¿Qué es el ESPR? El padre del PPWR

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En los últimos posts revisamos con mucho detale el PPWR, el reglamento europeo sobre embalajes, empaques y envases que en la próxima década busca cambiar la forma en que fabricamos nuestros productos. Como indicaba en estos posts, el PPWR no era una norma aislada, sino la primera aplicación exigible de un marco de regulaciones y directivas mucho más amplio. Ese marco tiene como nombre “ESPR” y sobre este reglamento hablaremos en los siguientes posts.

Este tema lo enfocaré especialmente para quienes tengan una formación en comercio, negocios B2B e ingeniería industrial. Para entender el ESPR deberemos partir por aclara que no es “otra regulación ambiental de la UE”. Sino que es un verdadero Rediseño de la función del diseño de todos los productos a escala de todo un mercado. Esto implicará que la UE continuará en este ciclo de mejora de la sostenibilidad de su industria aún y cuando el discurso sobre la mejora de la Competitividad europea parezca contradictorio con la geopolítica actual.

¿Qué es el ESPR?

En términos macro, el ESPR es el Reglamento 2024/1781 de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR, por sus siglas en inglés). Entró en vigor desde el 18 de julio de 2024 y su aplicación funcionará técnicamente como un reglamento de marco regulatorio. De esta manera, el ESPR no fija en sí mismo parámetros numéricos u objetivos o cambios legales específicos, sino que establece la arquitectura de otras regulaciones en discusión y moernización y delega la letra pequeña de los contratos a reglamentos y directivas posteriores. Más complicado aún, es que esta arquitectura implica reglamentos y directivas específicas para cada grupo de productos e industrias a ser “atacadas”.

Anterior al ESPR la UE tenía la Directiva de Ecodiseño que, como bien sabemos, al ser una Directiva no obligaba a todos los Estados a estandarizar y hacer cambios legales sino que les permitía decidir a cada uno de los 27 países cómo alcanzarían las metas y objetivos de rediseño. Además, esta directiva tenía un enfoque en la industria de aquellos productos vinculados a la generación de electricidad y uso de la energía.

Con la llegada del ESPR, la UE expandió ese alcance reducido a prácticamente todos los bienes físicos colocados en el mercado europeo, con exclusiones limitadas (alimentos, piensos para animales y medicamentos). El salto no es incremental sino exponencial a las industrias que ahora serán rediseñadas.

Cómo se observará en la siguiente gráfica creada con apoyo de la IA, verán cómo el Pacto Verde Europeo fue el punto de partida y continuá vivo a través de estos reglamentos y actos delegados que en los próximos años consolidarán este Ecodiseño de Productos Sostenibles.

¿Por qué es el ESPR padre del PPWR?

Como se ilustra en la gráfica anterior, la relación “padre–hijo” es de alcance y de lógica, no de jerarquía legal. El ESPR regula el producto; el PPWR regula el embalaje de ese producto. El ESPR es el conjunto; el embalaje, un subconjunto y, aún más importante, el PPWR fue el primer reglamento donde la visión del ecodiseño se volvió en una obligación exigible por primera vez. En este proceso, el ESPR aún está desplegando sus especificaciones y será detallado uno a uno con una serie de Actos Delegados que están siendo hoy en día discutidos a nivel técnico en la Comisión Europea y el Parlamento Europeo. En ese sentido, el PPWR es el primogénito que ya camina, y detrás de él vendrán “sus hermanos” como actos delegados a la medida para las industrias de Textiles, Muebles, Hierro y acero, etc.

La implicación práctica para quien ya estudió el PPWR es que se repitirá exactamente el mismo proceso de rediseño de los productos que se hizo con los embajales. Las variables de decisión son las mismas: metas de durabilidad, contenido reciclado, reciclabilidad, reparabilidad e información de trazabilidad. Lo que cambiará será el producto al que se aplican estas variables personalizadas. Quien ya entendió el proceso y modelo del PPWR, tiene ya construido el proceso para rediseñar sus empaques siguiendo la lógica del rediseño circular.

El mecanismo dentro del ESPR: un reglamento marco y sus actos delegados

El ESPR como ya dijimos, solo define la arquitectura y las reglas del juego respecto a qué dimensiones se exigirá, con qué procedimientos, con qué instrumentos de verificación y bajo qué parámetros aspiracionales de rediseño). A este le seguirán cada uno de los actos delegados. Estos serán uno para cada industria o sector de productos y ahí se establecerán las metas a la medida con las fechas y umbrales de contenido reciclado, los índices mínimos de durabilidad, las exigencias de trazabilidad y diligencia debida, entre otros.

