Revisa que tu empresa cumple los requisitos de Diligencia Debida para combatir la Deforestación

Aunque en América Latina, y específicamente en Guatemala, se han logrado grandes avances en reforestación en las últimas décadas, todavía enfrentamos importantes desafíos por delante en el resto del mundo. Ante este contexto global, la Unión Europea implementará el Reglamento de Deforestación (EUDR, por sus siglas en inglés) que busca analizar a partir del 1 de enero de 2025 la cadena de producción de siete productos:

  • café,
  • aceite de palma,
  • cacao,
  • madera,
  • ganado bovino,
  • caucho y
  • soya

El café, el aceite de palma, el cacao y la madera los principales productos afectados de la economía guatemalteca y estas industrias emplean casi un millón de trabajadores del agro anualmente. Como resultado, cientos de empresas productoras y agricultores guatemaltecos deberán asegurar el cumplimiento de requisitos de diligencia debida y garantizar que sus productos, que alimentan a los más de 450 millones de habitantes de la UE, son productos libres de deforestación.

Como se observa en la siguiente gráfica, Guatemala ha logrado grandes pasos para reducir la deforestación desde el año 2001 y se proyecta que, en los próximos años, el país habrá alcanzado niveles positivos de cobertura forestal gracias a las políticas implementadas por el CONAP e INAB en alianza con comunidades locales, empresarios y agricultores.

Desafortunadamente, en otras regiones del mundo la historia no ha sido igual de positiva como en Guatemala. Según la encuesta anual del Instituto de Recursos Mundiales, en el año 2022 la pérdida mundial de bosques ascendió a 4.1 millones de hectáreas (+10% versus 2021) como resultado de prácticas agrícolas no sostenibles. Como resultado, la deforestación ha puesto en riesgo los ecosistemas locales y contribuido a la aceleración del cambio climático del planeta. Para contribuir a este ritmo de deforestación, el EUDR europeo aspira a detener el ritmo de deforestación en línea con los compromisos firmados por los países del mundo en importantes eventos como las Convenciones de Río y muchos otros acuerdos y tratados firmados y ratificados por Guatemala desde el siglo pasado.

A pesar de que el reglamento EUDR de la UE marcará un paso muy importante para abordar este problema que lleva siglos de consumo lineal aún existen retos a nivel de gobierno y empresas que siguen sin una respuesta concreta respecto a la Diligencia Debida, Mapeo y Geolocalización, Capacitaciones y Procedimientos que las empresas deberán de cumplir y estar preparados para cumplir los nuevos requisitos para la producción y comercio internacional que permitan un flujo sostenible de los recursos y un mapeo de la información cada vez más sostenible.

Ejemplo de un Sistema de trazabilidad en una cadena de suministro agrícola

A continuación les comparto algunas recomendaciones que nos podrán prepararnos y priorizar acciones, mientras nos preparamos para cumplir con la diligencia debida de los productos mencionados en el Reglamento de Deforestación:

  1. Debido a que serán los operadores y comerciantes europeos los que deben demostrar que sus productos están libres de deforestación, es importante mantener una comunicación directa con ellos para preguntar por su conocimiento sobre el tema, informales que las empresa y los gobiernos de América Latina nos estamos preparando para cumplir los requisitos de normativa local vigentes en respeto de una larga lista de obligaciones comerciales, legales y civiles que se exigirán demostrar y presentar la evidencia requerida para demostrar que no se ha deforestado las áreas productivas versus el año 2020. Asimismo, este es aún un excelente momento para solicitar a los operadores sus dudas y preguntas para que los gobiernos locales en América Latina nos permitan consolidar respuestas alineadas y evitar que trabajo innecesario de parte de nuestras empresas.
  2. Debido a que las empresas en Guatemala estarán obligadas a recopilar las coordenadas geográficas de las parcelas de tierra donde se produjeron los productos, es importante solicitar a los gobiernos locales información respecto a qué sistemas nacionales se utilizarán para presentar las imágenes satelitales que verificarán la geolocalización.
  3. Evaluar amenazas, riesgos y mitigación a nivel empresarial es uno de los primeros pasos que las empresas deben realizar para identificar las brechas de mejora respecto a la trazabilidad de geolocalización o de legislación para solicitar, con tiempo, apoyo a los gobiernos locales y elaborar los planes de mitigación de riesgos que consideren necesarios.
  4. Las empresas latinoamericanas debe contribuir con sus gobiernos locales a generar datos estadísticos de protección forestal, reforestación y cumplimiento de prácticas comerciales sostenibles con el fin de elaborar documentación a nivel de país verificable, medible y de cumplimiento de las regulaciones internacionales y estándares altos de protección de los derechos humanos.
  5. Dado que las certificaciones internacionales como Rainforest Alliance, FSC, PEFC y muchas otras no serán aceptadas como evidencia de la diligencia debida y geolocalización según las autoridades europeas, es necesario que las empresas revisen la documentación que ya se presenta para cumplir estas certificaciones y que indaguen con sus gobiernos locales qué otros requisitos deben ser presentados. Lo anterior contribuirá a una mayor trazabilidad y acceso a información a nivel de parcelas de tierra que permitirá una mejor toma de decisiones en las cadenas de suministro para evitar la pérdida de bosques.
  6. Por último, a pesar de que la trazabilidad a nivel de plantas, beneficios de café o bodegas de exportación es un paso intermedio importante para lograr una trazabilidad total, el EUDR exige que las empresas rastreen los productos hasta su origen de cultivo y cosecha con coordenadas exactas a nivel de plantación. Esto requerirá que las empresas se reúnan con todos sus proveedores y trabajen en equipo para mapear las cadenas de suministro completas y se incluyan incluso los proveedores indirectos de productos, materias primas y empaques.

