizar deteniendo el abuso de los recursos y capital de los países mesoamericanos con cambios estructurales.  Algunos de los sugeridos son:

  1. Reevaluar y reformar el sistema económico actual que favorece una economía centralizada, monocultivista y mercantilista permitiendo el desarrollo de negocios en áreas rurales y semi urbanas. La falta de acceso a la propiedad de la tierra y de recursos fuerza a la pobreza y extrema pobreza a la mayoría de la población y esto solo cambiará con la intervención del gobierno en la creación de fuentes de trabajo, liberalización del comercio y liberalización del sistema de crédito y banca para las micro, pequeñas y medianas empresas.
  2. Monitorear y detener el flujo de armas, maras y redes de narcotráfico en Mesoamérica que impiden el desarrollo económico del interior del país y que amasa grandes fortunas en áreas úrbanas con corrupción y compra de favores.
  3. Brindar protección legal y oportunidades para fortalecer las fronteras hacia las principales rutas de migración vía México hacia los Estados Unidos. Esto es de particular importancia para los refugiados que huyen del país y para los “migrantes climáticos”, es decir, aquellos que huyen de Mesoamérica debido a los efectos del cambio climático.
  4. Pasar de la gestión de crisis a la prevención de crisis. Esto incluye rechazar la política de “tercerización” de la gestión de la migración, una “solución” a corto plazo que crea un boom económico en varios centros, algunos ubicados en áreas desérticas y despobladas, convirtiéndose en una industria que se beneficia de los más vulnerables y se convierte fácilmente en territorios de trabajo forzoso.  Prevenir las crisis se consigue desarrollando integralmente todo el territorio de los países; partiendo de la descentralización del Estado y llevándolo a todos los lugares donde sus servicios actualmente son menores o no existen. La inversión del Estado en el interior de los países mesoamericanos será la única manera de reducir las migraciones hacia las capitales y/o hacia los países del norte.

Como ven… tenemos tremenda tarea como sociedad y espero que esta información les haya sido de utilidad para comprender un poco más tan complejo tema humano.

Libros sugeridos para estudiar más el tema:

The gated community motto: Come and live in a lie while ignoring life!

The papers, books and studies related to the urban development of gated communities in the Global South have provided lots of information by problematizing the history and politics behind the imaginary of these projects. Urban developers all over Latin America, Africa and Asia are building hundreds of communities and apartment buildings that imitate European and Western Styles of construction, lifestyle, norms and regulations. This morning I got my hands in one more of these advertisements for a housing project located in a recently developed dormitory city near Guatemala City, Guatemala.

The community is called “Residenciales Pasaje Español” and the development aims at replicating the lifestyle of a Spaniard ideal of a community  (while, of course, ignoring reality about Spain’s complexities).  The advertisements are all directed at the appeals of the growing middle-class market in Guatemala which is backed by a search for: affordable housing, accesible parks, gated walls around the housing project, 24/7 private police service, white houses that offer access to parking spaces for family-sized cars.  All of this providing a “theme-park” feeling that enables you to transport yourself from the violent and insecure life outside of the gates.

plano del proyecto

Guatemala City and the dormitory cities around it are inhabited by aprox. 3.5 million people with more than 1 million cars and the figures are quickly rising. Many of the gated communities are 1 or 1.5 hours away from most of the office and industrial areas and traffic jam is a constant worry for this people. Alienated from crime and lack of rule of law, these gated-communities offer an escape from public worries to taxpayers and an excuse to ignore the country’s multiple problems.

torres de luz

But as any other theme-park there are many flaws and dangers in the aim to replicate the “ideal society”.  The complex is located straight next to a line of huge power towers that represent a health menace to the people that will live in the houses. Also, the gated-community is surrounded by hundreds of new houses and dozens of new gated-communities that once completed and sold will represent an increase in the traffic jam outside of the “housing dream”.

Perhaps it is still time to Rethink the future of our cities. We still have time to further problematize our development model and think about the contradictions behind these city-building dystopias. And bring to light more information regarding how these gated-communities further weaken collaboration, cooperation and citizenship in our societies…