Con esta información sabemos ya que. Si ya conocemos lo que exige el PPRW y las ideas centrales detrás del ESPR, estamos listos para empezar a proyectar el rediseño que nuestros productos requerirán y poder planificar que:

  1. Las exigencias de rediseño iniciarán en fases y no en bloque. Cada grupo de producto tiene su propio calendario.
  2. Entre la adopción del acto delegado y su exigibilidad habrá solamente 18 meses que, para quienes trabajamos en la industria de embalajes es realmente muy poco tiempo para una marca que esté bien establecida. Además, ese rezago es también una ventana muy corta de adaptación de la cadena de suministro y la búsqueda de materias primas certificadas, aprobadas y testeadas en el mercado.

Para que veamos mejor cómo empieza este proceso de rediseño, analicemos el siguiente calendario con cada grupo de productos por separado:

Al 10 de octubre de 2026, aún no se han adoptado los actos delegados correspondientes, pero ya conocemos las tendencias que orientarán los futuros requisitos. Anticiparse al rediseño de productos y empaques es fundamental, incluso para las empresas que venden exclusivamente en Guatemala u otro país del sur global. Aunque estas normas europeas no nos sean directamente aplicables, sí empiezan a crear un efecto de arrastre regulatorio y de aprobación de los consumidores. Como ha pasado en rediseños anteriores, los grandes fabricantes mundiales adaptan sus diseños y tecnologías a los estándares europeos, extendiendo estos cambios a otros mercados. Ya lo vimos con las tapas adheridas a las botellas de bebidas, que han transformado tanto los envases como los hábitos de consumo o el reemplazo del uso de plásticos por papel y cartones en industrias clave de alimentos y comercio al detalle. La regulación puede ser territorial, pero sus efectos industriales son globales. Quienes esperen hasta la fecha de aplicación obligatoria para planificar sus inversiones podrían llegar demasiado tarde.

Como resultado de estas regulaciones, ya estamos teniendo incrementos e ncostos y es importante calibrar nuestros precios y proveedores de materias primas desde ya en industrias claves como la de ropa y textiles. Por ejemplo, el ESPR ya introdujo una medida horizontal muy importante y con un impacto social impresionante al activar desde el 19 de julio de 2026 la prohibición de destruir ropa y calzado no vendidos para las empresas grandes (con plazos posteriores para las medianas en el 2030). Es evidencia de que la “regla madre” ya está moviendo piezas, aunque su despliegue grueso esté por venir.

Con esta medida del ESPR, se obliga a las empresas de textiles y calzado a replantear la gestión de inventarios, las devoluciones y los excedentes, con posibles repercusiones sobre los fabricantes y proveedores guatemaltecos. La transición hacia la circularidad ya está modificando las reglas del negocio, incluso antes de que entren en aplicación los requisitos específicos de ecodiseño para textiles.

Para los consumidores, esta transformación también representa un cambio en la manera de comprar, utilizar y desechar la ropa. Durante décadas, el modelo de fast fashion promovió colecciones constantes, precios bajos y una cultura de consumo acelerado, en la que las prendas podían convertirse rápidamente en desechos. Aunque el ESPR no impone directamente nuevas obligaciones de compra a los consumidores, sí busca transformar los incentivos de la industria, favoreciendo la reutilización, la reparación, la reventa y una mayor durabilidad de los productos. Esto podría modificar progresivamente la disponibilidad, los precios y los hábitos de consumo. El cambio de fondo es pasar de una cultura de comprar, usar y desechar hacia otra en la que prolongar la vida útil de los productos se convierta en parte habitual de nuestras decisiones de consumo.

¿Cómo es que un reglamento dirigido a industrias específicas terminará afectándonos a todos?