A ocho meses de que la UE empiece a exigir la diligencia debida y geolocalización de la producción de los productos que ingresan a su territorio, nuestras empresas deben continuar prestando mucha atención a la solidez y el alcance de los programas de trazabilidad y seguimiento que ya existen en sus empresas. Estos sistemas internos serán vitales para garantizarles cumplir con los requisitos de diligencia debida en todas las cadenas de suministro cubiertas por el reglamento y, como en el caso de Guatemala, contribuir a acelerar este camino de reforestación nacional que nos permitirá convertirnos en países que han dejado la deforestación como una cosa del pasado. La implementación de prácticas de economía circular es una gran oportunidad para que se fortalezca la colaboración entre proveedores, empresas, gobiernos y actores de la sociedad civil para asegurar que la producción de nuestros alimentos sea cada vez más sostenible.

Desafíos y Oportunidades para la Sostenibilidad Ambiental en la Región Metropolitana de Guatemala

La ciudad de Guatemala es parte de una región metropolitana en la que viven más de cinco millones de personas (INE, 2018) y que comprenden las ciudades de Mixco, Villa Nueva, Santa Catarina Pinula, San Miguel Petapa y la Ciudad de Guatemala. En esta zona urbana confluyen las principales actividades de comercio e industria del país y la toma de decisiones ambientales se realiza de forma compartida por las municipalidades de cada territorio según lo establece la Constitución de la República de Guatemala y diversas legislaciones que regulan esta materia. Al respecto, la Ley de Desarrollo Social establece la responsabilidad compartida que existe entre “el Estado, las municipalidades y los habitantes del territorio nacional están obligados a propiciar el desarrollo social, económico y tecnológico, que prevenga la contaminación del ambiente y mantenga el equilibrio ecológico”(Ley de Desarrollo Social, 2001). Asimismo, esta responsabilidad compartida es dictada por la Ley de Protección y Mejoramiento del Medio Ambiente que indica en el artículo 40 que, en temas ambientales, “deberá integrar a la Comisión Nacional del Medio Ambiente a dichos consejos, con la finalidad de que la Comisión proponga la incorporación de la dimensión ambiental en las políticas, programas y proyectos de desarrollo.” (Ley de Protección y Mejoramiento del Medio Ambiente, 1986). De esta manera, la legislación de Guatemala establece que en torno al cuidado y protección del ambiente se han asignado responsabilidades compartidas de todos los actores políticos a nivel local, municipal, departamental y nacional y que estos, deberán de contribuir y proponer políticas, programas y proyectos de desarrollos que velen por el cuidado del medio ambiente. En estas circunstancias colaborativas que indican las normas, pero que en a práctica no se llevan a cabo por falta de un gobierno integrado, colaborativo y efectivo que cumpla con estas obligaciones, la mayoría de los problemas ambientales que existen en el país no han sido resueltos de forma efectiva.

En un contexto de falta de liderazgo gubernamental a nivel local y nacional y ante una población que no exige a sus gobernantes la vigilancia para que se instrumentalicen proyectos y desarrollos ambientalmente sostenibles, los proyectos privados y públicos que se concretan suelen conllevar una serie de problemas ambientales acumulativos. La mayoría de problemas de contaminación en el país son el resultado de comportamientos antagónicos con la naturaleza que carecen de un carácter unitario (filosófico, geográfico, ecológico e histórico) que permita a los actores la toma de decisiones que protejan el medio ambiente de los territorios y sean consistentes con las interacciones sociales que históricamente han evolucionado en Guatemala movilizando a millones de personas a nuevas zonas de habitación, trabajo e industria. Así, el futuro crecimiento de la región metropolitana y del resto del país dependerá de la medida en que la sociedad guatemalteca cambien el carácter de sus relaciones de producción y las alinee a prácticas de economía circular que fomenten la reducción en el uso de recursos finitos y en los impactos ambientales negativos, que fomente la colaboración y alianzas entre distintos actores de la sociedad y fomente sistemas regenerativos de industria y comercio que reduzcan, reparen y eliminen la generación de contaminación industrial, de aguas, de residuos, de usos de químicos y de emanaciones gaseosas y de hidrocarburos en el medio ambiente.

La sociedad guatemalteca, entendida como el conjunto de formas y modos de actividad que de ella se desprenden, ha sido el producto histórico de transformaciones y modificaciones de la naturaleza del país. La región metropolitana es producto de múltiples grupos culturales y sociales de organización que durante siglos acostumbraron a utilizar recursos naturales considerados infinitos para la satisfacción de sus necesidades. Como resultado, la praxis social se ha construido entorno a aprendizajes de éxito y fracaso de prácticas y estilos de vida que han carecido de componentes de sostenibilidad ambiental en la mayoría de las decisiones colectivas. La deforestación, la contaminación y degradación de los suelos, ríos y lagos, el agotamiento de las especies de flora y fauna y la desaparición de zonas silvestres ha sido una constante a lo largo de procesos generacionales cuyos efectos, nocivos para la sociedad, no se entendían como parte de un proceso global de crecimiento desmedido y sin controles económico-ambientales.

Desde la época prehispánica, la zona central de Guatemala que actualmente ocupa el área metropolitana de la capital de Guatemala, fue habitada por los pueblos originarios Kaqchikel quienes, a pesar de tener un cosmología y ciencia enfocada en el estudio de la naturaleza y los astros, conformaron una sociedad extractivista que era liderada por un pequeño grupo militar-religioso que alteró significativamente la relación entre la naturaleza y las sociedades que establecieron. Esta sociedad, descendiente de la civilización Maya con sus avances científicos y tecnológicos, ingresó en un período de reconfiguración político-militar a partir del año 900 e.c. y durante los períodos postclásico temprano y tardíos, durante 600 años, se redujeron los centros habitacionales conformando pueblos militares-defensivos en sitios elevados de montañas y cerros en torno a un gobierno centralizado bajo el control de la capital Iximché ubicada en el departamento de Chimaltenango. Este reino limitaba con las comunidades mayas al norte del reino K’iche’, el reino Achí al oeste, el Tz’utujil y K’iche’ y el Poqomam al sur y este. Las poblaciones originarias de la región que actualmente ocupa el área metropolitana de Guatemala, según (Gámez L., 2015) se organizó en poblaciones reducidas que habitaban “cerca de los edificios públicos, en casas construidas con palos de madera, paredes de barro y adobe y techo de paja.” Estas condiciones de organización social en agrupaciones más pequeñas y dispersas por el territorio se mantuvieron hasta 1524 con la invasión y conquista militar que realizaron los ejércitos españoles aliados con reinos originarios. Las llegada de los españoles y la implementación de sus instituciones y sistemas de gobierno centralizado conformaron un proceso de creación de decenas de ciudades, pueblos y villas que marcarían la historia territorial de Guatemala durante los siguientes 500  años. En esta nueva organización sociopolítica, las perspectivas de territorialidad se fragmentaron en una serie de municipios que al 2023 comprendían 340 municipios y 22 departamentos en los cuales la toma de decisiones ambiental se enfocó en atender problemas urgentes para la localidad sin comprender las externalidades que las decisiones, aparentemente aisladas, tendrían en territorios más amplios.

Partiendo de esta breve historia de la organización territorial, social y política de la región en el área metropolitana de Guatemala, podemos comprender la necesidad de reformular las territorialidades de estudio para comprender los impactos medioambientales de la actividad económica del país e implementar soluciones para reducir la contaminación ambiental metropolitana. Debido a que los impactos ambientales comprenden una red de causas y efectos globales, comprender los impactos de la contaminación a partir de análisis de municipios y/o de la ciudad de Guatemala impide dimensionar la necesidad de integrar nuevas territorialidades que permitan la creación de las condiciones estatales para regir y velar por la protección que la legislación guatemalteca entrega a las municipalidades. Ciertamente, es en el municipalismo que en Guatemala nos hemos acostumbrado a ver a las personas y sus necesidades. Sin embargo, comprender los impactos ambientales que las acciones de estas personas toman y velar porque el medio ambiente entorno a ellos se proteja no debería de ser una cuestión que dependa de los municipalismos y se requiere de una visión más amplia de territorialidad en la gestión ambiental. Analizar los impactos de distintas formas de contaminación desde una territorialización de cuencas hidrográficas o de una integración metropolitana que involucre a varias municipalidades podría permitir comprender las causas y fuentes de contaminación y determinar las estrategias adecuadas para reducirlas, eliminarlas y reglamentar futuras actividades económicas e industriales.