Uno podría pensar que si exporto café, aceites o azúcar, los muebles, la ropa y el acero no son sectores que me afecten ni mis líneeas de producción. Sin embargo, para bien o para mal, la exposición al ESPR no se mide solo por el producto afectado sino por cómo está transformando todas las cadenas globales de valor:

  1. La diligencia debida ya se ha convertido en un requisito de información. Un fabricante europeo sujeto a un acto delegado trasladará a sus proveedores (léase, todos nosotros en el sur global) la exigencia de datos de sostenibilidad y trazabilidad que él necesita para cumplir con la normativa de la UE. La obligación formal es suya. Pero el costo de generar el dato es nuestro y todas las empresas serias empezarán a exigir esta trazabilidad o serán obligadas por las certificaciones que tienen que renovar.
  2. Migración por valor agregado. Cada paso que demos de la materia prima al producto terminado (de la fibra al textil, de la madera al mueble) nos acerca cada vez más al perímetro de un acto delegado. La estrategia de escalar en la cadena (algo que es muy deseable para el desarrollo del comercio) implica asumir esa carga regulatoria y sus externalidades.
  3. El instrumento que unifica todo: el Pasaporte Digital de Producto. El ESPR trae consigo un as bajo la manga al crear un registro digital de trazabilidad que, conectado a la ventanilla única aduanera (artículo 13 del reglamento), se convertirá en una condición de despacho en frontera. Este pasaporte es la pieza más interesante y también la más subestimada de toda la transformación (a esto le dedicaré el siguiente post) porque sus implicaciones e innovación nos abrirán la puerta a todo un nuevo mundo de trazabilidad y de marketing para acercar al comprador final con los productores originales.

Estos serán los siguientes posts:

  1. Este post: sobre qué es el ESPR,.
  2. El Pasaporte Digital de Producto: la trazabilidad como condición de acceso.
  3. El calendario por producto, de las baterías a los textiles.
  4. Hoja de ruta: la trazabilidad modelada como un activo de la estrategi y no como un costo oculto.

El PPWR nos enseñó a leer un reglamento. El ESPR nos obliga a leer el sistema que los genera a todos.

Las opiniones y análisis expresados en este texto son estrictamente personales del autor, se basan exclusivamente en información de acceso público y no representan la posición de ninguna institución ni gobierno.

El ascenso de la derecha. ¿Cómo el giro hacia la extrema derecha en Europa impacta la globalización, la sostenibilidad y el comercio?

El giro hacia la derecha en las más recientes elecciones del Parlamento Europeo 2024-2029 (resultados provisionales al día de hoy) ha captado la atención de quienes trabajamos en temas de globalización, sostenibilidad y comercio internacional. Aunque en la extrema derecha europea aún existen algunos negacionistas del cambio climático, la realidad es que la mayoría de los partidos europeos de extrema derecha abogan por una forma de ambientalismo que está estrechamente vinculada al nacionalismo y al proteccionismo económico.

En los últimos meses, estos movimientos han ganado considerable apoyo entre las poblaciones más pobres y de clase media de las zonas urbanas y en países con un alto número de agricultores y en zonas que colindan con “fronteras calientes” cercanas a Ucrania o el Mediterráneo. Estos grupos, que han sido los más afectados por las crisis económicas, la guerra y la creciente inmigración se han visto también afectados por los estrictos estándares y regulaciones ambientales, así como por la creciente competitividad de las importaciones provenientes de Latinoamérica, Asia y África.

Ante esta situación, es previsible que un Parlamento con una mayoría de derecha no se oponga directamente a las políticas ambientales, sino que, por el contrario, las utilice como argumento para frenar la importación de productos de países agrícolas más competitivos en los trópicos. Con una mayoría en el Parlamento, las perspectivas y políticas de la derecha europea podrían ser las siguientes:

La Derecha en las prioridades de la economía y el comercio sostenible

La derecha europea, a diferencia de la derecha anti-ciencia del continente americano, suele caracterizarse por apoyar los esfuerzos locales de conservación y la independencia energética, al tiempo que se oponen a lo que consideran políticas verdes demasiado ambiciosas y económicamente dañinas que ponen más candados a las “inversiones verdes”. Por ejemplo, algunos de estos candados que rechazan en la derecha, son aquellos que “sobreregulan o limitan” el comercio; tal fue el caso de la recien aprobada Directiva sobre diligencia debida de las empresas en sostenibilida (CSDDD) propuesta por el Pacto Verde Europeo. Esta Directiva que arrancó muy ambiciosa, terminó siendo aprobada con reglas más laxas y que impactaría en los bolsillos de un numero mucho menor de empresas grandes. Para la derecha europea, las políticas comerciales deben centrarse en el deseo de salvaguardar las industrias nacionales y promover acuerdos comerciales condicionales que se alineen con sus objetivos ambientales y económicos.

La Derecha y el comercio con América Latina y el resto del mundo

Los partidos de extrema derecha suelen favorecer políticas comerciales proteccionistas y en sus discursos a la candidatura por el Parlamento, prometían priorizar los intereses nacionales y sus cultivos y salarios. Esto se extiende a sus puntos de vista sobre el comercio internacional con regiones como América Latina donde ven un importante proveer de alimentos y granos, pero también ven una amenaza comercial que, en los últimos meses, llevó a que el tratado comercial con el Mercosur se detuviese.