Actualmente, las diversas fuentes de contaminación en la ciudad de Guatemala son problemas que impactan a los territorios aledaños y que también se ve impactada por las acciones colectivas que se realizan en los municipios aleñados. Según (“Dependencia y deterioro ambiental: el caso de Guatemala”, 1991) uno de los ejemplos más visibles de contaminación que surge en la ciudad de Guatemala y que tiene efectos a nivel metropolitano y a nivel nacional es la contaminación por residuos y desechos sólidos que refleja condiciones de un “deterioro social, y natural considerado por algunos como parte de la idiosincrasia, del folklore o de las condiciones climático-geográficas” pero que, en realidad, deben ser consideradas como una relación de profunda desconexión entre la sociedad y la responsabilidad inherente al medio ambiente en que habitamos y ante la cual debemos reaccionar proactivamente. Los residuos de 5 millones de habitantes y de las industrias del área metropolitana, son generados por la falta de una gestión y manejo adecuado posterior de los residuos y desechos sólidos que actualmente la municipalidad de Guatemala y las municipalidades de los municipios en el área metropolitana no han realizado por motivos de esa herencia histórica y cultural que ahora, que es reconocida por todos, debería ser la fuente de cambios que corrijan la generación de residuos sólidos, líquidos y gaseosos que han hecho que los ríos más importantes de las cuencas hidrográficas de la vertiente del Pacífico y de la vertiente del Mar Caribe contribuyan a ser una de las principales fuentes de contaminación antropogénica que desembocan en el océano Pacífico y Atlántico.

Como podrá observarse en el Mapa 1, el área metropolitana de Guatemala es la zona de nacimiento de decenas de ríos y riachuelos que durante la época de lluvia arrastran residuos sólidos y líquidos que son mal gestionados por la población y los gobiernos locales debido a que fueron depositados en basureros clandestinos en las orillas de barrancos creados por la zona montañosa de la Sierra Madre. Sin embargo, una de las principales fuentes de generación de residuos sólidos se origina en la ciudad de Guatemala y los riachuelos que alimentan el río Las Vacas alrededor del Relleno Sanitario de la zona 3 de la ciudad de Guatemala. Como resultado de esto, municipios aledaños son los primeros en verse afectados por las grandes cantidades de residuos sólidos que arrastra la lluvia en la época lluviosa y, finalmente, los residuos llegan al océano Atlántico descendiendo en el río Motagua.

Mapa 1. Mapa de las Cuencas hidrográficas Fuente: MAGA, 2009.

Según la organización (The Ocean Cleanup, 2021) en base a un análisis probabilístico, se determinó que el río Motagua deposita al océano más de 78,500 toneladas de residuos sólidos al año y es el río más contaminado de Centroamérica. De cerca, le sigue el río María Linda, cuya cuenca es alimentada también por el área metropolitana de la ciudad de Guatemala y anualmente deposita 44,000 toneladas de residuos anualmente al océano Pacífico. Tan solo en estos dos ríos, la contaminación generada supera 122,000 toneladas de residuos sólidos equivalentes al peso de más de mil ballenas azules (105 toneladas cada una). Esta mala gestión de residuos sólidos es resultado de una falla administrativa por organizaciones locales en municipalidades que deben lidiar con un problema generado fuera de sus territorios asignados y cuyos responsables son millones de personas actuando de forma desordenada y sin la educación ambiental adecuada alrededor de la zona metropolitana de Guatemala y las barrancas por las que transitan los ríos.

Como se observa en la Ilustración 1, durante el inicio de la época de lluvias del año 2023, grandes volúmenes de residuos sólidos fueron arrastrados hacia riachuelos y arrastrados hasta la hidroeléctrica Las Vacas ubicada en un punto de unión de varios riachuelos pequeños alrededor de la ciudad de Guatemala y municipios al norte de este. Tan solo en este lugar se acumulan cientos de toneladas de residuos sólidos que pudieron haber sido gestionados y recolectados de forma adecuada por distintas organizaciones municipales y gestionadas de forma rentable en centros de acopio y clasificación que permitieran gestionar estos residuos de forma económicamente sostenible.

Ilustración 1. Residuos colectados en el río Las Vacas que posteriormente fluirán hacia el río Motagua y al océano Atlántico. Fuente: The Ocean Cleanup. 2023.

Junto a los residuos sólidos, la generación de residuos líquidos que se generan en el área metropolitana de Guatemala no son debidamente regulados y administrados por las distintas municipalidades del territorio y, como resultado, la frecuente contaminación de riachuelos y ríos se observa solamente cuando alcanza niveles de toxicidad que acaban con la vida de peces y reptiles. En la zona metropolitana se han reportado numerosas contaminaciones de líquidos que han llegados a los periódicos debido al alto nivel de mortandad para animales. Sin embargo, no se realizan los controles metropolitanos adecuados para impedir la generación de contaminantes líquidos por las industrias y hogares generadores y tampoco se establecen las normativas de reparación para los daños generados al medio ambiente y/o a humanos y otros animales.