Josep Borrel, el alto representante de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE), dijo a comienzos del 2024 que “lamentablemente no tenía buenas noticias” sobre el tratado de libre comercio entre la UE y el Mercosur. Aunque los países sudamericanos estaban dispuestos a firmar el acuerdo, en Europa hubo una fuerte resistencia, especialmente en Francia, donde la derecha de Le Pen ganó abrumadoramente en las elecciones. En marzo, el presidente Emmanuel Macron ya temía la reacción de los agricultores, quienes enfrentarían una dura competencia con la agricultura altamente eficiente de Brasil y Argentina. Por estas razones, tres meses después, Macron tuvo que convocar a elecciones legislativas tras las aplastantes victorias de la derecha. La derecha europea prefiere acuerdos comerciales bilaterales que beneficien a las naciones europeas y muestra escepticismo ante acuerdos multilaterales más amplios, percibiéndolos como una amenaza para las industrias y empleos locales.

En esa misma línea, algunos líderes de extrema derecha, como los franceses del partido Rassemblement National -RN- de Marine Le Pen han sabido ganar adeptos entre los más pobres y los más ricos por igual. Este partido ha sido un muy activo propulsor de que los acuerdos comerciales deberían estar supeditados al compromiso de los países socios con los estándares ambientales, como las emisiones netas cero. Este enfoque tiene como objetivo alinear las políticas comerciales con sus objetivos ambientales y al mismo tiempo proteger los mercados internos. Como ven, en la derecha europea sí creen en los impactos del cambio climático y sí creen en la necesidad de metas de neutralidad de carbono siempre y cuando se obligue a ambas partes de los tratados a igualar sus estándares.

La Derecha y la sostenibilidad ambiental

Muy distinto a lo que ocurre con la derecha en América, son muchos los partidos de extrema derecha que han adoptado un concepto llamado “patriotismo verde” o “econacionalismo”. Estos partidos creen que es necesario preservar el medio ambiente y a la vez creen en la importancia del patrimonio nacional. Este enfoque critica los acuerdos climáticos internacionales y enfatiza los esfuerzos de conservación locales o mediante tratado bilaterales. Por ejemplo, la derecha francesa de Rassemblement National -RN- ha pasado de negar el cambio climático a promover la “Nueva Ecología”, que prioriza la protección ambiental local, que es xenófoba y que se opone de forma populista a las iniciativas climáticas internacionales a las que acusa de afectar a los “pequeños productores franceses”. Este discurso ha ganado mucho apoyo no solo en Francia sino también en los partidos de derecha en Alemania, Austria, Polonia e Italia.

Sobre el Pacto Verde Europeo, los partidos de extrema derecha se oponen en general al Pacto en su forma actual y consideran que, movilizados por el discurso populista que les ha dado tantos votos, debe mantenerse siempre y cuando no imponga más regulaciones y cargas económicas excesivas a los más pobres. Por ejemplo, apoyan la reversión de regulaciones ambientales estrictas y prefieren transiciones más graduales que no pongan en peligro la estabilidad económica. A su vez, apoyan un Pacto verde fomente políticas económicas nacionalistas que rayan en xenofobia para asegurar que se proteja indiscriminadamente a las industrias locales de los impactos negativos percibidos de las políticas climáticas y económicas globales. Esto incluye oponerse a políticas que, en su opinión, perjudican a las empresas europeas o conducen a precios más altos al consumidor.

Estas y muchas otras políticas reflejan que el Parlamento Europeo en los próximos años tendrá una clara tendencia hacia un enfoque más proteccionista y nacionalista en la gestión de los desafíos ambientales y económicos globales. Para el comercio desde América Latina y del resto de los países del sur global, se vendrán años de muchos retos ya que este nuevo Parlamento podría impactar significativamente en las exportaciones latinoamericanas hacia Europa. Algunas de las barreras a las que deberemos de poner atención son:

  • la implementación de políticas comerciales proteccionistas destinadas a salvaguardar las industrias locales.
  • el uso de nuevas regulaciones ambientales estrictas como argumento para imponer aranceles más altos o prohibiciones absolutas a los productos agrícolas de América Latina o Asia.
  • reducción del acceso al mercado de los exportadores latinoamericanos, particularmente en sectores como la agricultura y las materias primas en las que nuestra región tiene una inmensa ventaja competitiva y excelentes productos.

Oportunidades, desafíos y perspectivas a futuro de las políticas climáticas y energéticas de la UE

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La evolución de las políticas verdes en la Unión Europea muestra una clara tendencia hacia objetivos cada vez más ambiciosos y enfoques integrales. Inicialmente, la UE fijó objetivos relativamente modestos, como el Paquete 20-20-20 para 2020, que apuntaba a una reducción del 20% de las emisiones para 2030. Con el tiempo, estos objetivos se han vuelto más ambiciosos, como lo demuestra el Pacto Verde Europeo. (EGD), que establece objetivos como una reducción del 55% de las emisiones para 2035 y la neutralidad climática para 2050. Esta progresión pone de relieve el compromiso de la UE de reforzar sus políticas climáticas y energéticas con una perspectiva de largo plazo y alcanzar las metas que, como se observa en la siguiente gráfica, permitirán al continente cumplir sus compromisos globales.

Otra tendencia importante en las políticas climáticas y energéticas de la UE es la ampliación de su alcance para integrar consideraciones climáticas y energéticas en diversas áreas políticas. El EGD ejemplifica esto al colocar las preocupaciones ambientales y climáticas en el centro de las estrategias de desarrollo económico, en lugar de tratarlas como cuestiones separadas. Este enfoque integral refleja el principio de integración de políticas, asegurando que las políticas climáticas y ambientales estén entrelazadas con otros sectores.

Un aspecto crucial de la formulación de políticas climáticas y energéticas de la UE es su alineación con los compromisos internacionales y la influencia de los contextos globales. El EGD, por ejemplo, estuvo influenciado significativamente por acuerdos internacionales como el Acuerdo de París y por la demanda pública de una acción ambiental más fuerte. Esta tendencia subraya la capacidad de respuesta de la UE a la dinámica climática global y su papel en el impulso de iniciativas climáticas internacionales.

Al considerar los acontecimientos recientes en la política climática de la UE, como el Pacto Verde Europeo, surgen varias oportunidades y desafíos. La crisis energética provocada por la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, por ejemplo, llevó a la UE a reevaluar sus dependencias energéticas, lo que llevó a la creación del Plan REPowerEU. Esta situación pone de relieve una oportunidad para que la UE mejore su seguridad energética y diversifique sus fuentes de energía.

La eficiencia energética, particularmente en los edificios, presenta otra oportunidad importante. Los edificios representaron el 42% del consumo de energía en la UE en 2021, y los edificios residenciales tienen un potencial sustancial para mejorar la eficiencia energética que, desde la pandemia y la guerra con Rusia, ha incrementado el uso de energías renovables. Sin embargo, no todos pueden permitirse el lujo de renovar sus hogares, lo que enfatiza la necesidad de que la EGD apoye las mejoras en la eficiencia energética, especialmente para las poblaciones vulnerables. Abordar las ineficiencias en los sistemas alimentarios también representa un importante impulsor de la acción climática, dada su contribución sustancial a las emisiones de gases de efecto invernadero.

A pesar de estas oportunidades, el EGD enfrenta varios desafíos. Un desafío importante es su naturaleza como estrategia de crecimiento, mientras que un enfoque de decrecimiento podría ser más eficaz para lograr una verdadera neutralidad climática. Además, el Mecanismo de Transición Justa dentro del EGD carece de fondos suficientes, lo que plantea una barrera para llevar los compromisos a la práctica y garantizar que nadie se quede atrás durante la transición.

Reflexionar sobre el desarrollo de la política climática de la UE ofrece una perspectiva mixta de esperanza y escepticismo. Por un lado, el EGD marca una mejora significativa con respecto a políticas anteriores al establecer objetivos a largo plazo, apuntar a la neutralidad de carbono e integrar consideraciones climáticas en varios sectores. La Ley Europea del Clima, que hace que estos compromisos sean jurídicamente vinculantes, es un logro notable. Sin embargo, la aplicación de la ley y el logro real de los objetivos del EGD siguen siendo motivo de preocupación. Muchas propuestas legislativas en el marco del Paquete Fit for 55 todavía están en proceso o incompletas, y el progreso en áreas críticas como la gobernanza, la electricidad y la transición justa es lento como se observa a continuación:

Además, sigue predominando la dependencia de instrumentos económicos y regulatorios, a pesar de algunos avances en medidas informativas y procesales. Para garantizar un cambio sustancial, es necesario un mayor énfasis en los instrumentos informativos y procesales, particularmente para aumentar la conciencia pública y permitir la rendición de cuentas.