De acuerdo con la (Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo & Servicios para el Desarrollo (SER), 2014), el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) reportó que “más del 90% de las fuentes de agua tienen contaminación bacteriológica, incluso residuos fecales provocando enfermedades diarreicas” y las principales fuentes de contaminación provienen de zonas urbanas como la del área metropolitana donde se acumulan y llegan a los ríos sin los sistemas de tratamiento adecuados que según (Funcagua, s/f) se generan como resultado de:

  1. Vertido de desechos municipales (aguas residuales) sin tratar.
  2. Vertido de desechos industriales sin tratamiento.
  3. Aumento en temperatura de agua ocasiona la baja de oxígeno en su composición.
  4. La deforestación y erosión del suelo.
  5. El uso de pesticidas y fertilizantes.
  6. Arrojar desechos sólidos a los cuerpos de agua.

La falta de legislación adecuada y programas de fiscalización metropolitana dificulta la regulación y prevención de contaminación de hogares e industria que desechan aguas con residuos químicos que contaminan las fuentes de agua. Al 2023, Guatemala aún no cuenta con una Ley de Agua que regule el dominio público hidráulico, del uso del agua y del ejercicio de las competencias atribuidas al Estado en las materias relacionadas con dicho dominio en el marco de las competencias delimitadas en la Constitución de la República de Guatemala y otras leyes vigentes. Como resultado, actualmente se le impide al Estado garantizar el derecho humano al agua y velar por la seguridad de esta. Actualmente, la falta de gestión en todo el país del agua es el resultado de una serie de normas dispersas sobre el tema que suelen estar sujetas a diferentes interpretaciones de los administradores municipales y los encargados de velar por la protección de los recursos. Como consecuencia, en su mayoría, las aguas residuales de los hogares y las industrias no son tratadas de forma holística y los municipios descargan sus residuos directamente a los ríos y lagos sin controles que permitan vislumbrar las externalidades negativas que la generación de contaminación en un municipio terminará teniendo en los demás.

La contaminación por gases, sólidos y líquidos que son generados en la ciudad de Guatemala es el resultado de un proceso histórico de desterritorialización que ha resultado en la ausencia de un sentido colectivo de responsabilidad por los medios geográficos de la ciudad de Guatemala y del área metropolitana de la ciudad de Guatemala que fomente la participación colectiva de todas las municipalidades en la creación de sistemas de manejo y gestión de residuos contaminantes. El no contar con un ente encargado a nivel metropolitano para atender estas necesidades y al existir un sistema de gobierno nacional con una débil participación presupuestaria para el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales continuará siendo muy difícil que se creen los mecanismos participativos para solucionar la contaminación por residuos sólidos, líquidos y gaseosos que continúa incrementándose diariamente en la zona más densamente poblada de toda Centroamérica. Anualmente, con la llegada de las lluvias se visibilizan los problemas generados por la contaminación por residuos sólidos y la atención de los medios de comunicación y la preocupación de la población se hace notar. A lo anterior se le suma la escasez creciente del acceso a agua potable y a el acaparamiento con fines comerciales que actualmente realizan industrias para proveerse de agua en detrimento del acceso regulado y económicamente sostenible del agua como un recurso escaso.

Durante muchos años organizaciones locales y empresas privadas han buscado mejorar las condiciones de limpieza y reducción de la contaminación de residuos, pero desafortunadamente la escala requerida para solventar de raíz un problema de gran territorialidad se escapa de las manos de unos cuantos actores. Como se observa en las siguientes imágenes captadas en el río Las Vacas, las iniciativas de clasificación y residuos de desechos sólidos ya existen y continúan creciendo. Sin embargo, no son ni serán suficientes para resolver un cambio estructural que debe realizarse en cada hogar e industrias guatemaltecas donde la invisibilización de un problema ambiental demasiado grande para comprender y detener ha sido la causa (o excusa) de quienes han evitado llevar a la discusión nacional el fortalecimiento de los Ministerios y oficinas de gobierno nacional y municipal que deberían fomentar un manejo y gestión adecuados de los recursos naturales.

Ilustración 2. Fotografías captadas en la planta de acopio de la empresa BiosferaGT en las cercanías del Río Las Vacas a 11 kilómetros de distancia del centro de la ciudad de Guatemala. La acopiadora es parte de una asociación sin fines de lucro que cuenta con el patrocinio de empresas nacionales y multinacionales para la extracción y clasificación de residuos de plásticos PE, PP y PET; y el uso de estos residuos para la fabricación de madera plástica, empaques flexibles, envases de bebidas y textiles. Fuente: elaboración propia.

Referencias

Agenda 2030: ODS1

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 1 (ODS, por sus siglas) es poner fin a la pobreza antes del año 2030.

El fin de la pobreza en el mundo es uno de los principales objetivos que se han trazado todos los países miembros de las Naciones Unidas. Eliminar la pobreza implica reducir también las diferencias y la desigualdad y, en países como Guatemala, implica la implementación urgente de políticas nacionales que faciliten la generación de empleos, la mejora de la educación y de las condiciones de vida de la población.

A pesar de que al 2015, la pobreza extrema se había reducido a la mitad en todo el mundo, en Guatemala este indicador fracasó y casi 4 millones de guatemaltecos vivían en condiciones de extrema pobreza. Como resultado, desde el 2015 las migraciones a Estados Unidos y México de guatemaltecos buscando más y mejores oportunidades económicas se han incrementado.