Si bien el Pacto Verde Europeo representa un paso adelante significativo y ambicioso en la formulación de políticas climáticas y energéticas de la UE, también enfrenta desafíos e incertidumbres notables. Queda por ver si la UE cumplirá con éxito sus objetivos climáticos, pero la evolución de sus políticas hasta ahora ofrece una combinación de avances y áreas que necesitan mejoras adicionales.

Las Cláusulas Espejo en la Era de la Sostenibilidad

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El comercio internacional es cada vez más complejo de lo esperado gracias a las preocupaciones sobre los límites de la producción humana. Con el aumento de las legislaciones nacionales que buscan preservar el medio ambiente, proteger los recursos naturales y fomentar sistemas de economía circular, es muy importante conocer y entender el papel de las cláusulas espejo en el comercio sostenible internacional. Para entender este tema, es necesario empezar por definir qué son las cláusulas espejo y su importancia en el comercio sostenible. Además, presentaré algunos ejemplos, tanto positivos como negativos, de la implementación de estas cláusulas y cuál es su relación con el comercio global.

Las cláusulas espejo son disposiciones contractuales que se incluyen en los acuerdos comerciales internacionales y establecen que las partes contratantes (exportador e importador) deben cumplir con determinados estándares y normas en materia de sostenibilidad. Estas cláusulas reflejan las obligaciones y responsabilidades asumidas por los países o empresas importadoras respecto a la protección del medio ambiente, los derechos laborales, la lucha contra la corrupción y otros aspectos relacionados con el desarrollo sostenible que son parte de la diligencia debida que se exige en los nuevos Reglamentos y Directivas de regiones como el mercado de la Unión Europea. El objetivo de las cláusulas espejo es asegurar que el comercio internacional se realice de forma responsable y sostenible.

El comercio sostenible desempeña un papel crucial en la promoción del desarrollo económico, social y ambiental a nivel global que requiere trascendamos las visiones de soberanía y proteccionismo que se promovieron en el siglo pasado por muchos actores políticos e ideologías. A través de prácticas comerciales responsables, se busca garantizar la protección del medio ambiente, el respeto de los derechos laborales, la promoción de la igualdad de género y el fomento de la transparencia y la lucha contra la corrupción. Como resultado, estas prácticas de comercio son uno de los más efectivos motores para reducir la pobreza, mejorar la calidad de vida de las comunidades, fortalecer las economías locales y alcanzar los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS, por sus siglas). En este marco, las cláusulas espejo juegan un papel fundamental al establecer compromisos concretos y verificables en los acuerdos comerciales, lo que permite garantizar que las prácticas comerciales sean sostenibles y respetuosas con los derechos humanos.

Efectos positivos y negativos de las cláusulas espejo

Existen diversos ejemplos positivos de la aplicación de cláusulas espejo en el comercio sostenible internacional. Uno de ellos es el caso de la Unión Europea, que ha incluido cláusulas espejo en sus acuerdos comerciales para promover la protección del medio ambiente y el respeto a los derechos laborales de sus industrias locales y de las industrias de donde se proveen de importaciones. Gracias a estas cláusulas, se ha logrado reducir la huella de carbono de los productos importados, la disminución de la deforestación y garantizar condiciones de trabajo dignas a lo largo de toda la cadena de suministro. Otro ejemplo es el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Guatemala, el cual incluye cláusulas espejo que garantizan el cumplimiento de estándares de sostenibilidad en diversas áreas como la protección del medio ambiente y los derechos humanos.

La falta de cláusulas espejo en acuerdos comerciales puede dar lugar a situaciones negativas en términos de sostenibilidad. Un ejemplo de ello es la explotación laboral en algunos países productores de productos agrícolas o industriales, donde la ausencia de cláusulas espejo ha permitido condiciones de trabajo precarias y salarios injustos en los que no se reconoce la mano de obra que elaboró los productos. Además, sin cláusulas espejo, se corre el riesgo de que se produzca una competencia desleal entre los países exportadores, ya que aquellos que no tienen regulaciones estrictas en materia de sostenibilidad pueden ofrecer productos a precios más bajos sin respetar los estándares mínimos. Esta falta de equidad no solo afecta al medio ambiente y a los trabajadores, sino también a las empresas que sí operan siguiendo prácticas sostenibles, creando un desbalance en el comercio internacional.