Guatemala para el año 2030 tiene como objetivo: “reducir al menos a la mitad la proporción de hombres, mujeres y niños de todas las edades que viven en pobreza en todas sus dimensiones según las definiciones nacionales.”

Al año 2023, la pandemia de Covid-19 y los conflictos armados en Europa y Asia incrementaron de nuevos los niveles de pobreza mundiales y los gobiernos del mundo tendrán grandes retos para alcanzar sus objetivos y metas de la Agenda 2030. Centroamérica ha sido uno de los países más afectados por los incrementos de los costos de vida en los últimos años y esto se ha visto reflejado en un incremento de la pobreza, el crimen y la migración. A lo anterior, se suman las condiciones de precariedad existentes en vivienda e infraestructura pública que hacen más vulnerables a las personas en condiciones de pobreza para protegerse de los impactos negativos que el cambio climático está teniendo en la alimentación y el cultivo de alimentos básicos.

Los ODS son parte de una agenda compartida entre todos los países y funcionan como una herramienta común para alcanzar indicadores globales de mejora de las condiciones de vida para todas las personas. Guatemala se ha comprometido con sus ciudadanos y con los países del mundo para alcanzar en alianza los 17 ODS y los futuros gobiernos deberán velar por el alcance de estos compromisos. Reducir la pobreza mediante acciones legislativas, inversión estatal y privada y mediante programas de gobierno con impactos multidimensionales serán necesarios para mejorar las condiciones de vida económica y de salud, alimentación, educación, vivienda y acceso a los servicios básicos.

Proteger la Propiedad Privada y Reducir la Migración

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La situación en la que se encuentra Centroamérica entera es muy preocupante. Nuestros países y sus gobiernos están siguiendo un camino errado y la corrupción, el clientelismo, las alianzas con el narcotráfico y la captura del Estado por tramposos nos están llevando a situaciones cada vez más deplorables en los índices de desarrollo humano. Esta semana la migración de centroamericanos que buscan escapar del yugo de la pobreza se ha incrementado y las reuniones de los presidentes de la región solo fueron promesas vacías.

Hoy conversé con un migrante y me explicó que salió de su barrio en el sur de Guatemala para unirse a la caravana. Me dijo que huía de lo mismo que había acá en la ciudad de Guatemala mientras me señalaba un graffiti de una Mara famosa en toda la región. Ellos le quitaron hasta el último centavo que tenía por las extorsiones. Ahora, su camino será recorrer, a pie si es necesario, más de cuatro mil kilómetros con la esperanza de llegar a San Bernardo en el estado de California para unirse a sus familiares. Este migrante, a quien le dijeron que mejor saliera sin maletas porque las estaban robando en México no le quedaba ya nada por qué vivir en su pueblo jutiapaneco.

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Atrás de él vendrán más, me explicó y poco a poco nos hemos venido convirtiendo en un estado donde ya no se puede vivir y esto es lo que más me preocupa. Lentamente hemos ido avanzando hacia convertirnos en un Estado Fallido donde reina la impunidad y corrupción, donde la infraestructura se cae a pedazos y la reconstruyen solo amigos de políticos con precios sobrevalorados, estamos viviendo ante las puertas de un Estado ineficiente y seguimos retrocediendo en los indicadores de salud y educación a una velocidad preocupante. Leí hace algunos días que Guatemala es el único país del mundo que no está en situación de Guerra y que retrocedió en todos los indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles que tienen como misión la adopción de medidas para poner fin a la pobreza.

Durante los últimos años la migración hacia áreas urbanas en Centroamérica y hacia los países del norte en busca de más y mejores trabajos ha continuado y crecido. El aumento de la migración internacional es un poderoso símbolo de la situación de desigualdad y pobreza en que vivimos, ya sea en términos de salarios, oportunidades en el mercado laboral o calidad y condiciones de vida. Millones de centroamericanos y sus familias se trasladan cada año a través de fronteras y continentes, buscando reducir lo que consideran la brecha entre su propia posición y la de las personas en otros lugares más ricos.

Los flujos migratorios han sido una constante en la historia. Sin embargo, sus causas han sido muy variadas y pueden ser afectadas directamente por la acción pública y privada de forma proactiva. No debemos «parar» la migración, sino asegurar que se gestione y regule debidamente la misma. La libertad de movimiento es uno de los derechos fundamentales recogidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 y nuestros países deben enfocarse y preocuparse por las causas que incrementan esas migraciones.  Necesitamos generar riqueza y crear fuentes de empleo para las personas que actualmente están migrando.

La generación de riqueza y los derechos de propiedad están inextricablemente vinculados. La importancia de tener derechos de propiedad privada bien definidos y fuertemente protegidos sigue siendo aún necesario en Centroamérica. Las excusas para explicar el fracaso de nuestros países son innumerables: falta de recursos naturales; falta de financiamiento para la educación y salud pública, o hasta la misma la cultura y la religión y la historia. Sin embargo, como Friedrich Hayek, nos enseñó en otro contexto, no podemos explicar el éxito al examinar el fracaso: “Antes de que podamos explicar por qué las personas cometen errores, primero debemos explicar por qué deberían tener razón”.

La pregunta que deberíamos hacernos no es ¿por qué migran los centroamericanos? sino es ¿por qué y cómo deberían prosperar nuestras naciones? La diferencia entre prosperidad y pobreza es la propiedad. Las naciones prosperan cuando los derechos de propiedad privada están bien definidos y se hacen cumplir. Ese es uno de los pilares más importantes del cambio que necesitamos reforzar.

¿Por qué emigramos a Estados Unidos los centroamericanos?

Cuando una familia llega a la decisión de abandonar su hogar, su comunidad y su red de contactos es porque ha llegado al límite de sus capacidades. Para muchos, la migración se convierte en la única y necesaria solución a un problema de inseguridad y pobreza que le impide seguir viviendo en su país de origen. La forma en la que estas personas experimentan y sobreviven en la pobreza es muy distinta y va mucho más allá de no tener los dos dólares necesarios para tener una vida digna según los estándares internacionales de ingresos.

Las causas de la migración van más allá de no poder llegar a fin de mes o pagar puntualmente las facturas de los servicios básicos. La migración en nuestra región en muchas ocasiones viene acompañada del miedo a las maras y al crimen organizado que les impide seguir viviendo en sus hogares. Las causas de la migración son multidimensionales y abarcan muchos más que factores económicos.

Las razones por las cuales millones de centroamericanos migran se encuentran en la falta de escuelas adecuadas y en la falta de educadores capacitados. También, las razones de la migración se encuentran en la falta de servicios de salud adecuados, cercanos y dignos y en la falta de médicos y enfermeros entrenados y capacitados. Las causas de la migración radican en la falta de acceso a servicios básicos como agua potable, saneamiento y drenajes, electricidad y calles y servicios de transporte adecuados.

Los anteriores son todos factores de lo que en ciencias sociales conocemos como perspectivas multidimensionales. Para entender las causas de la migración se requiere que inicialmente nos liberemos de prejuicios y dejemos de entender los problemas de forma aislada. Posteriormente, debemos analizar las causas y motivos de cada una de ellas y luego, tan solo luego, estudiarlas en relación como resultado de acciones políticas en el largo plazo y como la toma de decisiones sociales heredadas a través de generaciones.  En cada caso, se debe analizar sus particularidades y aspectos diferentes y siempre debemos aspirar a realizar un análisis basándonos en las teorías y aportes contemporáneos desde cada disciplina.

Además, debemos de adoptar una o más perspectivas a la vez, cuando consideremos las relaciones y los acontecimientos políticos como factores explicativos autónomos o, al contrario, como realidad dependiente de otras causas económicas y sociales. En el caso de las migraciones, los acontecimientos políticos no deben ser entendidos con factores explicativos autónomos como verán a muchos analistas políticos y analistas sociales opinar. Sino que, debemos entenderlos como parte de una realidad dependiente de múltiples causas sociales, económicas y políticas. Poniendo en práctica lo anterior, tendremos la habilidad del sociólogo o del politólogo, para tratar de entender y manejar muchas variables al mismo tiempo y entender el peso de cada una y sus influencias recíprocas en el proceso de las migraciones. Para quienes no conozcan de la teoría al respecto de las causas de las migraciones lo más prudente es evitar caer bajo discursos explicativos autónomos y/o ser engañados por pseudo-académicos. Es nuestra responsabilidad ser prudentes y atentos a la migración como uno de los fenómenos resultantes de la pobreza extrema y la falta de oportunidades.

Durante décadas nuestros gobiernos centroamericanos han olvidado a sus electores y a la población más vulnerable: a los niños, mujeres y ancianos de áreas rurales con menores posibilidades de movilidad económica. La centralización y construcción de los escasos servicios públicos en áreas urbanas para beneficio y creación de centros de mano de obra barata no han sido suficientes para paliar la pobreza multidimensional de nuestros países. Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua están ubicados en las últimas posiciones de los índices de riqueza como resultado de un abandono de sectores clave para la generación de riqueza: la salud, educación y condiciones dignas de vida. Además, nuestra población en pobreza multidimensional carece de acceso a agua potable, de una nutrición adecuada y de educación primaria de calidad y está destinada a continuar viviendo en la pobreza y sin capacidades para salir de ella.