El impacto para Guatemala

Guatemala mantiene relaciones importantes con los países del norte global, lo que ha permitido establecer intercambios comerciales significativos que están contribuyendo a acelerar la transición hacia sistemas productivos más sostenibles, ambientalmente responsables y responsables de la seguridad y derechos de su mano de obra. Además, es muy importante enfatizar que las relaciones comerciales de países como Guatemala se han fortalecido con el comercio sostenible, ya que los países del norte global han mostrado interés en promover prácticas comerciales responsables y respetuosas con el medio ambiente para la provisión de productos de primera calidad que solamente pueden ser cultivados o manufacturados en países ricos en recursos como Guatemala. Esta dinámica comercial sostenible ha abierto oportunidades para Guatemala de acceder a mercados más exigentes y desarrollar productos sostenibles que puedan ser valorados en el contexto internacional.

El efecto de las cláusulas espejo en el Pacto Verde podría resultar en la imposición de barreras a las importaciones de productos procedentes de Guatemala hacia la Unión Europea. Por lo tanto, es crucial llevar a cabo un seguimiento detallado y constante de los nuevos desarrollos normativos. Entre otras medidas, la Unión Europea ha,

  1. Implementado el reglamento sobre deforestación
  2. modificado los límites máximos de residuos de plaguicidas y
  3. adoptado un mecanismo de ajuste de frontera para las emisiones de carbono.

Pero estos desarrollos normativos no se quedan acá, es importantísimo que los empresarios y tomadores de decisiones en Guatemala estén en constante diálogo con delegados de la UE y estén al tanto de futuros cambios regulatorios para poder adaptarse y cumplir con los requisitos necesarios con sus exportaciones hacia la Unión Europea de manera efectiva y sostenible.

El siguiente paso de Guatemala y sus países vecinos es continuar mejorando sus procesos y resolver los desafíos que las cláusulas espejo presenten. Entre los desafíos que actualmente tenemos, está la necesidad de adaptarse a más y “mejores” exigencias y estándares de los países del norte global, lo cual implica invertir en la mejora de infraestructuras, fortalecimiento de la certeza jurídica y protección y desarrollo de las capacidades productivas. Como resultado, estas nuevas prácticas comerciales serán sin duda el empuje necesario para acelerar la modernización, la mejora continua, la diligencia debida y la sostenibilidad de las cadenas productivas que impactará en el comercio de todos los productos y servicios que desde el sur global se fabriquen.

Revisa que tu empresa cumple los requisitos de Diligencia Debida para combatir la Deforestación

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Aunque en América Latina, y específicamente en Guatemala, se han logrado grandes avances en reforestación en las últimas décadas, todavía enfrentamos importantes desafíos por delante en el resto del mundo. Ante este contexto global, la Unión Europea implementará el Reglamento de Deforestación (EUDR, por sus siglas en inglés) que busca analizar a partir del 1 de enero de 2025 la cadena de producción de siete productos:

  • café,
  • aceite de palma,
  • cacao,
  • madera,
  • ganado bovino,
  • caucho y
  • soya

El café, el aceite de palma, el cacao y la madera los principales productos afectados de la economía guatemalteca y estas industrias emplean casi un millón de trabajadores del agro anualmente. Como resultado, cientos de empresas productoras y agricultores guatemaltecos deberán asegurar el cumplimiento de requisitos de diligencia debida y garantizar que sus productos, que alimentan a los más de 450 millones de habitantes de la UE, son productos libres de deforestación.

Como se observa en la siguiente gráfica, Guatemala ha logrado grandes pasos para reducir la deforestación desde el año 2001 y se proyecta que, en los próximos años, el país habrá alcanzado niveles positivos de cobertura forestal gracias a las políticas implementadas por el CONAP e INAB en alianza con comunidades locales, empresarios y agricultores.

Desafortunadamente, en otras regiones del mundo la historia no ha sido igual de positiva como en Guatemala. Según la encuesta anual del Instituto de Recursos Mundiales, en el año 2022 la pérdida mundial de bosques ascendió a 4.1 millones de hectáreas (+10% versus 2021) como resultado de prácticas agrícolas no sostenibles. Como resultado, la deforestación ha puesto en riesgo los ecosistemas locales y contribuido a la aceleración del cambio climático del planeta. Para contribuir a este ritmo de deforestación, el EUDR europeo aspira a detener el ritmo de deforestación en línea con los compromisos firmados por los países del mundo en importantes eventos como las Convenciones de Río y muchos otros acuerdos y tratados firmados y ratificados por Guatemala desde el siglo pasado.