Nuestra región no es la única que sufre de pobreza extrema y multidimensional. En todo el mundo hay alrededor de 879 millones de personas que viven en similares condiciones de pobreza multidimensional y son también los países con mayores flujos de población migratoria hacia países vecinos en busca de mejores condiciones sociales, políticas y económicas.  Actualmente, las regiones más pobres son África subsahariana con el 58% de su población (unos 560 millones de personas) que viven en pobreza y de e ellos, 342 millones (el 6%) la experimentan de forma severa la pobreza. Al mismo tiempo, en Asia meridional, el 31% (546 millones de personas) son pobres y son la fuente principal de los emigrantes del mundo que anualmente superan el millón de familias que migran hacia Asia y Europa.

Población de Inmigrantes Centroamericanos en Estados Unidos

En el año 2016, Guatemala y El Salvador representaban el 5% de la población inmigrante de Estados Unidos según el Censo Estadounidense y superaban los 2 millones de migrantes que viven en el país del norte. A la fecha, viven en los Estados Unidos 1.2 millón de guatemaltecos, 1.4 millones de salvadoreños, 500,000 hondureños y 400,000 nicaragüenses. Según el estudio “Survey on International Migration of Guatemalans and Remittances 2016” del Center for Inmigration Studies, el 91% de los emigrantes guatemaltecos lo hacían por razones económicas que resultaron de factores multidimensionales, principalmente económicas. De ellos, el 59% de los emigrantes buscaban un mejor trabajo y mejores ingresos para poder sostener a sus familias en Guatemala y ofrecerles mejores servicios de salud, hogar y educación. Las razones de la migración de los centroamericanos son multidimensionales y no son como muchos pretenden explicar como el resultado de una única causa. El discurso estadounidense de “que combatiendo la violencia y el crimen organizado finalizará con la migración” es erróneo y su uso es malintencionado por aquellos políticos y analistas que quieren lavarse las manos de sus responsabilidades.

Principales Destinos Metropolitanos para los Inmigrantes Centroamericanos en los Estados Unidos, 2011-15

Las migraciones hacia el norte forman parte de la historia centroamericana desde el siglo pasado y no podrán ser detenida fácilmente. La misma es ya parte de nuestro estilo de vida debido a la amplia red de emigrantes que ya se establecieron en Estados Unidos. Sabemos con certeza que la migración centroamericana se desarrolla principalmente dentro de la región mesoamericana para laborar en cultivos agrícolas estacionales y para buscar mejores condiciones de trabajo en áreas industriales urbanas y no hacia otros países. Los países centroamericanos son fuente de emigrantes intra-centroamericanos, al mismo tiempo que son destino de inmigrantes y zonas de transición de unos y otros. Durante muchísimos años el flujo interno de migrantes se ha mantenido activo y dinámico.

Principales Estados de Destino Para Los Inmigrantes Centroamericanos en Los Estados Unidos, 2011-15

Los flujos de población dentro de Centroamérica son diversos, e incluyen tanto la inmigración económica de baja y alta preparación educativa y poder adquisitivo, y considerablemente ha aumentado por los desplazados por causa de desastres naturales y por la carencia de acceso a la salud, educación y servicios básicos necesarios. Uno de los aspectos novedosos del fenómeno migratorio actual centroamericano es la incorporación de la mujer y de la mujer-madre, que ocupa ya casi la mitad de los emigrantes y se ha visto presente en la más reciente ola de migración de hondureños que se dirigen hacia los Estados Unidos.

Las guerras civiles, la inestabilidad política y las dificultades económicas causaron un flujo significativo de emigrantes centroamericanos durante los década de 1980 hacia otros países centroamericanos y hacia México y Estados Unidos. Durante esta época la población centroamericana en los Estados Unidos se triplicó y ahora es una de las principales fuentes de generación de riqueza nuestros países mediante el envío de remesas.

Flujos Anuales de Remesas hacia Centroamérica, 1980-2016

Contrarrestar la migración es difícil y casi imposible. Es necesario que se ataquen las causas de esta y se entienda cómo es que la principal causal: la pobreza multidimensional, puede y debe ser reducida. La región sigue sufriendo condiciones políticas y socioeconómicas precarias que mantienen a la mayoría de la población en condiciones de pobreza. Si no se cambian estás condiciones de pobreza multidimensional, la migración y los índices altos de homicidios y violencia de maras continuarán e impulsarán la migración.

Sin soluciones integrales que abran mayores espacios y oportunidades de educación, salud y empleo, especialmente a las juventudes, las mujeres y la niñez de las áreas más vulnerables, la migración continuará incrementándose y debilitando la capacidad de nuestros países para generar economías competitivas con una población sana, educada y calificada. El modelo económico de explotación, despojo y acumulación de la riqueza en pocas manos tan solo ha afianzado la pobreza multidimensional y la desigualdad en nuestros países y debemos cambiar nuestro modelo económico. Nos queda una difícil tarea por realizar y un largo camino por recorrer…


Fuente de las imágenes: Oficina del Censo de los Estados Unidos agrupada ACS 2011-15, realizada por MPI. Link: https://www.migrationpolicy.org/programs/data-hub/charts/us-immigrant-population-state-and-county?width=850&height=850&iframe=true