A pesar de que el reglamento EUDR de la UE marcará un paso muy importante para abordar este problema que lleva siglos de consumo lineal aún existen retos a nivel de gobierno y empresas que siguen sin una respuesta concreta respecto a la Diligencia Debida, Mapeo y Geolocalización, Capacitaciones y Procedimientos que las empresas deberán de cumplir y estar preparados para cumplir los nuevos requisitos para la producción y comercio internacional que permitan un flujo sostenible de los recursos y un mapeo de la información cada vez más sostenible.

Ejemplo de un Sistema de trazabilidad en una cadena de suministro agrícola

A continuación les comparto algunas recomendaciones que nos podrán prepararnos y priorizar acciones, mientras nos preparamos para cumplir con la diligencia debida de los productos mencionados en el Reglamento de Deforestación:

  1. Debido a que serán los operadores y comerciantes europeos los que deben demostrar que sus productos están libres de deforestación, es importante mantener una comunicación directa con ellos para preguntar por su conocimiento sobre el tema, informales que las empresa y los gobiernos de América Latina nos estamos preparando para cumplir los requisitos de normativa local vigentes en respeto de una larga lista de obligaciones comerciales, legales y civiles que se exigirán demostrar y presentar la evidencia requerida para demostrar que no se ha deforestado las áreas productivas versus el año 2020. Asimismo, este es aún un excelente momento para solicitar a los operadores sus dudas y preguntas para que los gobiernos locales en América Latina nos permitan consolidar respuestas alineadas y evitar que trabajo innecesario de parte de nuestras empresas.
  2. Debido a que las empresas en Guatemala estarán obligadas a recopilar las coordenadas geográficas de las parcelas de tierra donde se produjeron los productos, es importante solicitar a los gobiernos locales información respecto a qué sistemas nacionales se utilizarán para presentar las imágenes satelitales que verificarán la geolocalización.
  3. Evaluar amenazas, riesgos y mitigación a nivel empresarial es uno de los primeros pasos que las empresas deben realizar para identificar las brechas de mejora respecto a la trazabilidad de geolocalización o de legislación para solicitar, con tiempo, apoyo a los gobiernos locales y elaborar los planes de mitigación de riesgos que consideren necesarios.
  4. Las empresas latinoamericanas debe contribuir con sus gobiernos locales a generar datos estadísticos de protección forestal, reforestación y cumplimiento de prácticas comerciales sostenibles con el fin de elaborar documentación a nivel de país verificable, medible y de cumplimiento de las regulaciones internacionales y estándares altos de protección de los derechos humanos.
  5. Dado que las certificaciones internacionales como Rainforest Alliance, FSC, PEFC y muchas otras no serán aceptadas como evidencia de la diligencia debida y geolocalización según las autoridades europeas, es necesario que las empresas revisen la documentación que ya se presenta para cumplir estas certificaciones y que indaguen con sus gobiernos locales qué otros requisitos deben ser presentados. Lo anterior contribuirá a una mayor trazabilidad y acceso a información a nivel de parcelas de tierra que permitirá una mejor toma de decisiones en las cadenas de suministro para evitar la pérdida de bosques.
  6. Por último, a pesar de que la trazabilidad a nivel de plantas, beneficios de café o bodegas de exportación es un paso intermedio importante para lograr una trazabilidad total, el EUDR exige que las empresas rastreen los productos hasta su origen de cultivo y cosecha con coordenadas exactas a nivel de plantación. Esto requerirá que las empresas se reúnan con todos sus proveedores y trabajen en equipo para mapear las cadenas de suministro completas y se incluyan incluso los proveedores indirectos de productos, materias primas y empaques.

A ocho meses de que la UE empiece a exigir la diligencia debida y geolocalización de la producción de los productos que ingresan a su territorio, nuestras empresas deben continuar prestando mucha atención a la solidez y el alcance de los programas de trazabilidad y seguimiento que ya existen en sus empresas. Estos sistemas internos serán vitales para garantizarles cumplir con los requisitos de diligencia debida en todas las cadenas de suministro cubiertas por el reglamento y, como en el caso de Guatemala, contribuir a acelerar este camino de reforestación nacional que nos permitirá convertirnos en países que han dejado la deforestación como una cosa del pasado. La implementación de prácticas de economía circular es una gran oportunidad para que se fortalezca la colaboración entre proveedores, empresas, gobiernos y actores de la sociedad civil para asegurar que la producción de nuestros alimentos sea cada vez más sostenible.